CASTILLO DE LOS TEMPLARIOS (Ponferrada. León).


La localidad de Ponferrada está ubicada en un lugar en el que hay indicios de asentamientos neolíticos, de la Edad de Hierro, prerromanos, romanos... Está íntimamente ligada al camino de Santiago desde que el obispo Osmundo de Astorga decidió hacia 1082, con la colaboración del rey Alfonso VI de León, la construcción de un puente para facilitar el tránsito de los peregrinos del Camino. El puente sería reforzado con hierro lo que da lugar a la hipótesis de la procedencia del topónimo de la población.

El castillo se extiende sobre un montículo desde el que se domina una buena parte del Bierzo con el río Sil a su Noroeste. Es conocido como de los Templarios aunque lamentablemente vestigios de la Orden son escasos. Anterior a la llegada de los templarios el poblado castreño estaba delimitado con una cerca de cantos y barro, perímetro que fue respetado en posteriores reformas y que se corresponde con el actual.

A principios del siglo XIII, el señorío de Ponferrada es cedido por el rey de León Alfonso IX a los templarios. Los primeros monjes soldados que llegaron a Ponferrada lo hicieron con el maestre Guido de Garda a la cabeza, siendo Fray Helías el primer comendador de Ponferrada.  No obstante, la disolución de dicha Orden a inicios del siglo XIV por orden papal, conlleva que Ponferrada dejase de depender de la misma en 1312.

Los templarios en su exterior refuerzan el muro del castillo y en el interior levantan diferentes dependencias: convento templario, pallozas o viviendas, bodegas, paneras y huertos, de todo ello apenas quedan restos. Uno de los principales cometidos de la Orden en este territorio era proteger el Camino de Santiago y sus peregrinos de las partidas de musulmanes y de los salteadores que proliferan hasta entonces.

El ámbito de influencia de los templarios ponferradinos Jesús López-Peláez en su magnífico libro "Las fortalezas  de Dios" propone dos opciones: 

"La primera sería un tramo que iría desde Astorga (al este) hasta Villafranca del Bierzo (al noroeste), en total algo menos de ochenta kilómetros, distancia que estos jinetes podían cubrir con garantías de éxito..." 

"... la segunda opción sería abarcar un tramo de más de cien kilómetros, trecho que los caballeros se comprometieron a mantener limpio de bandidos y partidas de musulmanes dedicados al pillaje"




Relacionada con los templarios tenemos la leyenda de la Virgen de la Encina, virgen negra, patrona de Ponferrada y del Bierzo:

"El obispo de Astorga, Santo Toribio, fue el responsable de traer esta Virgen desde Tierra Santa, Jerusalén, hasta la comarca del Bierzo en el siglo V. Sería en el siglo IX cuando el monje San Genadio tomaría la decisión de esconderla para protegerla de la presencia de los musulmanes. La Virgen de la Encina permaneció varios siglos oculta hasta que, por azar o casualidad, por el año 1300 los templarios la rescatarían del interior del tronco de una encina. Las obras en el Castillo requerían de grandes cantidades de madera y un ocho de septiembre, al cortar un encina, ésta se partió dejando a la vista un nicho con la imagen de la Virgen"

En un principio la Virgen era custodiada en una iglesia, medieval de finales del siglo XII, de cinco altares. Actualmente se encuentra en una basílica del siglo XVI (imagen 4) pues aquella fue derruida para construir la actual.




El recinto amurallado abarca un total de unos 8000 metros cuadrados. En el mismo encontramos construcciones e improntas de los diversos dueños del lugar. En la imagen que os muestro a continuación vemos las distintas estructuras que iré desarrollado una tras otra.




Con la disolución de la Orden, el maestre leonés del Temple, Rodrigo Yánez, entregó la villa al infante don Felipe, hermano del rey leones. Tras una serie de vicisitudes, En 1340, Alfonso XI donó Ponferrada a Pedro Fernández de Castro, su mayordomo mayor, quien seguramente comenzaría la construcción del Castillo Viejo (en verde en el plano e imágenes 7, 8 y 9). No pude visitarlo en su interior pues se encuentra en un período de larga rehabilitación.




Este espacio dispone de dos puertas de acceso: la menor abierta al exterior de la muralla principal originalmente protegida con foso y puente levadizo. Posee un pozo o aljibe con una profundidad de alrededor de treinta metros. La torre más antigua es la del Homenaje Viejo, de planta cuadrada y dos niveles. Esta parte del castillo está esde  del XVI en ruinas. 

