CASTILLO DE CORTES (Navarra).


 CASTILLO (Cortes. Navarra).


Hoy visitaremos un interesante castillo situado en el centro de la villa navarra de Cortes que tiene el aliciente de contar con cierta actividad paranormal. Sus orígenes se remontan a los tiempos de la denominación musulmana y documentalmente ya aparecen referencias al mismo en el siglo XII, concretamente en 1128.

Su estratégica ubicación en los límites con Aragón posibilitó que fuese una importante fortaleza del reino de Navarra y escenario de acontecimientos históricos como el acuerdo de matrimonio de Blanca de Navarra con el rey aragonés Martín el Humano. También fue la residencia ocasional del rey navarro Carlos III durante sus cacerías por estos parajes. A partir de 1234 fue propiedad de la monarquía navarra. 

A mitad del siglo XV Juan II donó el castillo a su hijo Alonso de Aragón, Marqués de Villahermosa, y en el siguiente siglo Carlos I lo convirtió en marquesado. Más tarde pasaría por las manos de distintos linajes nobiliarios que fueron transformándolo, perdiendo poco a poco carácter militar y adquiriendo el aspecto señorial actual.

La superficie construida es de casi 5.000 metros cuadrados y la última restauración conservó su distribución estando rodeada por una sólida muralla de mampostería.




El acceso se encuentra en el lado Sur y se realiza por un portón flanqueado por dos torreones semicirculares y bajo un blasón barroco (colocado en XIX, siglo de la última reforma) de la familia Jaureguizar.




Llegamos a un patio de armas con la vivienda palacial al oeste y una torre medieval almenada al SE que cuenta con un pozo a sus pies. Sabemos de la existencia de otras torres (por documentación sobre trabajos realizados en ellas a mediados del siglo XV) hoy desaparecidas como la Torre del Homenaje o la Torre Blanca. Podremos subir a lo alto de esta última torre existente.





Un tramo recto de escaleras nos lleva a la vivienda que en el siglo XIX fue reformada en estilo neogótico como aún muestran sus ventanales apuntados y sus ambientes románticos. 




Se conserva parte del mobiliario original y una buena parte de la pinacoteca perteneciente a distintas épocas, estilos y escuelas.




Recorreremos las distintas estancias decoradas con gran detalle. Existe también una pequeña capilla. Por cierto, fue en esta capilla (entramos con ello en el mundo del Misterio), durante una investigación en la que colocamos unas bolas de luz de las que se activan por contacto, éstas se iluminaron de forma repetitiva sin nadie de los presentes las tocase.



Cortes cuenta también con un yacimiento arqueológico llamado Alto de la Cruz que es un asentamiento del primer milenio a. C. definido como un Oppidum fortificado. Por ello existe un pequeño museo que recoge los elementos obtenidos en las distintas excavaciones. Y es en este espacio donde se produce otro interesante fenómeno en unas vitrinas cerradas por Patrimonio con objetos hallados en tal yacimiento. Bien, es en una de estos expositores un pequeño ídolo se gira, se mueve, sin causa aparente. 




Seguimos nuestro deambular por el edificio y llegamos a los distintos dormitorios. Es aquí y en el museo donde más se observa actividad paranormal.




Por ejemplo, en la entrada del dormitorio de la condesa de Miranda (en unas cortinas) el kinect nos muestra de forma recurrente varias figuras. Y es también por esta zona donde grabamos distintas psicofonías relacionadas con la dueña de la casa (fotografía derecha).




Quizá sea momento de contaros la leyenda más impactante relacionada con el castillo, la historia de la pequeña Victoria. La copio directamente de la página web del ayuntamiento:

"A mediados del S.XVII en el Castillo de Cortes vivían unos condes con sus 5 hijos. La del medio era una niña que ya en el embarazo causó muchos problemas a su madre provocándole náuseas, vómitos y muy mal embarazo, lo que la mantuvo en cama los nueve meses. Cuando nació fue peor, la niña, estaba todo el día llorando, no comía, no dormía. Los padres le cambiaban de nodriza intentando conseguir que con el cambio de leche la niña se tranquilizase. Nada surgía efecto, Victoria seguía llorando, cuando empezó a gatear se tiraba de la cuna, no paraba un instante. Fue creciendo entre travesuras, fechorías, se escapaba, se escondía, tenía muy mal humor. Los padres tenían un auténtico problema, ninguna institutriz quería hacerse cargo de la niña, pagaban muy caro las consecuencias de los desmanes de la pequeña … De hecho, llegaron incluso a poner los cerrojos por fuera de las habitaciones (en la actualidad pueden verse en las dependencias del castillo) para mantenerla encerrada y que no se escapara. Temían por su salud, por su integridad física, porque la raptaran, porque secuestraran, porque sufriera algún accidente. Los padres, desesperados, el día de su doceavo cumpleaños tomaron una dura determinación y le cortaron los pies. Desde entonces, el espíritu de Victoria deambula por el castillo y por el parque. Cuentan algunos vecinos que la han visto levitando por las murallas y alguna noche columpiándose en el parque."





El castillo/palacio era autosuficiente contando en su parte trasera con una huerta y una pequeña granja con acceso directo desde la vivienda. Actualmente esta huerta es un bello parque municipal.




A finales del pasado siglo el conjunto fue adquirido por el ayuntamiento de la villa. Están realizando una encomiable y ardua labor de restauración. Mi agradecimiento especial a la alcaldesa y concejala de cultura por su amabilidad y facilidades mostradas es mis distintas visitas e investigaciones realizadas en el enclave.

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