CASTILLO/ALCAZABA (Albarracín).

 

Estoy en la preciosa localidad de Albarracín (Teruel), vamos a visitar los restos de su castillo. El enclave es el núcleo original de la población. En época islámica funcionó como una alcazaba que alojaba al estamento dominante del clan bereber de los Banu Razín en los siglos X-XI y de los gobernadores del siglo XII.
 
Con la conquista cristiana de 1170 se convierte en un castillo feudal con una gran plaza de armas en la que vive el señor o su tenente. Su último papel militar tuvo lugar en el siglo XVI cuando fue ocupado por Felipe II para someter a la ciudad y a sus habitantes que habían salido en defensa de los feudos aragoneses seculares.
 
Os muestro a continuación una de sus torres musulmanas anclada en la roca, seguramente la más fotografiada:


La planta de la fortaleza tiene forma trapezoidal. Posee una docena de torreones la mayoría de ellos circulares (herencia musulmana), curiosamente solo los orientados al Este son abiertos. El espacio está aterrazado encontrándose en la zona superior la residencia principal.

Podemos distinguir entre el recinto musulmán y en posterior cristiano por las características de los tramos de la muralla: el islámico está guarnecido con yeso rojo y trabas puntuales de madera mientras que en el periodo cristiano domina la argamasa de cal.

La entrada es, como es habitual, en alto y en ángulo y en su momento estuvo protegida por un torreón y una barbacana (hoy casi desaparecida).




En el dibujo subsiguiente os muestro los principales elementos del conjunto junto con un recorrido ideal del mismo.




Nos dirigimos en primer lugar al punto más septentrional, a la torre Norte. Es un punto de vigilancia privilegiada. Esta torre formaba parte de un sistema defensivo en torno a la población con sus dos recintos amurallados (musulmán s. X y cristiano s. XIV). Existen tres atalayas estratégicas en el entorno defensivo: al Norte y en el lugar más alto, la torre del Andador (siglo X); al Sur, la torre Blanca (siglo XIII) que domina todo el meandro del río Guadalaviar; y al Oeste la desaparecida torre de la Muela que protegería los molinos y el acceso de agua. 
 
Un nuevo plano os indicará todo este sistema defensivo con una atalaya en cada punto cardinal además de sus diferentes entradas:
 




Junto a esta torre, en el punto más elevado del yacimiento, se encuentra la residencia principal. Fue ocupada por los gobernantes islámicos y más tarde, en época cristiana, por el alcaide del castillo. Ha tenido transformaciones y reconstrucciones a lo largo del tiempo. 

Actualmente podemos ver un espacio cuadrado con diversas dependencias alrededor de un patio. Al acceso se realizaría por un pequeño zaguán con un suelo empedrado que nos llevaría también a una cuadra con pesebre. La entrada a la vivienda sería en recodo para evitar la visión del interior desde el exterior.

Muy interesante es el patio. Tiene una acera perimetral realizada con piedra de rodeno. Debajo del patio había un gran aljibe de dos naves. Para sacar el agua había, hay, un brocal de escasa altura también de rodeno.



 
Alrededor de este patio se distribuyen las distintas estancias: cocina, letrina, habitaciones y una sala principal cuyo paso era por una doble puerta. 

 

 
     La vivienda principal contaba con un hipocausto. Las excavaciones arqueológicas han descubierto este espacio rectangular con unos pequeños pilares y restos de un pavimento superior de rodeno. También aparecieron chimeneas en tres de sus ángulos y la boca de alimentación al Este con signos de un hogar. Toda esta superestructura de calentamiento del pavimento superior está asociado a un baño termal o Hammam de la primitiva residencia de los Banu Razin, linaje bereber que gobernó la localidad.
 



 
 Seguimos nuestro recorrido. Para ello aprovechamos el paso de ronda recuperado que nos permite ver los restos de toda la fortaleza, Albarracín y su entorno natural.
  
 


Llegamos a la llamada torre del Cadalso porque podemos un voladizo que podría ser un cadalso o galería de madera que tal vez protegería una cavidad inferior abierta en la roca que veremos en nuestro paseo posterior por el exterior de la fortaleza. 





Continuamos recorriendo el perímetro del lugar usando el adarve. Nuestra próxima parada será frente a dos casas-palacio. En la primera volvemos a ver un patio central pavimentado con piedras de rodeno y también perimetrado por una acera. Aquí no hay aljibe, las aguas se recogen en un sumidero.

La escalera de acceso estaría en el ángulo Norte y en el lado oriental estaría situada la sala principal a la que se accedería por una doble puerta. Y, pegada a la muralla hay un pequeño habitáculo, posiblemente la letrina. Su desagüe recogería también las aguas del patio.




Adosada a la anterior residencia existen los restos de otra casa-palacio de parecidas características. Podemos ver un patio del que no queda ni rastro de su cubrimiento y un canal de desagüe a un lado. Hay restos de otros tres salones.




Entre el relleno arqueológico de este patio se encontraron dos pilares y parte de tres arcos lobulados. Podemos ver in situ los arranques de estos pilares. A continuación, os muestro un dibujo de esta posible entrada y uno de los capiteles de alabastro encontrados y que podemos ver en el museo.




Seguimos nuestro camino, volvemos al punto de partida. Dirijo la vista al gran espacio interior por excavar y descubrir, quizá todo un barrio musulmán.




Recomiendo una visita al cercano museo de Albarracín instalado en un antiguo hospital del s. XVIII. Podréis ver restos arqueológicos y objetos extraídos de las excavaciones efectuadas en la alcazaba y castillo. 





Y, por supuesto, es recomendable acercarse a la torre Blanca (convertida hoy en sala de exposiciones) y perderse por las empedradas calles de la población.






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