MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE VALLBONA (Lleida).


 MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE VALLBONA (Lleida).


En la provincia de Tarragona existe la Ruta del Cister que nos lleva a tres espectaculares cenobios del siglo XII. El Monasterio de Poblet y el de Santes Creus ya los hemos recorrido en este blog. Hoy recorreremos el de Santa María de Vallbona, un monasterio femenino y con comunidad actualmente.

Este monasterio fue uno de los más importantes de Cataluña en la Edad Media. Su origen (entorno a comienzos de la segunda mitad del siglo XII) no está en la fundación por otro monasterio de la misma orden, por bula papal o diploma real (como es costumbre) sino como consecuencia de la existencia de una comunidad mixta de anacoretas (cuyo "líder" era un tal Ramón de Vallbona) en el lugar y entorno a una pequeña ermita referenciada en un documento fechado en 1153.




De la comunidad mixta vista se pasa en 1175 a una comunidad exclusivamente femenina, bajo la Orden del Cister y siendo primera abadesa Oria Ramírez.

Alfonso I, Jaime el Conquistador o Alfonso el Sabio se alojan repetidamente en el lugar mostrando su interés por él. El monasterio se irradia en otros cenobios. En el siglo XIII tiene ya una escuela monacal donde asisten las doncellas de la nobleza que contaba con una scriptorium y donde también se impartía la gramática, la caligrafía, la música y el bordado.

Podremos visitar unos pocos espacios: el claustro, la sala capitular, la iglesia y un pequeño espacio museístico dedicado a la botica en el monasterio. Sin embargo, la riqueza del lugar y la amabilidad de la guía y personal hicieron que mi visita superara todas mis expectativas. A continuación, os muestro del enclave con la ubicación de los espacios visitables.




Comenzaremos nuestro recorrido por la plaza (que sería la ubicación del antiguo cementerio del monasterio) en la que se encuentra la portada de la iglesia que, por cierto, está ubicada en un lugar poco habitual: el brazo norte del transepto y orientada a oeste.




Está compuesta por cinco arquivoltas lisas en degradación. Por encima vemos un gran arco de medio punto de grandes dovelas  y, más allá, un friso formado por once arquillos ciegos.

Por debajo una serie de capiteles de motivos vegetales. También  podemos observar algunas interesantes ménsulas como cabezas humanas o una que nos muestra un personaje que toca un instrumento musical, quizá un dolio.





Destaca el tímpano que nos muestra a la Virgen sedente flanqueada por dos ángeles que se adaptan al espacio existente. 




En esta plaza hay, adosadas al muro de la iglesia varios sepulcros. Uno de ellos ocupa una antigua entrada al templo que fue tapiada. Si nos fijamos podemos ver incluso un antiguo crismón románico.




Rodeamos el edificio buscando la entrada. De camino encontramos algunos elementos como unas arcadas apuntadas accedemos al monasterio, a la derecha la portería. Seguimos.




Comenzamos por el claustro (de forma trapezoidal) que está adosado, como es normativo, al muro sur de la iglesia. Las pandas están cubiertas con bóvedas de crucería. Las galerías son entre si muy distintas, con estilos arquitectónicos diferentes.





Por ejemplo, la galería sur (la más antigua) es la más austera: los arcos son de medio punto y la decoración de los capiteles es muy sencilla, lisos o con motivos vegetales básicos.

La galería Este es posterior. En este caso cada tramo está compuesto por un gran arco de medio punto apuntado que cobija tres arcos de medio punto con columnas pareadas y capiteles vegetales. En los tímpanos de cada gran arco, un rosetón de ocho radios.




Seguimos avanzando en el claustro y en el tiempo. Este lado fue construido en el siglo XIV, gótico. Solamente dos tramos y la ornamentación es espléndida en arcos geminados con tracerías trilobuladas.

Acabamos con la galería Norte. Es la más reciente en el tiempo, siglo XV. Es renacentista pero imitado un románico con arcos de medio punto que descansan en haces de cuatro columnillas. Podemos encontrar numerosos escudos heráldicos pertenecientes, muchos de ellos, a abadesas.




En la esquina Noreste se encuentra la puerta de entrada a la sala capitular. Construida en pleno gótico, mantiene, sin embargo, la austeridad del Císter. Se accede por una bella y gran portada ojival con excelente tracería.




Su planta es rectangular y está cubierta con dos tramos de bóveda de crucería cuyas claves presentan Agnus Dei y un motivo geométrico. En el enlosado podemos ver también algunos símbolos correspondientes a distintas abadesas.




