CASTILLO DE DUNNOTTAR (Escocia).

 CASTILLO DE DUNNOTTAR (Escocia).


En un promontorio rocoso, rodeada de unos acantilados de unos cuarenta metros de altura, rodeada por tres de sus lados por el Mar del Norte descansan los restos de una otrora fortaleza inexpugnable. Es el castillo de Dunnottar, es Escocia.


La historia del enclave es profusa y variada. Por los restos encontrados sabemos que ya fueron ocupantes del mismo los pictos (de hecho, "Du" significa fuerte en picto). Hacia el año 900 el rey Donald II de Escocia es asesinado por una fuerza vikinga invasora. 

En 1297 William Wallace ataca a la guarnición inglesa en Dunnottar y pone el enclave bajo control escocés. Cuenta la leyenda que Wallace no tuvo piedad de los soldados y prendió fuego a la capilla donde se habían refugiado, condenando a todos los que estaban dentro a una terrible muerte. Otros fueron conducidos por los bordes del acantilado, no hubo sobrevivientes. El castillo cambiará de manos en varias ocasiones.

En 1392 sir William Keith construye el primer castillo de piedra, una torre del homenaje, en Dunnottar, ahora conocido como The Keep. El castillo Dunnottar fue la sede del clan Keith durante 400 años hasta que fue vendido y expoliado.

El castillo de Dunnottar jugó un papel vital en la custodia de los documentos privados de Carlos II y los "Honores de Escocia" (corona, cetro y espada). Estos símbolos escoceses se encontraban fuera de su lugar habitual (el castillo de Edimburgo) cuando a mediados del siglo XVII un ejército inglés al mando de Oliver Cromwell llegó a Escocia dispuesto a poner fin al reinado de Carlos. Dunnottar resistió el asedio inglés más de ocho meses y cuando Cromwell entró en la fortaleza los preciados objetos ya estaban fuera de la fortaleza, a salvo.

Después de estos pequeños trazos históricos, vamos a ver esas piedras. A continuación, os muestro el pequeño plano con los lugares más característicos.


La acceso es a través de un estrecho camino y unas escaleras que primero descienden y luego suben hasta la entrada.

Esta entrada (conocida como alojamiento Benholm) fue excavada en las rocas del acantilado y tiene tres niveles de puestos de armas dispuestos para la defensa. La entrada, además, es subterránea, consta de dos túneles que terminan muy cerca de la casa torre.




Ya en el interior nos llama la atención aquella torre del homenaje construida a finales del siglo XIV conocida como the Keep. Medía en origen unos quince metros y constaba de un gran salón, una habitación privada para el alguacil del castillo y unos dormitorios que se encontraban en la parte superior.

Veremos junto a ella distintos edificios de servicios y vivienda para los diferentes ocupantes del castillo. En el siglo XVI la poderosa familia de los Keith amplió la fortaleza con la construcción de un palacio para que fuera más cómoda y, por supuesto, más lujosa.



El edificio en pie más antiguo en la roca, al menos una parte de él se remonta al siglo XIII, a 1276. Naturalmente estoy hablando de la capilla.




Casi todo está en estado de ruina, pero podemos distiguir alguna edificación como los restos de la cocina a continuación.




La mayoría de los restos que vemos pertenecen a los siglos XVI y XVII. En las fotos subsiguientes vemos lo que queda de la herrería y de la cisterna que tenía una profundidad de unos nueve metros.




Sin embargo, hay dos lugares en Dunnottar que sobresalen del resto. El primero de ellos es la drawing room reconstruida: una sala con una gran chimenea, mesas y sillas y un techo de vigas decorado. En ella podemos imaginarnos como era día a día en el castillo.




El otro lugar es menos amable. Se trata de la Whigs Vault, una tétrica mazmorra que es simplemente un largo túnel con una única salida: una ventana que da sobre el acantilado. Durante la rebelión de 1685, 167 prisioneros del Covenanter (122 hombres y 45 mujeres) fueron encerrados aquí, muchos murieron por hambre, enfermedades o fugas frustradas.




A veces te encuentras sorpresas como este grabado de 1648 hallado sobre una chimenea o un reloj de piedra.




No podría acabar esta pequeña ficha de viaje sin hacer mención a los fantasmas. Es Escocia no hay castillo que se precie que no tenga "bicho". Se dice que ha sido visto un sabueso, una jovencita espectral y una dama verde que dicen que es una mujer picta cuyos hijos se convirtieron al cristianismo allí.

 ¡Ah! lo olvidaba, parece ser que, en la entrada, en el cuerpo de guardia, habita un espectro escandinavo que podría pertenecer a los tiempos de las invasiones vikingas.






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