CATEDRAL DE SAN PEDRO (Jaca. Aragón).


Vamos a visitar la catedral de S. Pedro de Jaca. Construida a finales del siglo XI, esta considerada como una de las primeras construcciones románicas de la península ibérica y la primera catedral de este estilo arquitectónico.

Fue mandada construir por el rey aragonés Sancho Ramírez. La catedral está muy ligada al incipiente Reino de Aragón pues al mismo tiempo de erigirse Jaca obtuvo sus fueros y el título de villa, se convirtió en la capital del reino (hasta ser conquistada Huesca) y sede episcopal (nombrando obispo a su hermano García). También fue punto de encuentro del Camino de Santiago del ramal a través de Somport creado y potenciado por la Corona Aragonesa. De igual forma fue uno de los primeros templos en reformar la liturgia visigótica y adoptar la romana (recordemos que se empleó por primera vez en Aragón en el monasterio de S. Juan de la Peña).



El acceso principal se realiza por el pórtico situado al oeste (ligeramente desviado). Se trata de un pórtico penitencial, es decir, donde se cumplían los actos penitenciales, desde la acogida de los arrepentidos el miércoles de ceniza hasta la reconciliación del Jueves Santo. La mayoría de las arcadas están cerradas por añadidos posteriores.

A la izquierda de la portada, en un pilar, hay una pequeña pila para, supongo agua bendita. A su lado, en una columna erosionada al tocarla los muchos peregrinos del Camino de Santiago que por ahí han pasado.




La joya de la portada, de seis arquivoltas, es el tímpano y su crismón. Este crismón lo veremos repetido en muchos templos del reino. Este crismón es especial. En un principio el crismón era el anagrama de Cristo. Estamos ante uno de los primeros crismones trinitarios.

El tímpano tiene varias inscripciones. En la parte inferior del crismón: 

"VIVERE SI QVERIS QVI MORTIS LEGE TENERIS, HVC SVPLICANDO VENI RENVENS FOMENTA VENENI, COR VICIIS MVNDA, PEREAS NE MORTE SECVNDA"

(Si deseas vivir, tú que estás sujeto a la ley de la muerte, ven suplicante, desechando venenosos placeres. Limpia el corazón de pecados, para no morir de una segunda muerte).


 

Rodeando el crismón tenemos otra inscripción que es toda una explicación:

"+ HAC IN SCVLPTVRA LECTOR SIC NOSCERE CVRA : P PATER, A GENITVS, DUPLEX EST SPIRITUS ALMVS: HII TRES IVRE QVIDEM DOMINVS SVNT VNVS ET IDEM"

 (En esta escultura, lector, debes conocer lo siguiente: P es el Padre; A es el Hijo, la doble es el Espíritu Vivificante. Estos tres son en verdad por derecho propio un único y mismo Señor).




Se encuentra dividido en ocho (infinito) partes. En el interior de cada una de ellas hay una flor con 10 pétalos (simbolizando que Dios es el principio y fin de todas las criaturas).

El crismón trinitario está custodiado por dos leones con su correspondiente leyenda. 


 "IMPERIVM MORTIS CON : CVLCANS EST LEO FORTIS"

(El poderoso león aplasta al imperio de la muerte).

El león (símbolo cristológico) con la boca cerrada aplasta la serpiente (pecado) y protege al pecador arrepentido y penitente ataviado como deberían hacerlo los protagonistas de los actos penitenciales de Semana Santa en este especial pórtico.

 "PARCERE STERNENTI : LEO SCIT XPISTUSQUE PETE NTI"

(El león sabe perdonar al caído, y Cristo a quien le implora)

Al otro lado el león tiene las fauces abiertas. Por debajo de él, un oso (pecado, especialmente la ira) y un basilisco (el encargado de conducir al infierno las almas de los condenados).



Los capiteles que flanquean la portada muestran escenas del Antiguo Testamento. A la izquierda vemos a Moisés con la vara que condujo al pueblo de Israel y al lado al mismo Moisés con su hermano Aarón sosteniendo las Tablas de la Ley. Podríamos interpretarlo con unos personajes más cercanos:  Sancho Ramírez y su hermano el obispo García favorecen el uso del rito romano frente a los usos anteriores (recordemos que fue Aragón quien implantó el mismo aliándose con Roma). 

Al lado encontramos un capitel enteramente vegetal.



A la derecha, dos capiteles, pero una misma escena, el profeta Daniel. En el primero, un ángel encarga a Habacuc que lleve comida a Daniel que se encuentra en el foso. El último capitel nos muestra a un Daniel descubriendo las malas artes de los sacerdotes.

