CASTILLO DE CULLA

 CASTILLO DE CULLA (Castellón).


Seguimos visitando encantadoras villas medievales. En esta ocasión nos trasladamos a Alto Maestrazgo en la provincia de Castellón, vamos a la localidad de Culla. Con origen musulmán (conquistado por Jaime I) fue un enclave muy anhelado por los templarios como os contaré.




Los atractivos de la población son muchos. En estos lugares lo ideal es pasear, perderse en sus empedradas calles. Comenzaremos viendo sus murallas usadas como muro de las viviendas construidas posteriormente. Entramos a la villa medieval por la Porta Nova, única puerta que queda de las tres que tenía antaño (fue reconstruida en el s. XVIII).




Otro lugar interesante es la cárcel situada en el antiguo granero del comendador (fue convertido en prisión durante las guerras carlistas). Cuenta con tres habitáculos, Todavía conserva las cadenas y algunos dibujos realizados por los presos.

Muy cerca se encuentra el sitio conocido como el Pelleric (la picota). Era lugar de escarmiento para los ladrones con hurtos menores o malhechores en la Edad Media. Se trata de un punto de piedra donde se ataba con una argolla a los condenados quedando expuestos a la burla y humillación del pueblo.




Siguiendo nuestro deambular llegamos a la plaza del Pardal. Ahí se encontraba la casa del Delme. Era el lugar donde se pagaban los diezmos.




Sin embargo, personalmente, el principal atractivo de Culla es, era su castillo que fue destruido tras las guerras carlistas. Digo "tras" porque fue ordenada su voladura por parte del general Espartero pues había sido refugio del general Cabrera. Es una lástima. A continuación os muestro una posible recreación de cómo sería castillo y villa realizada por J.L. Laguarda y R. Martínez. El castillo tiene su origen en una antigua fortaleza musulmana y es consecuencia de muchas décadas de ampliaciones y mejoras.




Pero antes de recorrer los pocos restos que quedan del castillo os contaré un poco la historia de la villa y del interés que tuvo la Orden del Temple por la misma. Una curiosidad, el castillo tenía tres recintos concéntricos que son el mismo número de torres que aparecen en el escudo de la villa.

Culla estuvo bajo dominio musulmán hasta comienzos del siglo XIII cuando fue conquistada por Blasco de Alagón (consejero y adalid de Jaime I) que recibió el castillo y villa conquistada. El enclave paso por diversas vicisitudes hasta que en 1303 acabo siendo comprado por la Orden del Temple alcanzando ésta el dominio y control de este territorio largamente pretendido. 

Pero ¿por qué ese interés? Juan García Atienza nos propuso un mapa de la península ibérica, un mapa esotérico. En el mismo poniendo y tomando como centro una cruz templaria en un especial enclave (san Bartolomé de Ucero) los lados de la cruz ( de 40º) nos marcas lugares importantes para la Orden: Thomar, Toledo, Caravaca de la Cruz y... Culla.




Lo cierto es que los templarios tenían gran interés y tuvieron muchas negociaciones entre el  monarca y señores para que se les fuera donado. Sin embargo, acabaron comprándolo por la extraordinaria cantidad de 500.000 sueldos. Fue su más cara adquisición , y la última, en la Corona de Aragón antes de su asombrosa caída. Mi opinión es que su interés radicaba en su extraordinaria ubicación, entre los reinos de Aragón y Valencia que podía ser punta de lanza para la conquista del Al-Ándalus, nuestra propia cruzada.

Tras la caída de la Orden del Temple el castillo es donado a la recién creada Orden de Montesa. Es bajo esta orden y con Pedro de Thous (1327-1374) cuando alcanza su mayor esplendor. En el siglo XIV el comendador traslada su residencia a Atzeleta quedando la fortaleza abandonada. Durante las guerras será de nuevo usado por Cabrera y las tropas carlistas.

A continuación, os muestro un facsímil del documento de compra firmado por Guillem d'Anglesola y Arnald de Banyuls (en nombre del Gran Maestre).




El castillo fortificado y la villa amurallada de Culla eran prácticamente inexpugnables. Se componía de cinco líneas defensivas que aprovechaban la orografía. En primer lugar, estaba la muralla de la villa que ya hemos visto. El cuarto reciento se localizaba al oeste del castillo. Es el albacar, espacio destinado a recoger ganado y población en caso de asedio o peligro.

Llegamos al castillo en si que estaría formado por tres recintos concéntricos. El exterior, barbacana, rodeada perimetralmente a los otros dos. Constaba de una muralla sin torreones a excepción de uno situado junto a la puerta situada al este, en desnivel seguramente protegido por un puente levadizo.

De la puerta queda muy poco pero todavía podemos ver en el lado conservado los escudos de la Orden de Montesa (heredera de la Orden del Temple) y del maestre de la misma Pere de Thous, muy importante para Culla.





El recinto intermedio, también en desnivel, estaba rodeado por otra muralla y un escarpe rocoso. Tenía dos puertas, una al este y otra al norte, ambas protegidas por un torreón.




Este edificio contendría la mayoría la mayoría de los edificios castrenses, religiosos y de servicios. Habría patios porticados con aljibes, una iglesia, cocinas, alojamientos para tropas...




Por último, el último recinto se encontraba en la parte más alta, en la antigua alcazaba. Se llegaba a ella por una rampa protegida por una torre y por una entrada en recodo se llegaba al patio de armas.




 A continuación, os muestro un posible esquema de este último recinto:




En el centro del patio de armas se haya el tercer aljibe de la fortaleza construido con doble bóveda y una gran capacidad, unos 60.000 litros. Detrás, un recinto porticado.




Para acabar, la Torre del Homenaje. Esta torre tenía tres pisos y descendía sus cimientos hasta un nivel inferior con una posible comunicación entre ambos. Desde la lejanía la fortaleza y está torre tendría un gran impacto visual dando el aspecto de ser una poderosa fortaleza con una torre del homenaje de cinco o seis alturas.




Desde este lugar en el que se encontraba la torre tenemos una muy amplia visión en 360º. Quizá sí que sea este el motivo del gran interés de los templarios por el enclave.




Abandonamos las ruinas del castillo no sin antes recordar la sinrazón de su voladura al final de las Guerras Carlistas. Existen fotografías en la que se observa el montículo sin ninguna construcción, pero yo prefiero mostraros un grabado de 1791 en el que se observan perfectamente los distintos recintos.




Tras la demolición de la fortaleza, muchos de los escombros fueron usados por la población para sus propias viviendas. Por ejemplo, en el dintel de una puerta encontramos una lápida medieval con la siguiente inscripción:

"IUDICIUM. DURISSIMUN HIS QUI REGUNT O MARIA SUSPIRANY MORTUI A TE PIA (Aquellos que gobiernan Tendrán un juicio implacable. Oh ! María, los difuntos suspiran por ti compasiva)"




Abandonando Culla, muy cerca, podemos complementar nuestra visita descubriendo la monumental carrasca de unos siete metros de circunferencia en el tronco o la ermita de San Cristóbal en Benassal.




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