LA SEU VELLA (Lleida).
LA SEU VELLA (Lleida).
Situado en el punto más alto de la ciudad es quizá su monumento más emblemático. Fue construida sobre bases románicas, sus bóvedas son de crucería ojival góticas. Su primera piedra (os muestro la lápida conmemorativa) se colocó el 22 de julio de 1203 prolongándose los trabajos hasta bien entrado el siglo XV. Fue consagrada en 1278.
Al igual que todos estos vetustos enclaves ha pasado por muy diversas vicisitudes a lo largo de los siglos: en la guerra de Els Segadors fue almacén y hospital, Felipe V la desacralizó y convirtió en cuartel hasta mitad del siglo XX. La guerra de Independencia y la Civil también la afectaron de manera notable.
Veremos el templo advocado a Santa María, el claustro y, someramente, su campanario de sesenta metros. Como siempre os muestro la planta del conjunto con sus principales elementos:
La otrora catedral tiene planta de cruz latina con tres naves de tres tramos cada una. Accedemos al templo por una de las tres puertas situadas en el muro oeste que nos darán acceso a cada una de las naves.
Al cruzar el umbral de la puerta central nos encontramos un templo no muy largo de tres naves separadas por robustos pilares revestidos cada uno de ellos por dieciséis columnas. Destaca también por un amplio transepto iluminado por dos rosetones en cada uno de sus brazos.
La cabecera contaba originalmente con cinco ábsides de los cuales el más septentrional está desaparecido y en los dos meridionales se nota una profunda transformación gótica. Al contrario, el ábside central es el clásico románico: planta semicircular, dos contrafuertes y tres ventanales (que representan a la Trinidad) con arquivoltas sobre parejas de columnas.
Las bóvedas de naves y transepto son , como ya escribí, de crucería y las de los ábsides románicos los habituales cuartos de esfera.
Sobre el crucero se levanta un cimborrio octogonal con una bóveda esquifada de ocho paños.
Recomiendo pararnos a observar las maravillosas claves.
Vamos bajando la mirada, buscamos los capiteles. La variedad de temas es grande: vegetales, entrelazos, historiados (con escenas extraídas del Antiguo y del Nuevo Testamento, así como escenas profanas) y todo un bestiario fantástico.
La catedral se convirtió pronto (algo habitual) en espacio de enterramiento privado. Grandes señores y altos cargos eclesiásticos construirán solemnes capillas que se convertirán en panteones familiares. En el claustro y en la planta baja del campanario también podemos ver representados numerosos personajes en lápidas y escudos heráldicos. Los monumentos funerarios fueron muchos, aunque muchos han desaparecido a los largo de los siglos.
No quedan muchos restos pictóricos y la mayor parte de estos están en las capillas. Por ejemplo, en la capilla de santo Tomás podemos ver a la Virgen con el Niño escoltada por los apóstoles y debajo un Agnus Dei flanqueado por dos ángeles, aunque excepcional es un Calvario situado en la capilla de santa Margarita (el fundador de la capilla, el arciano Guillem Soler aparece arrodillado bajo la Cruz).
Otras capillas se han convertido en improvisados espacios expositivos que recogen restos de conjuntos escultóricos y decorativos.
Volvamos ahora al espectacular claustro que tiene la particularidad de estar construido a los pies por falta de espacio del templo. Debido a esta disposición se sacrificó la portada románica construyéndose enfrente la fachada gótica de los Apóstoles que lamentablemente no pude ver por estar en restauración. En la pared norte quedan restos de la decoración pictórica de gótico lineal.
El claustro es de planta ligeramente trapezoidal, sus cuatro pandas o lados están cubiertas por bóvedas de crucería.
Muy destacables son sus grandes ventanales góticos, tres por lado con maravillosas tracerías y variados capiteles.
A estos doce vanos que rodean el patio central hay que añadirle cinco más en el lado meridional que se proyectan hacia la ciudad a modo de mirador. Las tracerías de casi todos los ventanales son diferentes, quince distintos de los diecisiete.
La torre/campanario gótico se ubica en el ángulo suroeste del claustro. De planta octogonal mide sesenta metros de altura y para llegar a su punto más alto deberemos subir doscientos treinta y ocho escalones. Cuenta con un total de siete campanas.
Continuamos viendo el templo por sus exteriores fijándonos en las tres portadas más con las que cuenta.
El lado que mira al Castillo del Rey es sobrio y austero. Aquí se encuentra la portada de S. Berenguer. Es muy sencilla, sin apenas decoración. Nos da acceso al brazo norte del transepto.
A continuación nos encontramos con la parte exterior de los ábsides de la cabecera románica.
En el otro brazo del transepto encontramos otra portada, la de la Anunciación. Se llama así por la existencia de dos hornacinas en las que se encontraban las imágenes del arcángel san Miguel y la Virgen María. Consta de tres arquivoltas y los capiteles están profusamente decorados con motivos vegetales y animales.
Sobre la portada y bajo un tejaroz un crismón mucho más decorado que el que se encontraba sobre la de S. Berenguer. Tiene la singularidad de que tener dos letras no habituales: una "G" y una "R" (posiblemente una referencia al maestro hacedor).
En el lado derecho encontramos una lápida alusiva a un obispo con una fecha que nos puede dar una posible fecha de construcción: 1215.
Sostienen el tejaroz una serie de canecillos extraordinariamente conservados. Podemos ver diferentes cabezas, una figura grotesca o un par de pastores con sendas ovejas sobre los hombros. Bajo los canecillos un texto del Nuevo Testamento:
"AVE MARIA GRATIA PLENA DNUS TECUM BENEDICTA TU IN MULIERIBUS"
Sólo nos queda una portada que se convirtió en el acceso principal de la Seu, la llamada Puerta de Els Fillols por ser el acceso obligado de los niños a recibir el bautismo.
Es la más rica esculturalmente. Tiene cuatro arquivoltas decoradas con palmetas y roleos, lóbulos entrecruzados, dientes, puntas de diamante o un baquetón anillado.
Los capiteles, al igual que en la portada anterior, forman un relieve corrido con tallos de plantas, personas y animales. Por encima de todo ello metopas y canecillos con figuras principalmente de animales.
Por supuesto en torno a la Seu Vella hay numerosas curiosidades y leyendas. Por ejemplo, en el claustro podemos encontrar tallados en la piedra varios tableros de alquerques, el juego medieval cuya modalidad más sencilla serían hoy las tres en raya, el alquerque de tres.
Asimismo desde finales del siglo XIII, y hasta la Guerra Civil que desapareció, se veneró el Santo Pañal, el primer pañal que envolvió al Niño Jesús. Extraña "reliquia"
La última foto que os muestro es la imagen de la Seu Vella desde el Castillo del Rey que se eleva en la parte más alta de la colina. Era el palacio donde residía el monarca en sus estancias en la población, pero eso es otra historia.



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