ABADIA DE WESTMINSTER (Londres).

  ABADIA DE WESTMINSTER (Londres).


La Abadía de Westminster es uno de los lugares imprescindibles a visitar en Londres. Lugar de coronaciones, bodas y funerales reales y numerosos actos y celebraciones. En su interior hay enterrados una treintena de reyes y reinas y más de 3000 británicos prestigiosos de los últimos siglos, es un gran panteón de ilustres.




La Abadía de Westminster fue construida por orden de Eduardo I en el siglo XI, en el mismo lugar en el que siglos atrás había un monasterio benedictio, románico y advocado a S. Pedro.

la Abadía de Westminster fue reconstruida por Enrique III se ha sufrido numerosas "reestructuraciones" a lo largo de los años. Pasó de su estilo románico original a un estilo gótico. La fachada principal fue construida en el siglo XV y sus dos torres características en el siglo XVIII.

Quizá la actuación más moderna fue la colocación de diez mártires cristianos en los nichos que se encontraban vacíos encima de la puerta oeste. Son personajes modernos como, por ejemplo, Martin Luther King, Óscar Romero o Maximilian Kolbe. Debajo encontramos la representación de cuatro virtudes: Verdad, Justicia, Piedad y Paz.




El acceso se realiza por la puerta norte. Es una portada gótica con tres puertas de arcos apuntados coronadas por gabletes, un segundo cuerpo de ventanales apuntados y, sobre ellos, un gran rosetón central. 




El tímpano de la puerta central tiene una decoración con personajes bíblicos, los doce apóstoles y cristo en majestad dentro de un marco polilobulado rodeado de ángeles. En el parteluz hay una imagen de la Virgen con el niño. En las arquivoltas observamos decoración vegetal y de nuevo, ángeles y santos.




Como siempre os muestro la planta del enclave con sus principales elementos:




Para comenzar el recorrido nos dirigimos a la derecha, quiero comenzar por la nave. Sorprende por su grandeza y armonía. Se tardó más de 150 años en terminar completándose a comienzos del siglo XVI. El peso de las bóvedas es descargado a través de unos nervios de piedra hacia los muros de los laterales que están más bajos que las bóvedas y los arbotantes en el exterior absorben el empuje de las paredes. Todo ello permitió elevar el techo a una altura de más de 30 metros de altura.




La nave, como todo el lugar, cuenta con número con gran número de enterramientos, algunos son grandes monumentos funerarios y otras sencillas losas solamente. Encontramos, por ejemplo, el mausoleo de Isaac Newton.




También podemos ver las dedicadas a Charles Darwin y David Livingstone.




Ser enterrados en Westminster es uno de los mayores honores de Inglaterra. A continuación, Michael Faraday,  Edmund Halley y, recientemente, Stephen Hawking.




Avanzamos. Llegamos al coro. El original desapareció con la reforma de Enrique VIII. A mediados del s. XIX se realizó el que vemos en estilo gótico victoriano. Es usado en los servicios religiosos diarios. Una curiosidad, es la única escuela de canto regida por católicos en Inglaterra. 




Traspasando el coro llegamos al corazón de la abadía, el altar. Tiene un retablo sobre la Última Cena. Cuenta con un deambulatorio de cinco capillas. Delante del altar nos asombra un especial pavimento construido a partir de piezas de piedra de diferentes colores y tamaños que componen patrones geométricos. Fue creado en la segunda mitad del siglo XIII y los obreros que lo realizaron vinieron de Roma.



    
En este punto, es recomendable mirar a ambos lados del transepto y dejarnos asombrar por su altura y la luz y color de sus vidrieras.




En su lado derecho se encuentra el llamado Rincón de los Poetas. En este lugar se encuentran un sinfín de mausoleos y tumbas de grandes escritores como William Shakespeare o Charles Dickens. Me gustó especialmente una vidriera moderna realizada para homenajear a unos cuantos de estos grandes genios.




También podemos ver placas de honor  y bustos de otros escritores como Óscar Wilde, 
 (algunos de ellos no se encuentran enterrados en la abadía).





Muy cerca de este lugar se encuentra el acceso a un espacio que se reabrió en 2018 después de 700 años de clausura al público, el triforio. Se trata de un espacio museístico que se encuentra a dieciséis metros (ascensor o 118 escalones) de altura con lo que tendremos unas vistas magníficas de la nave. Recoge interesantes objetos  como el Retablo Westminster (la representación de altar más antigua de Inglaterra conservada), una copia de la Carta Magna, el Liber Regalis (manuscrito medieval inglés que provee los detalles para las ceremonias de la monarquía -coronaciones, bodas y funerales-) o las efigies de Enrique VIII y de Isabel I realizadas a partir de su máscara mortuoria.