Los cuatro capiteles son obra del llamado Maestro jaqués, podemos ver "su firma", el pitón jaqués, en dos de ellos. En realidad, se trata de una espiga de acanto.



En el lado sur encontramos una nueva portada cobijada por un porche con verjas de hierro. Es la llamada "lonja chica" en contraposición al pórtico occidental a la que llaman "lonja mayor". Es una construcción de principios del siglo XVII realizada con elementos reutilizados de la catedral. Por ejemplo, columnas y capiteles proceden del desaparecido claustro románico. 
         
El tímpano no es el original. Encontramos uno rehecho con dos Tetramorfos y un escudo con la tiara y llaves de S. Pedro a quien está consagrado el templo.




El porche se abría al mercado medieval. Por ello, a la derecha de la puerta, en los sillares se hallan grabados dos moldes con la longitud adecuada de dos medidas. La superior marca la medida medieval usada en el reino de Aragón: la Vara Jaquesa de 77 centímetros (también podemos ver algunas subdivisiones de medidas más pequeñas: octava, cuarta, codo, pie y palma). La medida de la parte inferior corresponde a la nueva medida establecida por Felipe V de tan sólo dos centímetros más.

Encima de las dos muescas hay dos marcas. Os muestro la correspondiente al otrora escudo de Jaca, la cruz papal con doble travesaño. 




Los magníficos capiteles de la portada son también obra del Maestro jaqués. El de la derecha nos muestra el Sacrificio de Isaac. Vemos como un ángel detiene la acción de Abraham y el sacrificio alternativo del carnero. Me pareció especialmente interesante el desnudo de Isaac, un desnudo proporcionado, que sigue canon clásico de un séptimo de la cabeza. 




A la izquierda, un tema poco visto en el románico, "La Burra de Balaam". Os recuerdo el pasaje perfecta y bellamente plasmado:

"Así Balaam se levantó por la mañana, y ensilló su asna y se fue con los príncipes de Moab.
 Y el furor de Dios se encendió porque él iba, y el ángel de Jehová se puso en el camino como adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos. Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en la mano; y se apartó el asna del camino e iba por el campo. Entonces golpeó Balaam al asna para hacerla volver al camino.

Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro. Y al ver el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a golpearla. Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura, donde no había camino para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.

 Y cuando vio el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y se enojó Balaam y golpeó al asna con el palo. Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho que me has golpeado estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera una espada en mi mano, pues ahora te mataría!
 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día. ¿He acostumbrado hacer esto contigo? Y él respondió: No.

 Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, con su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia y se postró sobre su rostro.
 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has golpeado a tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.
 El asna me ha visto y se ha apartado de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te habría matado a ti, y a ella la habría dejado viva.
 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; pero ahora, si te parece mal, yo me volveré." (Números 22:21-34)

Podemos la firma del maestro escultor, otros dos pitones jaqueses.




El porche que protege esta portada de la catedral cuenta con siete capiteles reutilizados. Me produjeron un especial interés dos. 

El primero que os muestro es el capitel de S. Sixto, el papa cuyo diacono, S. Lorenzo, hizo llegar el Santo Grial a tierras aragonesas, permaneciendo en Jaca entre 1044 y 1076. En el capitel de la izquierda vemos a Sixto II entregando y bendiciendo un objeto envuelto al santo oscense. En otra cara podemos ver al papa apresado y entregado al emperador Valeriano.




El otro capitel es el que os muestro a continuación. Me parece una obra excepcional. Es una copia, el original se encuentra en el Museo Diocesano sito en la propia catedral. Representa a un barbado rey David tocando la fídula rodeado de once músicos.

Se supone que perteneció a un parteluz de una portada.




Pasemos al interior. Os muestro la actual planta del templo, basilical de tres naves delimitadas por seis arcadas. Añadido al muro norte se encuentra el claustro, primero románico y actualmente barroco. 



En la cabecera tres ábsides. Solamente podemos ver en su esplendor románico el de la nave de la epístola dedicada a la Virgen del Pilar. El ábside del lado del evangelio (con la capilla de S. Jerónimo) se encuentra muy transformado pues, en el exterior ha formado parte de una vivienda y de la sacristía y, en el interior, se cubrió con un retablo. Son muy interesantes las rejas que cierran las capillas, originales del siglo XII.




