PUMA PUNKU (Bolivia).
PUMA PUNKU (Bolivia).
Puma Punku, " La Puerta del Puma" en aymara, es un complejo arqueológico situado en el altiplano boliviano, a más de 3.900 metros de altitud sobre el nivel del mar y muy cerca del conocido Tiahuanaco. Es un lugar fascinante que nos presenta numerosos interrogantes.
El enclave se cree que fue erigido por la cultura tiahuanacana (preinca) que floreció entre los años 300 y 1000 d. C. y cuyo mayor exponente es la ciudad de Tiahuanaco que pronto recorreremos. Lamentablemente se encuentra en pleno colapso con las grandes rocas caídas y dispersas por el área quizá por seísmos o destrucción tras conflictos o guerras.
El complejo ocuparía un área de 170 por 120 metros, unas dos hectáreas, y se encontraría alineado en un ángulo de 45º NE-SW con la pirámide de Akapama en Tiahuanaco que se encuentra a poco más de un kilómetro. Es un montículo de tierra en terrazas que se enfrentan con grandes bloques megalíticos.
Asombran las enormes losas de arenisca roja alineadas que encontramos a modo de plataformas, algunas con canalizaciones.
El complejo arqueológico tendría restos de templos, de un palacio, de otras construcciones y algunos impresionantes monolitos.
Materiales y origen. Ya he nombrado a la piedra arenisca roja de las plataformas que se extraería de una cantera situada a unos 10 km. de distancia. El otro tipo de piedra es la andesita ígnea que se encontraría a orillas del lago Titicaca, a unos 90 km. Pero ¿cómo las transportaban? La teoría dice que por medio de canoas de caña (unos 80 km.) y el resto arrastrándolas por tierra, otros 10 km.
Bien, el esfuerzo sería descomunal pues, además de la distancia, habría que añadir el peso: en el lugar encontramos una losa de unas 130 toneladas y el segundo bloque por peso sería una de unas 80 toneladas. Y, por otra parte pensemos que estamos casi a 4.000 m. de altitud, lo que lleva a una escasez de las plantas arbóreas.
El disperso material arqueológico dan muestra de un método de construcción avanzado. Los desperdigados cientos de piedras muestran muchas de ellas un buen pulido y un corte del material extraordinariamente preciso. Existen pequeños orificios que perfectamente podrían haber sido realizados con herramientas actuales.
Otro de los misterios de Puma Punku es la presencia de anomalías magnéticas: si acercamos una brújula al bloque andesita ígnea gris que os mostré anteriormente, la aguja se desorientará. Por otra parte, si acercamos un magnetómetro a uno de los bloques con forma de H (luego hablaré de ellos) nos dará en algunas ocasiones una lectura siete veces superior a lo normal (que sería de 20 a 30 microteslas).
Os muestro un pequeño video del investigador canadiense peruano Brien Foerster, investigador y divulgador canadiense-peruano especializado en el estudio de las tecnologías antiguas perdidas, las tecnologías perdidas y los enigmas de las civilizaciones:
Efectivamente, existen numerosos "bloques H" de superficies planas ángulos rectos y ranuras. Están diseñadas para encajar con otras piedras sin el uso de mortero con tal perfección que no cabe entre ellos ni una cuchilla de afeitar.
La cultura que creó estas maravillas no conoció la escritura así que solo sabemos de ella a través de sus restos arqueológicos. En su mejor momento vivían en su territorio unas 400.000 personas. Años de sequía hicieron que abandonaran las ciudades y se dispersaran por las montañas.
Otra de las características del lugar es la utilización de grapas arquitectónicas en forma de I. Las podemos ver principalmente en la zona de losas de arenisca para unirlas. La técnica consistía en grabarlas en la roca y luego echar directamente sobre ellas una aleación única de bronce con cobre, arsénico y níquel.
Esta técnica se emplearía también en la construcción de los canales de drenaje.
Caminando podemos encontrar asimismo elementos derribados como puertas con el dintel decorado (veremos su máxima expresión en Tiahuanaco).
Todo el conjunto arqueológico tiene el aspecto de ser un gran rompecabezas tridimensional con todas las grandes piezas dispersas por el suelo. A continuación, os propongo una posible recreación realizada informáticamente de cómo podría ser uno de los edificios.
Imagino. Pienso en un Puma Punku en su apogeo: adornado con planchas de metal pulido, con cerámica de vivos colores y con ornamentación textil en los vanos.
Creo en este conjunto arqueológico que nos ofrece numerosas preguntas y en lo mucho todavía enterrado por descubrir y estudiar.




















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