SANTA MARÍA DE AÑESA (Zaragoza).
SANTA MARÍA DE AÑESA (Zaragoza).
Cuando hablamos de enclaves templarios nos vienen a la mente lugares emblemáticos de la Orden del Temple como el castillo de Miravet o el castillo de Ponferrada, pero existen otros lugares menores relacionados con los templarios también interesantes, aunque se encuentren prácticamente desaparecidos. Este es el caso que os presento: santa María de Añesa en la abandonada población de Añesa a pocos kilómetros de la localidad zaragozana de Ejea de los Caballeros. El antiguo poblado (más bien pardina) se encontraría entre la actual carretera y el río Arba y figura en los antiguos textos como Anniessa, Anniessia y, también, Aniassa. La primera referencia es en 1117, año en el que Alfonso I la entregó a D. Lope Garcés Peregrino, futuro tenente de Alagón.
Su relación con mi querida Orden Templaria comienza en el año 1144 cuando pasó a ser de ésta por diploma otorgado. El primer comendador conocido fue Bernardo de Serón que por documentación fechada en 1186. Por ello se podría especular la construcción entre estas dos fechas. En un primer momento perteneció a la encomienda de Novillas y más tarde a la de Uncastillo. No existe más documentación hasta 1414 cuando es citada como propiedad de la Orden del Hospital. Con posterioridad, no hay nada.
Actualmente es una vivienda particular por lo que el acceso es limitado. También por ello el lugar fue ampliamente modificado recreciéndose los muros, cambiado la cubierta y colocado una espadaña. La planta original medieval sería de una nave única, posiblemente de cuatro tramos.
De la construcción original queda muy poco, y casi todo en el círculo absidial, en la cabecera. Existe una pequeña aspillera en el eje del ábside y un pequeño vano apuntado en el lado Sur. también se observan una serie de contrafuertes que no llegan a alcanzar la cornisa.
Lo que sí podemos asegurar que tiene una fábrica románica son los canecillos que, sustentando una moldura, rodean el ábside. El material empleado es piedra arenisca por lo que el deterioro por los fenómenos meteorológicos y el tiempo es notable.
En cuanto a los motivos, podemos observar animales, vegetales, diseños geométricos:
Sobre la puerta aparece un crismón de factura moderna. Si sigue las pautas del original (aventurémoslo), la existencia de círculos concéntricos lo dirigirían al encargo de alguna de las órdenes de Tierra Santa (templarios en este caso) por el uso de este diseño en sus distintas encomiendas.
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