Q'ENQO (PERÚ).
Q'enqo es un pequeño enclave arqueológico situado a unos dos kilómetros del centro histórico de Cusco. Su nombre deriva del quechua y significa laberinto. Fue construido en el siglo XV en una gran roca y, aunque se le supone un uso ceremonial y religioso, todavía hoy está rodeado de misterio y simbolismo.
Nos recibe una explanada, a la que llaman anfiteatro, que tiene forma semicircular con una longitud de unos cincuenta metros. Parece un templo ceremonial.
En el centro del anfiteatro destaca una gran roca, de poco más de seis metros. Quizá sea una hueca (roca ceremonial) que representa a las adoradas montañas de la cultura inca.
En el murete (antes seguramente muralla) que lo circunda has diecinueve nichos (hoy parecen asientos) que se utilizarían para colocar las entidades más importantes.
Al otro lado del anfiteatro, en la parte posterior, la roca está asombrosamente tallada. Podemos ver cortos tramos de escaleras, cazoletas... y seguramente, yo no la ví, la triada animal inca: el cóndor, el puma y la serpiente.
Hay dos tallas que sí llaman la atención. El primero es un canal grabado en zigzag que estaría destinado a llevar un líquido. Algunos opinan que sería chicha (bebida fermentada a base de maíz), otros hablan de agua o sangre que nos orientaría a un ritual de muerte o purificación.
El otro, sobre una pequeña pieza pulida acabada en dos pequeñas terminaciones. Podría ser una pequeña intihuatana, un pequeño observatorio astronómico que marcaría los solsticios, los ciclos agrícolas...
Sin embargo, lo que más me sorprendió fue la cámara subterránea, el interior de la roca. Encontramos un gran trabajo lítico de talla: paredes, escalones, nichos, mesas... todo ello tallado en la dura roca.
Me llama especialmente la atención un altar (por cierto, con algunas hojas de coca, la siempre presente coca) con una serie de nichos alrededor. Su uso no está claro, se piensa que se utilizaba para embalsamar o para realizar sacrificios en honor de los dioses (personalmente me inclino por la segunda opción). Hay voces que hablan incluso de sacrificios humanos... De lo que no hay ninguna duda es que ocupó un lugar significativo en las prácticas espirituales incas de hace unos siglos.
Poco a poco vamos acercando a la salida, es ahora cuando en nombre de laberinto toma todo su sentido.
Q'enqo tiene otros alicientes. Por ejemplo, su ubicación. Se encuentra aledaño a un pequeño bosque de homónimo nombre desde el cual se tiene una gran panorámica de Cusco.















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