Tras la muerte de Pedro Fernández de Castro Ponferrada pasa a manos de su hija Juana de Castro. Tras años de disputas y sucesiones, los bienes revierten nuevamente en la Corona desde donde pasarán al Duque de Arjona. Deja constancia de su paso por el castillo levantando una nueva torre, de planta circular y tres niveles, en el Castillo Viejo (imagen 9) y cuyo blasón encontramos en otra parte del castillo reubicado (imagen 10) y del que luego explicaré el porqué.





En 1440 la villa pasó Pedro Álvarez Osorio, señor de Cabrera y Ribera de León, y que recibió de manos del rey Enrique IV en 1456 el Condado de Lemos. se casó con Beatriz de Castro, heredera del duque de Arjona. El primer conde de Lemos acometerá durante el siglo XV la mayoría de las ampliaciones del castillo. Realizará en el Castillo Viejo una Nueva Torre del Homenaje de planta rectangular.

Erigirá en el ángulo oeste de la fortaleza la Torre de Moclín (imagen 11) sobre estructuras de cimentación templaria (XII). Está dividida en tres plantas y hoy tiene un uso expositivo.





Uniendo esta torre con el Castillo Viejo se construyó la Ronda del Sil. Es de menor altura ya que esta zona estaba protegida de forma natural por la pendiente y el río. 




Este sector de la muralla tiene un elemento interesante y poco frecuente, una coracha. La coracha es una estructura consistente en un lienzo de muralla, doble pared o muro que protege la comunicación entre la fortaleza y y un punto concreto que no está lejos de la fortificación. En nuestro caso era un punto de suministro de agua a la orilla del Sil. Podemos ver el comienzo de esta coracha en forma de unos escalones descendentes (imagen 15) hacia la mitad de ese tramo de muralla. En ese punto se encontraría una cueva, la Cueva de la Mora, protagonista de una leyenda relacionadas con los templarios:

"La cueva recibe su nombre de una leyenda extendida por el Bierzo, según la cual los moros habitaban en cuevas subterráneas en las que escondían sus tesoros. En dicha cueva habitaría una mora que aguardaba consigo diversos tesoros".

Existe asimism otra leyenda relacionada con este castillo y el cercano castillo de Cornatel. Este rocoso castillo es en donde se retiró y murió nuestro conocido ya primer conde de Lemos. La leyenda sostiene que ambas fortalezas están unidas por un túnel. Sin embargo, os mostraré detalles de esta leyenda en una próxima entrada pues Cornatel bien la merece.




Otra construcción del primer Conde de Lemos fue el Palacio Nuevo para su uso como dependencias señoriales. Parte del mismo se cimienta sobre antiguos restos templarios del siglo XII de los cuales se conserva, en el nivel inferior, una cámara abovedada y una gran sala rectangular con puerta ojival de arco apuntado. Se cree que los templarios desarrollaron otras construcciones en esta zona: bodegas, paneras, huerto, patio y despensa del convento templario; que fueron destruidas con sucesivas obras.

Existe un gran patio interior en torno al cual existen distintas dependencias. A la izquierda del patio en un piso inferior está la Sala de los Hombres Buenos. Era utilizada por el conde para reunirse con sus hombres de confianza. Sala Rica. Y en el piso superior, la Sala Rica, la sala más lujosa del Palacio. A la derecha, en el piso inferior, la bodega, sobre la antigua capilla templaria de planta rectangular donde es visible el tiro de la escalera original y en el piso superior, la Sala de Armas.




En la imagen 30 os muestro una serie de restos arqueológicos que se pueden ver justo delante del Palacio Nuevo y que fueron encontrados y mostrados el la restauración de los años 90 del siglo pasado.




Continuando con las construcciones de D. Pedro llegamos a la Torre de Caracoles. Es una sólida construcción que protege el acceso principal al castillo por el lado izquierdo. En esta torre encontramos la siguiente inscripción procedente de un salmo: “Nisi Dominus custodierit civitatem frustra vigilat qui custodit eam” (“Si el Señor no protege la ciudad, en vano vigila quien la guarda”). En uno de sus muros interiores (imagen 19) la torre luce el escudo del duque de Arjona (+1430) colocado ahí por el conde de Lemos con actitud engañosa , al igual que otros escudos y falsas inscripciones, debidas al astuto interés del conde de hacer ver, falsamente, que las obras habían sido realizadas antes de la muerte de su primera esposa (Beatriz de Castro) pues de lo contrario, los hijos de su segundo matrimonio podrían reclamar a su muerte la mitad de lo gastado en las obras en concepto de gananciales, como de hecho ocurrió.




