MONASTERIO SAN JUAN DE LA PEÑA I (Huesca).

MONASTERIO SAN JUAN DE LA PEÑA I (Huesca). 

  

La leyenda sitúa el origen de san Juan de la Peña en el siglo VIII, cuando un joven zaragozano llamado Voto, persiguiendo un ciervo, estuvo a punto de despeñarse con su caballo. El joven se encomendó a san Juan Bautista y descendió sin ningún daño hasta la base de la peña, donde encontró los restos del anacoreta Juan de Atarés que había hecho un oratorio al santo en ese lugar. El cuerpo de Atarés se encontraba junto a una roca en la que había la siguiente inscripción:

"Ego Ioannes. Primus In hoc loco heremita, qui ab amorem Dei hac ecclesiam fabricavi in honorem sancti Ioannis Baptiste. Hic requiesco Amen".

Impresionado, Voto vendió todos sus bienes y, junto a su hermano Félix, pasó el resto de su vida en el lugar. A los hermanos se les añadieron paulatinamente otros ermitaños. 

Hasta aquí la leyenda. Lo cierto es que el monasterio se enclava en una de las ermitas rupestres que surgieron desde la época visigoda. Por si es de vuestro interés os diré que desde el monasterio podemos realizar un corto paseo y llegar al mirador y ermita (en estado ruinoso) de san Voto.



Volvamos a los principios de nuestro monasterio. A comienzos del siglo X, el conde Galindo Aznárez II fundó, sobre un eremitorio anterior, un primer monasterio dedicado a S. Julián y Sta. Basilisa. Hacia 1025 el rey navarro Sancho III lo refundó bajo la regla de san Benito cambiando la advocación por la de S. Juan Bautista. Los primeros reyes aragoneses realizaron en el mismo nuevas construcciones y también lo eligieron como panteón real dándole una gran importancia dentro del incipiente Reino de Aragón.


Al atravesar el umbral de entrada nos encontramos con dos tramos de escaleras, uno ascendente y otro descendente. En primer lugar, bajaremos. Encontraremos dos espacios, la llamada Sala del Concilio y la iglesia baja.



La Sala del Concilio se llama así por haber acogido un supuesto concilio (hecho deliberadamente falseado pues la supuesta reunión no se celebró en este lugar). Se piensa que lo más probable es que este lugar el dormitorio de los frailes. Pegado a la roca de la montaña, tras una reja, encontraremos un osario.




A continuación, la iglesia baja prerrománica. Es la parte más antigua del monasterio, podría datarse en el siglo X. Parte de la iglesia esta excavada en la misma roca y tiene una orientación poco ortodoxa, SE. Cuenta con una doble cabecera debido a aquella doble titularidad, a san Julián y santa Basilisa. 

En el interior de los ábsides se conservan pinturas románicas. El ábside de la derecha representa el martirio de los hermanos gemelos médicos san Damián y san Cosme que fueron apresados por Lisias y luego torturados, quemados vivos y, al sobrevivir, decapitados. Aparece la siguiente leyenda:

LISIAS:::COSMA ET DAMIANVS::: MINISTRI.




La nave se alargó en el siglo XI cuando se construyó la iglesia superior. En el espacio podemos encontrar también las tumbas de cinco abades.




Volviendo al vestíbulo, al punto de partida, en esta ocasión tomaremos la parte ascendente. Os muestro un plano de las diferentes estancias de esta primera planta.




          3. Masadería           4. Panteón Real          5. Panteón de Nobles        6. Museo    
    7. Iglesia alta. Románica   8. Puerta mozárabe       9. Capilla gótica de S. Victorián  
           10. Claustro románico 11. Capilla de S. Voto y S. Félix.


El primer lugar que nos encontramos es la masadería de los monjes, donde hacían el pan, encontramos un horno a la izquierda. Si levantamos la mirada al techo lo vemos ennegrecido. Es la consecuencia de cuatro incendios que sufrió el monasterio, el último de los cuales duró tres días y tres noches a mediados del siglo XVII y arrasó gran parte del monasterio y propicio la construcción del barroco Monasterio Nuevo.




 En el lugar podemos ver tres laudas correspondientes a las tumbas de Pedro I, Ramiro I y la infanta Isabel (hija de El Católico). 




A la derecha nos sorprende una necrópolis, lugar primigenio de enterramiento de los reyes de Aragón.  En el año 1985, se abrieron las tumbas para realizar un interesantísimo estudio con el que se obtuvo mucha y variada información. Durante el mismo se encontraron asimismo tres anillos de oro y un dado de marfil que vemos expuestos.




El encontrarme frente a esta necrópolis siempre me ha parecido especial, es encontrarme con el origen del Reino de Aragón en un monasterio que fue pieza clave.

A raíz de convertirse el monasterio el Panteón Real a principios del siglo XI tras ser enterrado el primer rey de Aragón Ramiro I, numerosos nobles aragoneses y navarros realizaron grandes donaciones al cenobio para ser enterrados en el monasterio. Estas tumbas se encuentran en el espacio que vemos a continuación, el Pabellón de Nobles.




En el espacio cementerial, por debajo de decoración con ajedrezado jaqués, vemos una doble hilera de 24 nichos. Cerrando cada uno de ellos vemos lápidas funerarias de numerosos aristócratas. Algunas de ellas están bellamente esculpidas con crismones y motivos heráldicos.




 También podemos ver, proporcionando apeo a los arcos de medio punto, pequeñas cariátides, así como inscripciones y laudas que hacen referencia a los allí enterrados. La más antigua hace referencia a la fecha de 1080.




Junto a la puerta que da acceso a la iglesia alta un enterramiento de finales del siglo XVIII.  Corresponde al X Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, que deseo ser enterrado junto a sus antepasados.




