IGLESIA SANTA MARÍA ( Uncastillo. Zaragoza).



 IGLESIA SANTA MARÍA (Uncastillo. Zaragoza).


Seguimos en la comarca de las Cinco Villas, estamos en la población de Uncastillo. Visitaremos su románica iglesia de Sta. María. Construida a mitad del siglo XII sobre otro templo anterior gozó de las prebendas de los reyes aragoneses, tuvo la categoría de basílica y llego a ser segunda sede del Obispado de Pamplona. Situada en el Camino de Santiago que usaban los peregrinos que entraban en la península por el puerto de Barcelona, veremos en el templo el característico ajedrezado jaqués.   


Como es habitual, la iglesia fue modificada y ampliada en siglos posteriores. Por ejemplo, se añadió un claustro al norte, una sacristía al suroeste y, al oeste, una puerta, un atrio y una torre campanario.

La torre fue construida en la segunda mitad del siglo XV. Tiene tres cuerpos, planta cuadrada y rematada en un cuerpo octogonal y chapitel. En las esquinas aparecen unos garitones unidos por cuerpos almenados. Las cuatro campanas se encuentran en los cuatro vanos que hay entre esos pequeños torreones.

En la fachada occidental se abre una portada construida en el siglo XVII. Es sencilla. Encima de la puerta vemos el grupo escultórico de la Epifanía. Aventuro que puede ser el primitivo tímpano de la portada románica que existía en este mismo lugar.




En el muro sur encontramos una bella portada que considero es la joya del templo, es una obra maestra. La riqueza y variedad de su escultura es importante. En la parte superior, bajo un arco de medio punto que casi llega a los canecillos, hay dos bajorrelieves: un desfigurado evangelista y un pantocrátor. Dan la impresión de ser piezas reubicadas. 



La portada se compone de tres arquivoltas ricamente decoradas enmarcadas por guardapolvos de motivos vegetales y entrelazos. No tiene tímpano. En las arquivoltas encontramos esculpidos personajes, monstruos, animales... Yo no veo ningún orden en las mismas. Nos muestran tareas cotidianas de la Edad Media, así como representaciones y alegorías de los vicios y pasiones. 




Las figuras de la arquivolta exterior son grandes, quizá demasiado y muy parecidos a los canecillos que podemos ver en el exterior del ábside. Pudiera ser que en realidad sean canecillos reconvertidos en dovelas independientes (son un total de veintiuno).

Comenzamos viendo tres figuras (quizá las tres edades del hombre), un hombre enseñando la dentadura de un león, un carnicero degollando un cordero, un hombre con una máscara de fiera, una pareja con un plato vacío y un hombre con un cántaro (ambos con manos en la cabeza, ¿enajenación?), un hombre encima de una mujer acariciándola, un contorsionista, varios músicos tocando, una pareja bailando, monos, aves, algún animal fantástico...




La arquivolta central, de 17 dovelas, es muy original. Se compone de una moldura central de bocel en la que vemos una serie de personajes que apoyan los codos sobre ella y asomando los pies por debajo. Son figuras de mujeres y hombres caricaturizados, gordos. Algunos se tiran del pelo o se pelean. Vemos también algún monstruo y, me sorprendió, la escultura de una figura con unas tenazas dispuesto a sacarle un diente a otra figura vecina. Posiblemente referencias a pecados o vicios.




La última arquivolta, la más interior, tiene también diecisiete dovelas y una moldura central que divide las figuras, aunque en este caso su tamaño es menor. Volvemos a encontrarnos personajes realizando labores, pero también luchas, sirenas, animales fantásticos...




Las arquivoltas apean por debajo de un ábaco corrido de palmetas y perlas en seis bellos capiteles. Vamos con ellos.

En los del oeste, el exterior representa un funeral. Es fantástica la representación con tantos personajes en tan poco espacio: a los pies el muerto en su ataúd, tres figuras en pie con un incensario, los evangelios, una cruz y un hisopo y, en una esquina, dos ángeles que llevan el alma del fallecido (representada como un niño desnudo). El capitel central dos figuras cabalgan sobre dos fieras descabezadas. El último capitel de esta serie muestra a un caballero luchando con dos soldados.



Al otro lado los capiteles son más recurrentes. Del interior al exterior la Expulsión del Paraíso, La Huida a Egipto y, por último, un grupo de demonios se hacen con el alma de un difunto.
   

 
Bajo los capiteles encontramos seis columnas, cuatro contorsionadas y las centrales con elaborada decoración. En la base has señales de la existencia en algún momento un banco corrido.


Vayamos ahora a su cabecera, veremos el exterior de su ábside. En el lugar se abren cinco ventanales (uno de ellos está oculto por el claustro adyacente). Estas ventanas están enmarcadas por una arquivolta de baquetón y guardapolvo decorado con ajedrezado jaqués, apoyando en columnillas con capiteles historiados o vegetales. Ábacos que se continúan como moldura hasta los contrafuertes colindantes.



En esta parte del templo existen una serie de canecillos muy interesantes. Muchos de ellos están relacionados con el mundo del juglar y festivo (acróbatas, músicos, danzantes, parejas amándose...).





He marcado un interesante canecillo. Quiero compartir el comentario sobre el mismo de A. García Omedes en su página 

"... la alegoría de la lujuria: nos muestra a una mujer sentada a horcajadas sobre el varón, mientras una serpiente le dicta al oído lo que ha de hacer para perderlo. Él, tonsurado, recibe el castigo en modo de mordisco de serpiente en sus genitales."




Vemos también figuras que nos hacen muecas, cabezas de animales...





Antes de pasar a su interior, veamos la planta del templo. Está constituida por una sola nave rectangular de seis tramos sostenidos por arcos fajones apuntados más un estrecho presbiterio. El ábside, como ya comenté, tiene cinco vanos y existe uno más en el muro sur (todos ellos con derrama interior).

En el lado oeste, en color naranja, la ampliación realizada en el siglo XVII. 




Ya en el interior, justo enfrente de la puerta por la que hemos accedido vemos la portada septentrional que da al claustro. Existe otra puerta de hechuras similares, es la entrada a la sacristía. Ambas fueron realizadas en el siglo XVI.




La cabecera la forma un ábside semicircular orientado al este cubierto con una bóveda de horno. La iluminación corre a cargo de cinco vanos con arco de medio punto y que están conectados por medio de una serie de arquillos ciegos. Todos estos arcos apean en capiteles y columnas cilíndricas. A la derecha, una restaurada talla de Virgen con Niño.






La cifra de capiteles en esta zona es de catorce. Los motivos son vegetales, entrelazos y alguno historiado.





A los pies de la nave se ubica un coro gótico pétreo sobre un gran arco rebajado.




Me gusta subir a los coros y tener una perspectiva de las iglesias desde esta situación. En este caso no me fue posible por la fotografía que os muestro corresponde al pie del mismo:




El sotocoro fue realizado, como muchas de las reformas y ampliaciones del templo, en el siglo XVI. 



Está cubierto por una bóveda de crucería estrellada con varias y bellas claves entre las que se encuentra un sol cristífero.




Especial atención me merecieron las ménsulas en las que se apoya el gran arco y la gran bóveda: A un lado un un motivo vegetal y un ángel, al otro motivo vegetal y un águila. Ángel y águila sostienen una cartela.




Y esta es la iglesia de santa María de Uncastillo con su singular portada meridional. Pero la población tiene mucho más que ofrecernos como la iglesia de S. Martín, S. Juan o S. Lorenzo (restos), el castillo en una peña (Unum Castrum) o, simplemente, pasear por sus calles y descubrir palacios y casas muy interesantes.



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