En lugar destacado se encuentra la Virgen de la Misericordia que cobija bajo su manto a cuatro sores. La talla se apoya sobre una ménsula decorada con tres calderos. Es el escudo del linaje de los Caldés, símbolo que vemos de forma recurrente en el monasterio pues varias de sus abadesas pertenecieron a esta casa.

El suelo es un panteón abacial pues veremos doce lápidas sepulcrales de abadesas (algunas con el hábito cisterciense y el báculo, símbolo de autoridad)  que van desde el siglo XII al XX. 




Accedemos a la iglesia por el brazo Sur del transepto. Recuerdo que la portada se encuentra en el brazo Norte. Tiene planta de cruz latina  de una sola nave (algo estipulado en los cenobios femeninos) con cabecera tripartita. Solamente podremos ver esta cabecera y el transepto pues el resto es de uso para la comunidad y está protegido por una reja.

La cubierta es mediante bóvedas de crucería a excepción de los ábsides laterales que están cubiertos con bóvedas de cañón apuntado. En la intersección de transepto y nave hay un cimborrio octogonal que aloja la campana que marca las horas canónicas.




Como he dicho la cabecera cuenta con tres ábsides con ventanas aspilleras. Interesante es el ábside del lado de la epístola (derecho). Podemos ver, en un arcosolio abierto en el muro, un sepulcro con un noble con cota de malla y espada en la parte superior y su esposa, con hábito cisterciense, en el frontal. Por encima unos ángeles transportan las almas al cielo: "elevatio ánima" .

Me llama la atención la presencia de este sepulcro la presencia de este sepulcro dentro de la iglesia, pues creo haber leído que los enterramientos en el interior de los templos cistercienses estaban destinado a las casas reales. Acaso es debido a su construcción y destino se produce bien entrado el siglo XIV cuando las normas eran más laxas.




Preside el altar mayor la Virgen del Coro, figura realizada en piedra policromada.





A cada lado del presbiterio hay sendos sarcófagos. Son muy sencillos, sin apenas decoración. En el lado de la epístola se encuentran los restos de Violant de Hungría (segunda esposa de Jaime I) por propio deseo testamentario de la reina. Como únicos elementos decorativos encontramos unas cruces paté insertadas en aros y un escudo con las barras de Aragón. Enfrente está el de su hija, Sancha de Aragón.




A la nave de la iglesia no podemos verla al detalle ya que se encuentra dentro de la clausura. Cuenta con cuatro tramos, en el penúltimo se eleva otro cimborrio octogonal con funciones de torre-campanario. En el pavimento volvemos a ver una serie de losas sepulcrales.




Como todos los monasterios cistercienses, nuestro monasterio de Vallbona, se ocupaban de los peregrinos y tenían un pequeño hospital. Para atenderlo tenían una botica donde realizaban los remedios usando muchas veces las plantas cultivadas en jardín y huerto. En la panda Este se encuentra la entrada a una sala gótica, pero austera, donde existe un espacio museístico  dedicado a esta actividad. En un audiovisual, mientras nos informan, podemos ver a dos monjas realizando la práctica farmacéutica.




Podemos ver utensilios muy singulares: morteros, balanzas, pesos, hierbas medicinales puestas para secar o botellas de vidrio verde con formas curiosas para destilar los ungüentos. Muy interesante son los moldes usados para la realización de pastillas de malvavisco para la tos. Estos moldes no se han encontrado en ninguna otra farmacia medieval, son exclusivos de este lugar.





En un armario cerrado hay numerosos pequeños frascos de vidrio que contienen algún producto medicinal.


Quizá lo más interesante (junto a los moldes) es una amplia colección de botes de cerámica destinados a guardar productos como la goma arábiga, el cilantro o el cordialer. Los botes azules esmaltados son los más antiguos, del siglo XV.




A continuación, se encuentra otro espacio dedicado a la biblioteca y al scriptorium. El monasterio de Vallbona atesora grandes cantorales medievales y hasta catorce códices del siglo XIII.




Un último comentario. El Concilio de Trento (siglo XVI) supuso un hito para el Monasterio de Vallbona pues imponía una clausura estricta y prohibía los monasterios femeninos aislados. Para cumplirlo la comunidad cedió parte de sus tierras y fomentó el establecimiento de pobladores creando la actual localidad de Vallbona de les Monges. Este concilio establecía también la supresión de boticas en cenobios femeninos, aunque aquí se mantuvo en uso hasta el siglo XIX.




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