El ábside central a finales del siglo XVIII fue reformado y alargado para alojar el coro y órgano que se encontraban en el centro del templo. Se destruyó el retablo románico que había. El nuevo espacio se cubrió con una cúpula con pechinas decoradas con pinturas murales que hacen referencia a escenas de la vida de su titular, san Pedro.



Bajo el altar, tres arquetas con reliquias. En el centro la patrona de Jaca, Santa Orosia. A los lados, S. Indalecio y los santos Félix y Voto (fundadores del Monasterio de San Juan de la Peña).



Los capiteles del interior de la catedral están decorados con elementos vegetales (los más), geométricos o figurados. Son escasos los historiados (Anunciación) y la presencia de animales fantásticos. Las columnas se apoyan en bases adornadas por bolas, elemento típico de esta catedral.

Por documentación encontrada parece ser que estaba proyectado una bóveda de cañón en piedra, pero por motivos económicos no se llegó a realizar cubriéndose de madera. La nave central a doble vertiente y las laterales, a una. por ello en el templo se produjeron abundantes incendios. Las naves laterales se cubrieron con bóvedas de crucería estrelladas en el primer tercio del siglo XVI y la nave central con bóveda de crucería estrellada a finales del mismo siglo. 



La nave central se elevó también en altura abriendo una serie de vanos que proporcionarían una mayor luminosidad a la catedral.



En este siglo XVI y sucesivos se realizarán distintas capillas en las naves laterales costeadas por familias o mecenas. Os voy a mostrar las que personalmente más me gustaron.

En la nave de la epístola, la capilla funeraria de San Miguel Arcángel realizada a instancias del próspero mercader jaqués y banquero de Carlos V, Juan de la Sala. Enmarca la capilla un gran arco triunfal policromado en el que podemos ver imágenes de S. José, San Pablo, S. Roque y S. Cristóbal. Encima de ellos, en tondi, los cuatro evangelistas. Preside la capilla S. Miguel Arcángel lanceando al dragón.

Como curiosidad, en la plaza exterior podemos ver la casa original de este mercader/banquero.



Pasamos al lado del Evangelio. En el tramo recto del ábside norte, un mausoleo realizado en alabastro. Corresponde a un obispo de Cerdeña de origen jaqués. En el frontal una serie de cinco virtudes y en la tapa la figura yacente del mismo. El sepulcro nunca fue usado pues nunca llegó a trasladarse el cadáver desde la isla mediterránea.

Acabamos la nave con la barroca capilla de Sta. Orosia, la patrona de la ciudad y cuya intervención "curaba" los endemoniados. Existía una tradición (hoy desaparecida) ligada a la catedral. En su festividad, 25 de julio, se celebraba la romería de las espirituadas (endemoniadas). Las personas así llamadas peregrinaban hasta la catedral para librarse de la locura y los malos espíritus. Pasaban la noche de la víspera en el claustro y el día de la festividad imploraban por su salud.





A los pies del templo podemos admirar la capilla de la Trinidad. Encargada como lugar de enterramiento por un próspero mercader de Jaca, Martín de Sarasa del cual podemos ver su escudo en el pórtico exterior. Realizada en la segunda mitad del siglo XVI tiene una cúpula semiesférica y linterna que ilumina su interior su autor. El autor se inspiró en Miguel Ángel Bounarroti de forma que el Dios Padre nos recuerda a su Moisés y también podemos ver una Piedad muy semejante.



Volvamos al exterior, os quiero enseñar la cabecera desde fuera. Como imaginábamos, vemos una desproporcionada cabecera y también podemos ver como afectaron al ábside norte las modificaciones posteriores.




No debemos dejar de levantar la mirada y descubrir multitud de canecillos y metopas. Y por supuesto ese ajedrezado jaqués original de este templo y que hemos visto en tantos y tantos templos románicos y que casi siempre relacionamos con el Camino de Santiago. 

Por último, en la torre campanario vemos un paño/bandera blanca. Se ha dicho que es un amuleto frente a rayos y tormentas e indica que la ciudad está libre de epidemias. Sin embargo, la guía y directora del Museo Diocesano (que si tenéis ocasión no os podéis perder) que me mostró la catedral me indicó: 

"Es el paño que cubre el fondo de la arqueta del monumento del Jueves Santo y unos días más tarde, ese mismo lienzo se coloca en lo alto de la torre como símbolo de nueva vida en la Catedral y de Resurrección".

Es una tradición que nos remonta hasta el siglo XVI.



Catedral de S. Pedro de Jaca. Un templo fundamental en la Historia de Aragón y el Camino de Santiago. Un templo pionero en algunos aspectos y tradiciones.







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