MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA II. CLAUSTRO (HUESCA).


MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA II. CLAUSTRO (HUESCA).


El elemento más emblemático de este monasterio es el claustro que ha pasado también por numerosas vicisitudes que han llevado a que hoy solo veamos una parte del mismo. En su momento estaba cerrado hacia el norte con dependencias que llegaban en altura hasta la roca que lo cubre creando un patio interior (podemos ver restos de tal muro en la pared del templo).




En primer lugar, veremos la puerta mozárabe a través de la cual hemos llegado desde el templo hasta el claustro. Seguramente pertenecía a la primitiva iglesia mozárabe vista anteriormente y que fue trasladada a este lugar cuando se construyó el claustro. A este tipo de puertas se les daba una gran importancia en el siglo XII, se decía que eran accesos al paraíso. En la parte superior, una pequeña etiqueta latina nos dice:

"PORTA PER HANC CAELI FIT PERVIA, CVIQVE FIDELIS,🕂SISTVDEAD FIDEI IVNGERE IVSSA DEI"

(Por esta puerta cualquier fiel llega al cielo si, además de la fe, guarda las leyes de Dios"




El claustro está formado por cuatro arquerías (de diez arcos las largas y seis las cortas) de medio punto sobre columnas adornadas con una orla de ajedrezado jaqués. En las esquinas encontramos machones cuadrados. En cuanto al número de fustes, en el centro y esquinas son cuádruples y en el resto, se alternan los dobles u sencillos. Casi se han perdido dos de los lados y algunos de los capiteles que podemos ver han sido recolocados. La causa de la perdida de muchos de los capiteles desaparecidos sería el pavoroso incendio ocurrido a finales del siglo XVII que deshidrató y colapsó los mismos.

La mayor parte de los capiteles tienen como autor al Maestro de Agüero o de san Juan de la Peña. Este genial artista o taller de artistas es perfectamente reconocible por los grandes ojos abultados y almendrados de sus personajes, cabezas y manos desproporcionadas que potencian la expresividad, la calidad de los pliegues y detalles de los ropajes, el gran simbolismo medieval y el uso de una serie de temas recurrentes... También aparecerán capiteles cuya autoría correspondería a otros Maestros o talleres.
 
 


En cuanto a la temática de los capiteles, los esculpidos por el Maestro de san Juan representan los ciclos del Génesis, el nacimiento e infancia de Jesús y la vida pública de Cristo mientras que en los otros capiteles tienen temas vegetales, animales y hasta un Pantocrátor.

Comenzaremos por el lado norte. En el primer capitel podemos ver la creación de Eva. En el mismo machón, la tentación y expulsión del Paraíso. Me parece especialmente interesante el capitel que representa a Adán, vemos su típica imagen de taparse sexo y garganta (pudor y haberse comido la manzana) pero observamos la disposición de los dedos, una mano derecha que hasta ese momento bendecía. 




El siguiente capitel sobre una sencilla columna nos muestra los trabajos de la familia de Adán tras la expulsión del Paraíso: Adán está labrando con un arado romano, Eva hilando y sus hijos cuidando de los cultivos y el ganado. Todos están vestidos a la manera medieval.




El siguiente capitel se encuentra sobre un doble fuste. Podemos ver la Anunciación, el nacimiento de Jesús y como un ángel da la buena nueva a los pastores.




El siguiente capitel es mi favorito. La escena nos muestra el sueño de san José y la huida a Egipto. Es un capitel lleno de pequeños detalles: un estilizado ángel arropa a un José que duerme con un gorro en la cabeza y asoma un hombro. Incluso la almohada está ornamentada con pequeños círculos. 




En el siguiente capitel vemos los sabios leyendo las escrituras y a los Reyes Magos ante Herodes. La última escena es desconcertante (un personaje golpea con un pico a otro), se especula con que sea la representación de un acto violento sucedido en el momento de la creación de los capiteles.




