MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA.

 

MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA.


En esta ocasión visitaremos un enclave en el que se aglutinan tres singularidades:
  • Conserva el Lignum Crucis el supuesto mayor trozo de la Cruz de Cristo que se conserva.
  • Ser el lugar donde el abad Beato escribió e ilustró su “Comentario al Apocalipsis” en el año 776.
  • Ser uno de los cinco lugares del mundo que alberga Años Jubilares Permanentes y ser destino de numerosas peregrinaciones.



Repasemos un poco su historia. En el siglo VI Toribio de Palencia y unos pocos monjes escogen este monte para vivir en comunidad entregados a la oración.

Tras la conquista árabe Alfonso I pobló la comarca de Liébana y se funda el monasterio de san Martín de Turieno, más tarde de santo Toribio. 

En el siglo IX los cristianos de Astorga traen la reliquia del Lignum Crucis, con el fin de protegerla de los musulmanes, a este monasterio lo que motivará numerosas peregrinaciones. Como consecuencia de ello el Papa Julio II concede al lugar el privilegio de Año Santo cuando el 16 de abril (san Toribio) coincidiera en domingo.

Lentamente pasaron las décadas, los siglos para los monjes benedictinos. Con la Desamortización de Mendizábal el cenobio desaparece. En 1961 el monasterio resurge con la llegada de una pequeña comunidad de monjes franciscanos y una serie de rehabilitaciones y construcciones. Como es habitual os muestro un plano de lo que considero más importante, todo ello en el lado meridional.



En primer lugar, a través de un doble arco coronado por una espadaña, llegamos al claustro de estilo herreriano construido en el s. XVII. En el centro, como siempre, el agua.



Tras la entrada al claustro se encuentra la llamada Puerta del Perdón. Esta puerta permanece abierta unicamente en los años que son Años Jubilar Lebaniegos por coincidir en domingo la festividad del santo. La puerta se abre tras los tres tradicionales tres golpes con un martillo plateado. Por ella cruzaran durante un año los peregrinos para alcanzar el jubileo.

La portada tiene tres arquivoltas que descansan en los correspondientes capiteles y columnas. La puerta tiene la figura de quince santos entre los que se encuentra, por supuesto, san Toribio.




La puerta Principal está compuesta por un arco de medio punto apuntado y arquivoltas que se apoyan en tres pares de columnas. Los capiteles se encuentran sumamente desgastados. Sin embargo, podemos adivinar cabezas, un escudo con las llaves de S. Pedro...


La iglesia comenzó a construirse a mitad del siglo XIII sobre un templo románico anterior y, seguramente, otra anterior prerrománica. De planta rectangular, se compone de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. Al pie de la nave central existe una torre prismática. Su fábrica es de mampostería y algo de sillarejo en algunos lugares.




En el ábside del lado del Evangelio hay una figura yacente en madera de olmo de san Toribio. Hay constancia documental de su existencia en el monasterio desde principios del siglo XIV. Todavía conserva restos de policromía. La talla se encuentra muy deteriorada pues los peregrinos tenían la tradición de llevarse astillas de la misma.

Repasemos la historia del santo. En el siglo V el obispo Toribio de Astorga va a Jerusalén, se gana la confianza del obispo de la Ciudad Santa y es nombrado Sacristán Mayor de la iglesia del Santo Sepulcro. A su vuelta se trajo numerosas reliquias siendo la más importante el Lignum Crucis del que luego hablaré.

Existen unas cuantas leyendas sobre san Toribio como la siguiente:

"Se dice que a Toribio un oso le comió un buey, dejando la yunta sin pareja para arar la tierra. Se enfadó y riñó tanto al oso que este terminó por dejarse uncir y araron buey y oso."

Asimismo la tradición asegura que cuando murió el santo, los monjes escondieron el cuerpo y, ciertamente, sus restos no se han encontrado. 

En cuanto a las reliquias que trajo de Tierra Santa, hay un hecho curioso recogido en las Crónicas de los príncipes de Asturias y de Cantabria (1681) que indica que el conde de Liébana y sus soldados o criados, se quedaron ciegos al querer abrir la cripta y llevarse las reliquias traídas por Toribio desde Jerusalén. Aunque la pretensión del conde de Liébana era trasladarlas un poco más allá, a Santa María de Lebeña, el castigo fue implacable.




En el muro norte de la iglesia se añadió la capilla barroca formada por tres tramos para acoger la especial reliquia realizada en forma de cruz con la madera (según la tradición) de la cruz de Jesucristo. El palo vertical mide 635mm. y el horizontal 393 mm. Se encuentra dentro de un relicario de la misma forma de plata dorada. Estudios realizados verificaron que la madera procede de una variedad de ciprés autóctona de Palestina y una antigüedad de más de dos mil años.



Cuando entramos en un templo siempre es conveniente hacerlo con la cabeza baja, muchos de sus secretos estarán por ahí. Después elevemos la vista y dejémonos asombrar por sus cubiertas y bóvedas como la que os muestro a continuación. A los pies de la nave central encontramos el coro con un moderno órgano y una elevada bóveda de crucería.




Muy cerca de santo Toribio se encuentran una serie de ermitas que marcaban los límites del monasterio. De todas aquellas edificaciones destaca por su antigüedad la conocida Cueva Santa, elegida a la sazón como lugar de retiro del monje santo Toribio. Sin embargo, creo que estos vestigios son bien merecedores de otra entrada en este blog.



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