CLAUSTRO DE SAN FRANCISCO (Ourense).


 CLAUSTRO DE SAN FRANCISCO (Ourense).


En una de las zonas más altas de la capital ourensana se encuentra el llamado Claustro de S. Francisco. Es lo único in situ que nos queda de un antiguo convento (fundado en el siglo XIV) de homónimo nombre (parte de su iglesia fue trasladada, más tarde lo comentaré). Las desamortizaciones del XIX acabaron con el cenobio y el uso religioso del enclave.




El lugar fue cuartel de infantería desde 1843 hasta 1984. En esta etapa el edificio sufrió importantes reformas para adecuarlo a ese uso militar. Por ejemplo, en la antigua sala capitular se realizó una capilla militar.

Esta transformación en acuartelamiento acabó con el pozo/lavatorio y rellenó el interior del claustro de escombros. Esto último nos permitirá observar los capiteles y sus representaciones a escasos centímetros, todo un lujo.




Frente a la puerta por la que accedemos se encuentra la inequívoca figura de S. Pedro por la llave que porta.




El claustro está esculpido en una mezcolanza de románico y gótico pues en esta región el románico continuó durante mucho más tiempo que en el resto de Europa, cuando el gótico ya hacía más de un siglo ya se había impuesto.

Por ejemplo, encontramos columnas pareadas románicas, pero en este caso son más largas y con menos volumen para permitir mayor amplitud y un mayor paso de luz. Los capiteles son más estéticos, tienen una mayor simetría y proporción. Por otra parte crean el efecto de que hay un capitel por cada columna cuando en realidad es un solo capitel apoyado en las dos columnas.




Los arcos también son muy particulares. Se podría decir que se encuentran a medio camino del arco de medio punto del románico y el ojival del gótico dando lugar a un arco ligeramente apuntado. 


También conviene fijarse en el baquetón o fuste del arco, su parte central. Es triple, con diferente volumen. No es simplemente estético, tiene un componente estructural pues ayuda al reparto de fuerzas hacia fuera y hacia abajo dándole mayor estabilidad. Estéticamente al crear esta triple nervadura de diferente dimensión crea diferentes efectos visuales con diferente perspectiva y profundidad, dependiendo del ángulo y momento en el que lo observemos. 



Relacionado con estos arcos este claustro tiene una originalidad importante: el maestro constructor decidió decorar también las bases de los arcos. Los motivos son muy diferentes: animales reales y mitológicos, plantas, hombres... no se repite ninguno de ellos y podemos encontrar alguno muy curioso como una pareja de elefantes.




Reparemos ahora en los capiteles. Están profusamente decorados. Se produce una combinación del capitel románico, figurativo, con mensajes y enseñanzas con el abundante vegetal gótico. Sin embargo así como la variedad de la vegetación en el gótico queda circunscrita al acanto, trébol, piñas y poco más, en nuestro caso la variedad del claustro es sorprendente: todas las plantas son diferentes y fácilmente encontrables en la zona.





Si levantamos la mirada podremos observar interesantes canecillos y, si la bajamos al pavimento encontramos restos pétreos de culturas pasadas como losas posiblemente romanas o una particular inscripción posiblemente sueva. Una observación, estoy acostumbrado a indicar la expresión sagrado sobre sagrado, pero no es el caso, en esta ocasión el edificio es de nueva planta, sin antecedentes previos.




Pasa el tiempo y principios del siglo XX los franciscanos construyeron un pequeño convento en el centro de la ciudad. A raíz de ello, en 1928, la portada y la cabecera del antiguo templo fueron trasladados piedra a piedra a esa nueva ubicación. Como no podría ser de otra forma me dirige al lugar. La portada de la iglesia pasa casi desapercibida entre dos modernos edificios. Cuenta con un rosetón en la parte superior y la puerta está decorada con una triple arquivolta.





Las columnas sobre las que se apoyan son de fuste liso o estriado. Los capìteles presentan motivos vegetales, zoomorfos y uno muy curioso que os señalo: un gaitero.




Interiormente es de una sola nave, con cubierta de madera. La capilla central es ojival con ventanales policromados góticos.




Encontramos algunos sepulcros con blasones y armaduras nobles. Posiblemente son de los siglos XV o XVI.





Un interesante lugar y muy desconocido.



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