 La protección en el lado derecho la lleva a cabo la Torre de Cabrera. Es la torre de mayor envergadura y está datada en 1440. Se alza sobre los restos más antiguos de la primitiva muralla. Es una torre encabalgada, es decir, que engarza con la ronda alta y corta la baja, cabalgando sobre ella y reforzando la entrada al castillo. Está dividida interiormente en cinco alturas y abierta hacia el interior. Al sobresalir de la muralla en ángulo, facilitaba la protección de las zonas muertas.




 Adelantadas a la muralla principal con la que comunican por medio de una pasarela de madera hacia la ronda alta hallamos dos torres: la Torre del Malvecino y la Torre de Malpica. 

Naturalmente, a lo largo de las rondas y torres diversas troneras, matacanes y saeteras se abren entre los muros de piedra para permitir acciones defensivas.




La entrada principal con todo su sistema defensivo también pertenece a este período. Nos encontramos entre la Torre de Caracoles y la Torre Cabrera. Desde la ronda alta podemos ver la airosa entrada al cuerpo de guardia de la fortaleza. Cuenta con un gran puente levadizo que volaba por encima del foso exterior. La puerta original originalmente estaba también protegida por verjas de hierro, una cadena de gruesos eslabones, puerta de rastrillo y un ingenioso sistema de puertas en forma de codo (obligaba al atacante a realizar un giro de 90º, duplicando el esfuerzo del enemigo, rompiendo la fuerza de una carga de caballería) 




Otro símbolo que encontramos en el arco de entrada del Castillo de los Templarios es una Tau (imagen 28). La Tau es un símbolo templario pero no nos debemos llevar a engaño, esta Tau no está relacionada con el Temple. Es una cruz de San Antón (de color azul), signo distintivo de los Hermanos Hospitalarios de San Antonio. En 1480 el conde decide adoptar está divisa para su nieto Rodrigo a quien nombraría su heredero. El Conde de Lemos usará y colocará el símbolo de la Tau en muchos de sus castillos gallegos.

Por otro lado, pensemos en los peregrinos que llegaban al castillo, verían la cruz y en ella el símbolo protector. Y, a la vez, el signo de posesión del conde en la entrada principal del lugar.
Los peregrinos podían preguntarse,  ¿eran la fortaleza y el propio conde los guardianes del Camino?




A la muerte del primer conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio, se producen continuas disputas por el reparto de la herencia provocan la intervención y requisa de sus bienes por parte de los Reyes Católicos. Durante siglos la fortaleza pasa a estar gobernada por un corregidor elegido por la Corona. El primero de estos corregidores será Juan de Torres, responsable de la cuarta torre en el Castillo Viejo o Torre de los Reyes Católicos. De este periodo son también los refuerzos en la coracha y los escudos de los nuevos benefactores (imágenes 31 y 32, Reyes Católicos e imagen 32, Juan de Torres). En 1507 don Rodrigo, actual conde de Lemos, realiza un nuevo intento por dominar el castillo de Ponferrada. Lo asalta y toma pero lo perderá meses más tarde al ser abandonado por sus aliados.




En los siglos posteriores la falta de inversión en obras y conservación del castillo llevaran a un progresivo y continuo deterioro  del mismo. El decaimiento de la magnífica fortaleza fue continúa. En 1811, la Regencia del Reino ordenó la voladura de las fortaleza interior para evitar que la ocuparan los franceses. En 1848 el Ayuntamiento de Ponferrada empezó a usar las piedras del castillo para construir un mercado y unas caballerizas públicas. En 1850 el consistorio ponferradino empezó a vender sin más las piedras de la fortaleza, convertida en una cantera. Pero el mayor despropósito se produjo en 1923 cuando casi se llega a construir un campo de fútbol en su interior. 

El Castillo de Ponferrada, un lugar que gracias a sucesivas restauraciones, unas con mayor y otras con menor acierto, nos permiten acercarnos a la Historia de Galicia, Castilla y España. Pero con un añadido, el lugar acoge Templum Libri. Se trata de una colección de obras literarias, la mayoría en edición facsímil, de tema religioso como el Libro de Kells, realizado por monjes celta del siglo IX o muchos facsímiles de Beato de Liébana.




 La planta segunda recoge una colección más científica, mas humanística con bellas y didácticas ilustraciones.




En este mismo espacio podemos encontrar también una impresionante colección de volúmenes y cartas de temática templaria. La mayor parte de los fondos procede de la cesión de la colección privada del bibliófilo berciano D. Antonio Ovalle García al ayuntamiento de Ponferrada.




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