Una curiosidad recogida por el Dr. F. Oliván Baile en uno de sus trabajos, según un manuscrito en el que aparece una nota referente al monasterio fechada en 1575:

"... y assí lo fue muchos años sepultura de los reyes y otras personas muy notables como fue de Dª Ximena Gómez, muger del Cid Ruy Díaz, que como una de sus hijas casó con el que había ser rey de Aragón, quiso ser sepultada donde los reyes dél. Y hoy día se muestra allí su sepultura. Que por hauer sido muger de tan señalado cauallero, ha parecido aquí está mención"

Es decir, que por un tiempo estuvo sepultada aquí Jimena, la esposa de Rodrigo Díaz.

Detrás de este Pabellón de Nobles se encuentra el Pabellón Real al cual podremos acceder, yendo a la iglesia, por una puerta que se encuentra en la misma, cerca del presbiterio a la izquierda. El pabellón que vemos fue reconstruido en el último cuarto del siglo XVIII (anteriormente el lugar sufrió aparatosos incendios acaeciendo el más importante en 1575). 

Al entrar, a la izquierda, observamos cuatro importantes hitos de la Historia de Aragón: la batalla de Ainsa (con la aparición de la cruz de Sobrarbe), la batalla Arahuest (Cruz de Iñigo Arista), el sitio de Huesca (efectuado por Sancho Ramírez y en el cual perdió la vida) y un momento de la Jura de los reyes de Aragón ante el Justicia, prelados y el abad de san Juan de la Peña.

A la derecha, enfrente, veintisiete planchas de bronce en tres filas de nueve. Aquí reposan todos los reyes de Aragón hasta Pedro I con pocas excepciones. Además, aquí fueron sepultados trece reinas, varios príncipes y algunos condes. 




La Iglesia alta se erigió (por mandato del rey Sancho Ramírez) sobre la inferior mozárabe siendo consagrada el 4 de diciembre de 1094 bajo el reinado de su hijo Pedro I. 

En este especial lugar se celebró por primera vez  en nuestra actual España la primera liturgia en rito romano en lugar del rito mozárabe hispánico anterior.  Nos encontramos en Cuaresma. Las crónicas del monasterio nos dicen:

"Era martes 22 de marzo de 1071. La hora tercia fue la última mozárabe y la sexta la primera en rito Romano." (segunda semana de Cuaresma, el rey y su corte, habitual en estas fechas, se encontraban en el monasterio).

Este hecho fue importante para el reino, ratificaba la alianza de Sancho Ramírez con el Papado, asegurándose el apoyo de Roma. Al rey se le otorgó el título de "Cristianísimo Príncipe" y se concertó matrimonio con la francesa Felicia de Roucy, cuyo hermano era en ese momento el brazo armado de la iglesia.

El templo es de una sola nave con cuatro tramos que están separados por arcos fajones. La bóveda que cubre el primer tramo es la gran roca que protege a monasterio. El resto del templo está cubierto por una cúpula de sillarejo de piedra de medio cañón. En la parte de los vanos, a los pies de la nave, vemos que el central tiene un arco de medio punto que bien pudiera haber sido el acceso principal al templo (los superiores fueron realizados en una restauración de principios del siglo XX). De igual forma encontraremos una bella puerta mozárabe que nos dará acceso al celebérrimo claustro.




Dos gradas daban acceso a un amplio coro capaz de albergar a la comunidad y a su capilla de cantores a la que daban mucha importancia por la solemnidad con la que revestían los oficios litúrgicos. Cabe decir que de igual forma que este monasterio sirvió de punto de partida para cambiar la liturgia mozárabe por el rito romano, de igual forma aquí se llevó a cabo la sustitución del canto hispano-visigótico por el gregoriano en ese mismo siglo XI. Este nuevo uso litúrgico musical fue oficiado en nuestro monasterio hasta su desamortización. 

La cabecera (algo más ancha y elevada) está compuesta por tres ábsides comunicados entre si y que están enmarcados por arcos de medio punto decorados con aquel ajedrezado jaqués que, proveniente de la catedral de Jaca, se extendió por todo el Camino de Santiago.




En el altar del ábside central una copia del Santo Grial, el supuesto cáliz usado por Jesucristo en la Última Cena. Es un vaso de cornalina (ágata roja oscura), el pie y demás joyas son añadidos posteriores. La tradición cuenta que san Lorenzo lo hizo traer a Huesca (de donde era originario) desde Roma como regalo del papa Sixto II. Para protegerlo de los ejércitos musulmanes fue escondido en distintos enclaves del reino. En 1076 llegó a san Juan de la Peña entre cuyos muros permaneció hasta 1399 desde donde partió hacia el Palacio de la Aljafería. La joya fue entregada por el rey aragonés Alfonso V a Valencia en el siglo XV en cuya catedral se encuentra actualmente.
 



Hoy la vemos desnuda pero en el siglo XVII la iglesia estuvo decorada con yesería pintada y sabemos que el altar mayor estaba dedicado a san Juan Bautista y los laterales a san Miguel y san Vicente.

Otra vertiente que podemos ver de San Juan de la Peña es su relación con el Camino de Santiago. El monasterio no se encuentra en el mismo Camino oficial pero tanto en tiempos pretéritos como actuales creo que es conveniente desviarse e ir.  Una vez en Jaca la siguiente etapa es hasta Arrés; el desvío sería desde Jaca desviarnos hacia la localidad de Atarés, ver la interesante Santa María de la Serós y los dos monasterios (Nuevo y Viejo) y retornar a la vía oficial por Santa Cecilia.

Nos queda mucho que decir del  monasterio de san Juan de la Peña. Creo que sería conveniente dedicar una segunda entrada en este blog, será la subsiguiente a ésta centrándonos principalmente en su maravilloso claustro.


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