PALACIO REAL (Olite. Navarra).

 PALACIO REAL (Olite. Navarra).


Emplazado sobre los restos de una antigua fortaleza romana, el castillo de esta villa navarra tuvo diversas modificaciones en los siglos XIII-XIV. Esta parte se la conoce como el Palacio Viejo (hoy es un Parador Nacional ***) y todavía conserva los muros exteriores y las cuatro torres. En su fachada destacan unas ventanas góticas.




Pero a comienzos del siglo XV el rey de origen francés Carlos III el Noble (padre de Blanca de Navarra) edifica un palacio al gusto europeo convirtiéndolo en su palacio predilecto que es un irregular conjunto de torres, habitaciones, jardines, patios, galerías.

Al anexionarse el Reino de Navarra a las Coronas de Aragón y Castilla en 1515 el palacio comienza un período de decadencia. El palacio tubo un triste episodio durante la Guerra de la Independencia. El general español Espoz y Mina mandó quemarlo para que no cayera en manos francesas. Ello provocó su ruina. Ha sido restaurado, bien restaurado, pero creo que debemos imaginárnoslo con hermosas yeserías, azulejos, pinturas, vidrieras, tapices y todo lujo de detalles, en todo su esplendor.




Personalmente me gusta acceder a la villa atravesando la muralla por El Portal de Fenero (que era por donde entraban los carros de heno) formado por un sencillo arco apuntado. Este punto está controlado por la Torre del mismo nombre.

Actualmente la entrada al palacio se realiza por una sencilla puerta de arco de medio punto que nos lleva a un espacio abierto. 




Esta plaza interior se conocía como Patio de los Naranjos ya que en este lugar se plantaron estos árboles y otros frutales. Desde aquí podemos ver tanto la parte exterior del ábside como la torre de la vecina iglesia de Sta. María.




Antes de continuar os propongo un plano del enclave con sus principales elementos: 




Comenzamos la visita por la llamada Sala de las Excavaciones. Era el antiguo cuerpo de guardia. Bajo su suelo de ladrillo se encontró una gran y alta sala abovedada de uso desconocido. 




Subimos a la planta superior, a la planta noble. Estas habitaciones están junto a la Torre del Homenaje. Comenzamos visitando la Sala de la Reina. Vemos la piedra desnuda, pero, como decía, debemos imaginarnos con tapices, alfombras, zócalos de madera, paneles de madera decorados en los techos...

Otra de las funciones de esta sala era la de distribución por las cinco puertas que contiene que llevan a la torre, a las galerías y otras dependencias situadas al sur.




Pasamos a la llamada Sala del Rey. Se nos dice que en ella se celebraban los banquetes. Hay grandes chimeneas y bancos de piedra al lado de los grandes ventanales góticos.




Esta sala se abre a la Galería del Rey o Galería Dorada de gran belleza decorativa compuesta por dos arquerías superpuestas. La balaustrada daba a un patio en el que estaban plantados, entonces, unos naranjos, limones y una morera que, dice la leyenda, fue plantada por el mismo rey.




Otro espacio de gran belleza es la Galería de la Reina, un jardín colgante situado a la misma altura que las salas nobles de palacio. Para ello hubo que reforzar, para soportar el peso extra, con grandes arcos fajones la sala inferior y colocar una compleja red de tuberías de plomo que llevarían el agua corriente para el riego y otros usos desde un aljibe situado en una torre.




La última estructura de toda esta zona es la Torre del Homenaje, o mejor dicho, la Torre de la Vit es la construcción más alta de todo el conjunto. En su interior alberga una escalera de caracol que comunicaba las diferentes estancias de la torre. 

Hasta aquí la parte más antigua del Palacio Nuevo, construido todo antes de 1410 pues hacia esa fecha Carlos III a la vuelta de un viaje por Francia decide ampliarlo extramuros. 




Por ejemplo, se construyó la Torre de las Tres Coronas. Se trata de una torre octogonal de tres alturas y orden descendente. Su uso debería ser también de residencia real. A sus pies fue construido en el siglo XVII un pozo de hielo.




Otra interesante torre es la de Los Cuatro Vientos cuyo fin era únicamente era crear un espacio donde poder asomarse a los jardines y al paisaje pues tres miradores voladizos. En primer momento esta torre estaba al final de una estrecha galería de manera que las tres caras con voladizo caían a plomo, más tarde se decidió ampliar la terraza construyendo por delante y a los lados de la torre.



La Torre de la Atalaya se eleva al sur (hacia la villa) y en el punto más alejado del conjunto residencial. Es una torre cuadrada almenada en cuya terraza hay otra circular muy pequeña. Tiene varios balcones góticos desde los cuales se piensa que los reyes se asomaban a ver los espectáculos medievales que se realizaban a los pies del castillo.

Esta torre se la conoce también como la Torre de la Joyosa Guarda. Es este el nombre con el que rebautizó Lancelot al castillo de la Guardia Dolorosa. Es una de las referencias en la corte de Carlos III al mundo artúrico. Creo recordar que incluso puso el nombre de Lancelot a uno de sus hijos ilegítimos.




Para mí el elemento más destacado de esta torre se encuentra en la ventana del piso noble. Esta ventana está decorada en su tracería gótica con el triple lazo. Es uno de los emblemas familiares de Carlos III que aparece en algunos sellos reales y en pinturas de la catedral de Pamplona.




Seguimos recorriendo el palacio-castillo, es muy distinto a los castillos eminentemente defensivos que suelo visitar. Un lugar realizador al gusto y capricho del monarca navarro.





Bajamos a la planta calle para ver dos espacios con los que acabaremos la visita. Como sabemos el castillo contaba con jardines con plantas y árboles frutales como naranjos, limones y una morera traídos desde Valencia. La morera todavía podemos verla, fue declarada monumento natural y se la estima una edad de unos 500 años.


 Como muchos monarcas de la época Carlos III llegó a contar También con un pequeño zoológico en el que había camellos, búfalos africanos, varios gamos y hasta un león regalado por el monarca aragonés.

El otro espacio es el Patio de la Pajarera. En él podemos ver los restos del aviario pues contaban con un buen número de aves y pájaros. Conocemos incluso el nombre de la persona a cuyo cargo estaban: Lucien Bertolomeu.




Unas recomendaciones. Si es posible visitad también el Palacio Viejo o de los Teobaldos (actual Parador de Turismo), la iglesia de santa María la Real (ambos se encuentran aledaños al castillo) y pasear sin prisa por la localidad.


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