Proseguimos. Topamos con un capitel en el que hay un vemos un castillo y una figura femenina bailando. Podría ser un capitel reubicado. Se ha teorizado que sería el palacio de Herodes Antipas y Salomé bailando y posteriormente pedido la cabeza de san Juan Bautista.




Los siguientes cuatros capiteles están muy deteriorados o incluso y lamentablemente se han perdido para siempre. A continuación, os muestro el que nos enseña a dos Reyes Magos, a caballo, siguiendo a la estrella. El otro correspondería a las Tentaciones de Cristo en el desierto. 




Nos encontramos en el machón noroccidental. En él encontraremos cuatro fustes. El que nos da al Norte nos muestra a Jesús eligiendo a los Apóstoles. En una barca lo vemos dirigiéndose a Pedro y Andrés. En otra barca se encuentran Santiago y Juan con su padre Zebedeo. 

En el otro lado, vemos la transformación del agua en vino en las bodas de Caná.
 




Continuando nuestro recorrido llegamos al capitel que nos muestra a un Jesús, acompañado de los Apóstoles, perdonando a la mujer adultera. Proseguimos, la resurrección de Lázaro. Ante unas María y Marta expectantes ante Jesús. Delante de ellos encontramos el cuerpo yacente de un Lázaro amortajado con tiras.




En el centro del lado occidental, sobre cuatro fustes, un bello capitel: entrada de Jesús en Jerusalén. Vemos a un Cristo sobre una burra, bendiciendo y al que le tienden la ropa. Detrás un simpático pollino y gente subida a los árboles y con palmas.

 


Llegamos a la Última Cena y al lavatorio de pies al otro lado. Se encuentran en un doble fuste. Podemos ver a Jesús dando de comer y señalando a Judas que coge un pez (símbolo de Cristo). Al otro lado, un barbado Juan apoya su cabeza en el hombro de Jesús.




Todos estos capiteles nos ofrecen una interesante información sobre la vida cotidiana en los siglos XII y XIII (vestimenta, aperos de labranza, la vajilla, la manera de enterrar a los difuntos).
 
 Llegamos al machón esquinero suroccidental. Notamos inmediatamente la autoría de otro taller. De un lado vemos a varios monjes. Existe la creencia de que la escena hace referencia a un capítulo de la regla de san Benito sobre el ocio de los frailes, el que hace el número 48.
 
"Y es muy necesario designar a uno de los ancianos que recorran el monasterio durante las horas que los hermanos están en la lectura. Su misión es observar si algún fraile llevado por la acedía se da al ocio y a la charlatanería, con lo cual, se perjudica así mismo y distrae a los demás. Si a alguien se le encuentra en esta manera será reprendido una o dos veces y, si no se enmienda a la corrección que es de regla"
 
En el capitel vemos dos monjes que leen y, en el centro, otro monje agarra por la muñeca al monje que está a su lado llevando un libro en la mano y parece querer pegarle con un látigo.
 
 Al otro lado, un Pantocrátor en una mandorla. Se encuentra franqueada por dos ángeles músicos.

 

 
En esta sección encontramos figura de animales, fantásticos y reales. Por ejemplo, podemos ver grifos que llevan en sus garras corderos o pájaros inscritos en roleos.




Al lado del claustro hay otros espacios. Por ejemplo, en la parte norte encontramos la capilla de san Victorián. Construida a comienzos del siglo XV sobre una anterior sala capitular como panteón abacial. De estilo gótico flamígero, la portada tiene cinco arquivoltas siendo la primera lobulada.





El interior está cubierto con una bóveda nervada de crucería. A la derecha, en un arcosolio, los restos de la sepultura del abad Juan Marqués cuya figura yacente fue destruida por las tropas francesas cuando asaltaron el monasterio en la Guerra de Independencia.  El abad Marqués fue promovido por el papa Benedicto XIII e inició la vida monacal en el monasterio de San Victorián (de ahí el nombre de la capilla). 
También se encuentran en el lugar los restos de otros cuatro abades del monasterio, algunos del siglo XI.