Volvemos a la nave. Tras el altar se encuentra la tumba de Eduardo I el Confesor, santo y rey de Inglaterra en la segunda mitad del siglo XI y promotor del primer templo. Enrique III mandó situar su sepulcro muy cerca de su antecesor. La gran tumba de Enrique es de mármol con losas de pórfido púrpura y verde incrustadas en los lados y decoración de mosaico dorado con mármol y vidrio de colores. Mucha de esta decoración ha sido robada.





En el extremo este encontramos la capilla The Lady Chapel (capilla de la Virgen) construida por Enrique VII. Es imposible caminar en ella sin levantar la mirada al techo abovedado dorado, obviando la magnífica sillería. Podemos ver también coloridas banderas con motivos heráldicos que corresponden a los caballeros de la Orden del Bath que se reunían aquí desde el siglo XVIII.




Otros elementos que decoran la capilla son sus bellas vidrieras (del siglo XX) con emblemas de los escuadrones de caza de la Batalla de Inglaterra y motivos de la Virgen María. Se complementa el espacio con decenas de estatuas de santos y abundantes símbolos como la rosa de la familia Tudor, la flor de Lis o el dragón de Gales.




En este lugar podemos ver varios enterramientos reales muy interesantes. Tras el altar, protegidos por una reja se encuentra el sepulcro de Enrique VII cuya figura podemos ver en bronce dorado junto a su esposa Isabel de York.




La capilla cuenta con cinco capillas absidales en las que podemos ver, entre otras muchas, las tumbas de la reina Isabel I y, muy cerca la de su hermanastra, la católica María I.




En el extremo oriental, la capilla de la R.A.F., dedicada a la memoria de los caídos de la aviación militar británica.




Volvemos sobre nuestros pasos para dirigirnos al claustro que comunicaba la iglesia con las otras dependencias del conjunto. Fue construido entre los siglos XIII y XV. Contaría con vidrieras que lo aislarían.




Desde el claustro podemos llegamos a la sala capitular datada entorno a la mitad del s. XIII. En origen era el lugar donde los monjes benedictinos se reunían para tratar los asuntos de la comunidad. Aquí también se reunía el llamado Gran Consejo del Rey que derivaría en el Parlamento inglés con su Cámara de los Comunes.

La planta es octogonal. Tiene un pilar central con ocho fustes que acaban sosteniendo la cúpula. A los lados arcadas ciegas y, sobre ellas, unas fastuosas vidrieras.




Muy cerca de la sala capitular se encuentra la Cámara Pix. Este lugar para mi es uno de los lugares más interesantes de la abadía. Es uno de los pocos restos románicos del primitivo monasterio del que hablaba al comienzo (aún conserva algunas baldosas del siglo XI). El lugar mantiene el altar más antiguo de Inglaterra.

Posteriormente se usó por parte de la Corona como cámara del tesoro custodiándose en ella objetos de oro y plata, documentos, etc. Toma su nombre 'Pyx' de las cajas de madera en las que se guardaban piezas de plata y oro a la espera de la "Prueba del Pyx" (fundir el contenido de plata medido como una forma de demostrar que la moneda era pura).




Tenemos un segundo claustro, más pequeño que el anterior. En él vivían el clero y el personal de la abadía. Aquí se encontraba también la enfermería. En el siglo XIX se remodeló y colocó la fuente central que vemos. Anteriormente también hubo un jardín en el que los monjes cultivaban las plantas de las que se abastecía la enfermería. Además, había un pequeño huerto que abastecía de manzanas, peras, ciruelas, higos, moras, nueces, nísperos y vides.En el lado este se encuentran las ruinas de una capilla del siglo XII dedicada a Santa Catalina. 


 

Acabaremos nuestro recorrido volviendo a la iglesia y viendo una tumba en recuerdo al soldado desconocido (que recuerda a los caídos en la Primera Guerra Mundial) y, muy cerca, la Silla de la coronación. Esta silla de roble fue mandada construir por Eduardo I y ha sido utilizada, con algunas excepciones, por los reyes ingleses desde Guillermo el Conquistador. Tiene un hueco en la parte inferior para albergar la Piedra de Scone o Piedra del Destino.



Abandono la Abadía contándoos dos curiosidades más de ella. El sitio cuenta, en la sala capitular, con posiblemente la puerta más antigua de Inglaterra. Es de roble y está datada hacia el 1050. 

El edificio se encontraba pintado. Se piensa que las arcadas de las paredes podrían haber estado decoradas en bermellón y oro y los muros estaban con bellas pinturas, en la capilla de San Blas podemos ver representado a Sto. Tomás metiendo los dedos en la llaga de Cristo resucitado.





Ya en el exterior y muy cerca de la abadía se encuentra la iglesia anglicana de Sta. Margarita (iglesia del Parlamento Británico), el Tribunal Supremo del Reino Unido o el conjunto de viviendas conocido como Broad Sanctuary. Delante de esto último se encuentra una columna con un S. Jorge y dragón en la cúspide. Es un monumento es un monumento a los Old Westminsters (ex alumnos de la Escuela de Westminster) que murieron en la Guerra de Crimea y el Motín Indio (segunda mitad del siglo XIX).









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