CASTILLO TEMPLARIO DE VILLEL (Teruel).
Me gusta visitar las fortalezas y los enclaves con un pasado templario. Es el caso de Villel, pequeña localidad de unos cientos de habitantes situada a poco más de quince kilómetros de Teruel capital. El castillo se encuentra situado sobre un cerro que domina la actual población y el curso del río Turia.
Tuvo un origen musulmán, fue conquistado temporalmente por el Cid en 1099 y definitivamente por Alfonso II de Aragón en 1180. En 1187 el rey la cedió como encomienda a la Orden del Hospital de S. Redentor. Tenemos un documento:
«[Es por esta razón que el rey de Aragón] recurrió al romano pontífice para que la disolviera, y tardando en llegar tal disposición, el mismo rey dispuso desde Lérida (1196) que los templarios se hicieran cargo de los castillos y posesiones que tenían los caballeros de San Redentor en Aragón, no disponiendo nada sobre las casas y castillos y posesiones que tenían en Castilla, Cataluña, Provenza y el Milanesado».
Sigo, en 1196 el monarca toma la disposición de que todas posesiones y castillos de esta Orden en Aragón pasen al Temple. Los templarios serán un eficaz contingente fronterizo e irán adquiriendo poder en el territorio circundante de tal forma que también gobernaba Libros, Riodeva y Villastar. Y en el siglo XIII su comendador regirá también la Casa de Teruel de la desaparecida Orden San Redentor/Monte Gaudio. A la caída de la Orden del Temple pasará a los Hospitalarios y entre los que rigieron la encomienda destaca, en 1339, Juan Fernández de Heredia que más tarde sería Gran Maestre de la Orden de San Juan. El castillo también será escenario de la Guerra de los Dos Pedros (pese a pertenecer a una Orden militar) y de la Guerra de la Independencia.
El castillo, salvo la torre del homenaje, se encuentra en un estado de ruina parcialmente consolidado. Seguramente tendría dos recintos a distinta altura y, tal vez en donde hoy vemos la ermita de santa Bárbara pudiera existir una torre albarrana.
La planta del castillo es un cuadrilátero irregular. Contaba con un aljibe cubierto con una bóveda de cañón perfectamente localizado por la existencia de restos.
También encontramos restos de muros y/o murallas. No son abundantes y su estado es muy diferente, desde perfectamente consolidados que nos ofrecen una idea de cómo eran en origen hasta en una ruina total con la amenaza de la desaparición.
El elemento que se encuentra en buen estado es la Torre del Homenaje debido a la restauración realizada. Ubicada en todo lo alto, tiene planta rectangular y mide aproximadamente ocho por seis metros. La fábrica es de mampostería con los lados parcialmente enlucidas.
La entrada a la torre es, para una mejor defensa, en altura. Se encuentra situada en el muro SO. La puerta de ingreso cuenta con un arco de medio punto y se llegaría a ella por una escalera de madera fácilmente retirable. Seguramente contaría con un cadalso de madera en la parte superior.
Interiormente cuenta con varias plantas unidas por una escalera de caracol y cubiertas con bóvedas de cañón. Sus muros conservan diferentes grafitis correspondientes a los distintos bélicos de los que ha sido escenario.
La villa contó también con una muralla. Callejeando por la localidad podemos encontrar dos portales conservados de los tres que tenía. El portal de Teruel estaba vinculado al camino que llegaba desde la capital siguiendo el cauce del río. El Portal de Occidente se situaba en el barrio del Concejo y el Portal Sur se encontraba en la calle de la iglesia.













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