CASTILLO DE CARDIFF (Gales).


Nos encontramos en Cardiff, la capital de Gales. Hoy vamos a recorrer su castillo, un lugar cargado de Historia. Tras la conquista normanda de estas tierras, se construyó se fundó en 1091) en este lugar un castillo con foso sobre el asentamiento de un fortín romano. La imponente torre del homenaje, en el punto más alto, y sus murallas conformaban una poderosa fortaleza, que simbolizaba el control sobre la zona y su población. 

Durante los siglos siguientes, una sucesión de nobles lo reconstruyeron y lo ampliaron añadiendo nuevas estructuras. Sin embargo, fue en el siglo XIX cuando tuvo su más radical transformándose su interior al decorarse en un estilo neogótico lleno de detalles y simbolismo.

A continuación, os muestro una excepcional foto aérea del enclave y un pequeño plano con sus principales elementos:





 La capital galesa no es muy grande, unos 400.000 habitantes. Nuestro destino está en su centro, de modo que para llegar al mismo bordeamos o atravesamos Bute Park. A punto de llegar una serie de figuras pétreas de animales encaramadas a un muro parece que nos vigilan. Fueron elaboradas en la segunda mitad del s. XIX y nos indican que ya estamos muy cerca.




El acceso es por la puerta situada al Sur. Consta de varios cuerpos de tres pisos con elementos defensivos medievales (matacán, almenas) y añadidos victorianos. 




El interior, en un principio, me decepcionó, pues gran parte del espacio interior estaba ocupado por carpas y elementos montados para los festivales y eventos estivales de la ciudad.




Pero debemos obviarlos y centrarnos en los atractivos del castillo que son muchos. Comienzo por la Torre Negra que se encuentra justo al lado de la puerta de entrada. Esta torre se erigió en el siglo XIII como parte de una mejora del sistema defensivo del castillo.

Una gran muralla unía esta torre con la del homenaje, todavía podemos ver restos de ella. En su base de la torre dos oscuras cámaras servían de prisión. Se dice que es allí es donde se encarcelaban los presos religiosos más relevantes (protestantes en el XVI y católicos en el XVII)  antes de ser ejecutados.




Un importante periodo del castillo fue en la segunda mitad del siglo XVIII, pasó a manos del III conde Bute. Su nieto, en el siglo XIX, transformaría la fortaleza medieval en un colorido gótico victoriano cuyos primeros trazos ya vimos en la puerta Sur.

Otro ejemplo de esta transformación es la Torre del Reloj que se encuentra en la esquina SO de la fortaleza. Es todo un símbolo de la ciudad de Cardiff y está bellamente decorada con símbolos astronómicos, planetarios y escudos.




Sin embargo, es en el lado oeste donde veremos más claramente esta transformación del castillo en una suntuosa residencia victoriana, en la decoración de sus estancias, en ocasiones decoradas con una temática particular y propia.




Podremos ver techos decorados con molduras, paneles tallados, mármoles, muebles realizados a medida para el palacio y vidrieras de colores con motivos medievales, religiosos, mitológicos... Comienzo la pequeña ruta por el despacho o estudio de Lord Bute:




Sigo con la llamada Habitación Árabe con una magnífica techumbre dorada. El suelo y las paredes están realizadas en mármol italiano. Una curiosidad, los pequeños armarios de madera empotrados en la pared estaban destinados a albergar la colección de estatuas de dioses y diosas de Lady Bute.




Continuo. Llegamos al pequeño comedor usado por la familia cuando no tenían ningún invitado. Su decoración está inspirada en el Génesis: encuentro a Abraham y Sara a los lados de la chimenea, tres ángeles en ésta y una leyenda en griego: "alojando ángeles sin saberlo". Todo ello hace referencia al momento de Abraham recibiendo a tres extraños en el encinar de Mamré (Gn 18) que resultaron ser mensajeros divinos.




Otra importante habitación es la biblioteca. Conserva las estanterías y mesas originales. El tema central de la decoración es el lenguaje y la naturaleza, quizá por ello sobre la chimenea nos muestra cinco antiguas lenguas: griego, hebreo, asirio, jeroglífico y rúnico.

Otra curiosidad, en el último cuarto del siglo XIX, se instaló calefacción central en el castillo. Las bases de dos de las mesas de esta biblioteca contienen dos de los primitivos radiadores.




La última sala que visité es seguramente la de mayor tamaño. Se la ha catalogado como salón de baile y también como gran comedor (actualmente incluso se puede alquilar para una boda o para eventos privados).

En uno de sus extremos se encuentra una mampara de nogal bellamente tallada.


 
 
 
La decoración de este gran espacio está acomodada a una interpretación victoriana de un salón noble de la Edad Media. Los murales historiados de las paredes son impresionantes. En la gran chimenea podemos ver a un hijo bastardo (señor del castillo de Cardiff en el XII) del rey Enrique I saliendo del castillo camino de la batalla.
 
 


Vale la pena fijarse en los detalles, encontraremos pequeñas sorpresas. El detalle es importante, no en vano su elaboración llevó casi quince años.

Otro aliciente, se dice que el castillo está encantado, la leyenda afirma que el fantasma del segundo marqués de Bute deambula por todas estas estancias.




Abandone el palacio para bordear internamente la muralla y después subir al almenado adarve y defensas con algún tramo cubierto.




Me dirijo ya al principal motivo de mi visita a este lugar: Norman Keep, la torre del homenaje normanda. Se construyó en un existente promontorio a principios del siglo XII sustituyendo en piedra las defensas de madera que había hasta entonces. Fue prisión, hasta su muerte, de Roberto II de Normandía, el primogénito del conocido Guillermo el Conquistador.


 
 
Podemos subir a todo lo alto ascendiendo por una recta escalinata. Al lado de la misma encontramos restos de la aquella muralla que unía esta torre con aquella Torre Negra que se sitúa al lado de la entrada.





Ya arriba, al cruzar el umbral nos encontramos con un espacio diáfano, sin ninguna construcción. Sin embargo, podemos observar los vanos del muro exterior y los mechinales destinados a alojar otrora las vigas de separación de las distintas plantas de los edificios.




La torre se encuentra en buenas condiciones pudiendo acceder a sus plantas y hasta la terraza por medio de una escalera de caracol embutida en el muro.




Desde este privilegiado punto tenemos una magnífica vista del despejado patio inferior y del acceso al lugar donde estamos. Vemos perfectamente los restos de las murallas, el aljibe y algo a lo que no suelo estar acostumbrado, un foso con agua.




En el recinto también podemos visitar los refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial que acogían durante terribles bombardeos a 1.800-2000 cardifianos.

También podremos ver restos de la antigua muralla romana, aunque semejantes restos podemos verlos en la muralla que nos recibió (he marcado su ubicación en la última fotografía de esta entrada.




Abandono ya el enclave lanzando una última mirada a sus murallas, defensas y a la bella Torre del Reloj de la esquina. Hemos visitado un enclave en el que durante casi dos milenios ha construido, modificado y ampliando, dejando su particular impronta todos sus moradores.
 



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