 A la izquierda, en el lado del Evangelio, restos de pintura mural con círculos de color ocre inscritos en una franja azul. Dentro de los círculos urogallos también de color azul. Por debajo asoma un crismón en rojo.




Salimos de nuevo al claustro. La pared que une el claustro con la iglesia multitud de laudas funerarias nos recuerdan aquellas personas que se dedicaron a la vida monacal entre estas piedras. 




La lauda más antigua corresponde al obispo Sancho De Jaca del año 1021 (es la foto de la izquierda), cuyo texto es:

"+ X: KL: DECMBS: OBI: SANCIUS-
EPISCOPVS: IACCENSIS:ANIMA
EIVS:SIT:INPACE:ERA
M:XX:I"

También podemos encontrar interesantes símbolos y marcas de cantería.



 
Al Oeste, otra capilla, la de los santos Voto y Félix. Principios del siglo XVI. Su construcción es debida a un motivo casual: paseando por allí el abad Briz Martínez, hubó un desprendimiento unas grandes rocas de la montaña del que salió indemne. A raíz de ello mandó la construcción en estilo renacentista barroco. Sobre la portada en un ático figuran las armas del abad fundador de la capilla y las armas de San Juan.

El interior lo ilumina una linterna y conserva un lienzo con una representación del hallazgo del cadáver de Juan de Atarés por parte de Voto.





A partir del siglo XIII el monasterio entre en progresiva decadencia 
debido a la casi pérdida total de donaciones y a los frecuentes pleitos que mantenía con las poblaciones cercanas con motivo de la administración de las tierras. A ello se unió la conquista de nuevos territorios por parte de la Corona aragonesa y el traslado de la capitalidad hacia el Sur. Por último, el difícil acceso geográfico, las duras condiciones climatológicas y el nombrado incendio de 1675 hizo que se abandonase este monasterio viejo y se construye uno nuevo barroco a kilómetro y medio de distancia en la llamada pradera de san Indalecio.

El llamado Monasterio Nuevo se construyó muy grande, enorme, para los alrededor de 20 monjes y abad, capilla de música, organista, bajonista, infantes, donados criados y pocos más, hasta un número de 60 o 70 personas. Actualmente este espacio se ha convertido en un gran centro interpretativo sobre el monasterio. No perdéroslo.

Fueron transcurriendo las décadas hasta que el 1835 llega da desamortización de Mendizábal de 1835. Los monasterios son abandonados, su titularidad pasa a ser pública y sus bienes y tesoros que albergan son diseminados. En el último cuarto del pasado siglo es recuperado y restaurado buscando su esplendor pasado.

No debemos olvidar que además de ser un gran centro de poder religioso, económico y político fue también un importante foco cultural, sobre todo en sus primeros siglos. De su scriptorium salieron historias de reyes y crónicas del reino, se miniaron textos religiosos y litúrgicos y se escribieron miles de documentos administrativos que desgraciadamente la mayoría se perdieron en la larga y azarosa vida del conjunto monástico. Entre los documentos que han llegado a nuestros días destacan:
  • Biblia de San Juan de la Peña. Es el manuscrito bíblico aragonés mas antiguo (siglo XI). Escrito en pergamino y con letra visigótica.
  • Crónica de San Juan de la Peña. Siglo XIV por iniciativa de Pedro IV. Narra la historia del Reino de Aragón desde sus orígenes hasta la muerte de Alfonso IV (1336).
  • Cartulario de San Juan de la Peña. Iniciado en el siglo XI. Tiene 311 documentos en los que se copiaron privilegios y donaciones recibidos en el monasterio.
  • Libro de los Privilegios. Del siglo XVI. Recopila más de dos mil páginas relacionadas con el monasterio.
No se debería abandonar la zona sin visitar en la cercana y pequeña población de Santa Cruz de Serós y descubrir sus iglesias de Santa María y San Caprasio.







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