CASTILLO DE MONTERREY (Ourense).

 

Hoy vamos a visitar el Castillo de Monterrey. Es considerada por algunos autores como la acrópolis más grande de Galicia. El conjunto con sus tres murallas, torres, palacio e iglesia forman el conjunto militar y palaciego más notable de Galicia.

Sobre la fortaleza el escritor y político Ramón Otero Pedrayo, en su Guía de Galicia, escribió:

"El sonoro nombre de Monterrey repetido en la toponimia de la América conquistada fue de los más ilustres de la nobleza. (…) La fortaleza, centro un día de cultura y enseñanza, una acrópolis de hidalguía y letras erigida sobre la próvida llanura figura mucho en las guerras portuguesas del siglo XVII. (…) Defensora de uno de los accesos a Galicia". 

Así es, la posición estratégica del castillo lo hizo fundamental para el control de las comunicaciones terrestres de Portugal con la meseta. A lo largo del tiempo fueron construidos tres recintos amurallados. La foto que os muestro a continuación corresponde al exterior del segundo recinto.



Un poco de Historia sobre el lugar. Alfonso X establecerá en el siglo XIII una puebla real sobre un deshabitado castro, le dará el nombre de Monterrey y la fortificará. En el s. XIV la villa contará con una muralla nueva, fortaleza, templo, hospital de peregrinos y un convento franciscano extramuros. En 1366 el castillo se convertirá en refugio de Pedro I en la guerra civil que le enfrentó a su hermanastro Enrique de Trastámara. Monterrey va creciendo y se irá convirtiendo poco a poco en un centro político, militar y religioso siendo el símbolo del poder condal.

A principios del siglo XVI el rey vende la villa al arzobispo compostelano don Alonso de Fonseca por diez millones de maravedíes que lo cede a su nieto. En esta época se funda el colegio de la Compañía de Jesús que reactivará villa y economía durante mucho tiempo. El Colegio de los jesuitas llego a tener a finales del XVI mil doscientos estudiantes pudiendo ser considerada la segunda universidad de Galicia.  

En los siglos siguientes Monterrey es escenario de conflictos armados (Guerra de Independencia de Portugal, Secesión Española, nueva guerra con Portugal...). A continuación, muestro un plano realizado en 1762 del Archivo General de Simancas. Corresponde a un momento posterior, pero en él vemos la expansión de los jesuitas en Monterrey y sus defensas y murallas en ese siglo XVIII. 


Monterrey acabará convirtiéndose en una fortaleza militar al mando de un gobernador también militar. Prueba de ello son los baluartes ya artillería que podemos ver todavía.




          
En 1767 Carlos III decreta la expulsión de los jesuitas de los territorios de la Corona. El colegio sólo puede mantener cinco maestros. Durante la guerra de Independencia Monterrey fue tomado por el mariscal Soult camino de Portugal.

Poco a poco irá perdiendo poder e influencia. Un duro golpe será también la desamortización de Mendizabal que acabará con el convento de franciscanos y con el hospital de la Trinidad.   

     Iniciemos ya la visita propiamente dicha. La comenzaremos entrando al segundo recinto por la llamada Puerta del Sol. Se encuentra situada al sur y está coronada por el escudo de armas de los condes de Monterrey. Desde ese mismo lugar vemos el Hospital antes nombrado construido para atender a los peregrinos del Camino de Santiago (justo en el lugar en el que se cruzan el Camino Portugués con el de Castilla) y a los necesitados. Actualmente es una sala de exposiciones. Original solo nos queda la portada recientemente restaurada en la que una serie de escudos que indican la posesión del señorío. En el tímpano, Cristo Redentor rodeado por las alegorías de los cuatro Evangelistas. En la parte superior, enmarcando la portada una inscripción con una fecha:

"VASCO PEREZ ABAD ME FEZ ANO DE MCCCCXXIX"



Avanzando llegaremos a la entrada al primer recinto. Al atravesar su puerta nos encontramos en el patio de armas, corazón de la fortaleza.


Una vez en el patio de armas me llamo la atención la Torre del Homenaje. Fue mandada construir por el primer conde de Monterrey don Sancho Sánchez de Ulloa. La entrada se encuentra elevada para una mejor defensa. En el dintel de la puerta podemos leer: 

"Esta / Torre mandaron faser Don Sa(n)cho de Ulloa /e Dona Teresa de Zúñiga su muger conde / e condesa de Mo(n)terrey, acxabose an(n) o de / mil e CCCC e LXXX e II an(n)os"

De planta cuadrada y veinte y tantos metros de altura. El acceso se encuentra en el primer piso y la entrada se haría por medio de unas escaleras de madera desmontables.


 

Salvo la planta baja es visitable. Llama la atención el extraordinario número de marcas de cantería que encontramos. El grosor de sus muros impresiona, más de tres metros.


La terraza nos permite una vista excelente del patio de armas y también una panorámica del valle de Monterrey. Cuenta con ocho torreones circulares, cuatro en las esquinas y cuatro en el centro de cada lado. Os muestro una fotografía del Palacio e iglesia realizada desde todo lo alto.


En el patio podemos ver, al lado de la muralla oeste, algunos restos de grandes hornos de piedra y un aljibe de unos 14 metros de profundidad que recogería el agua de lluvia. Este aljibe estaría comunicado con el Palacio de los Condes por medio de un túnel y unas escaleras. También podemos ver dos tumbas antropomorfas que se encontraron durante una obras.

En el patio encontramos otra torre: la Torre de las Damas. Construida en el s. XIV, aunque cuenta con cinco pisos es de menor altura que la anteriormente vista. Posiblemente fuese una primitiva torre del homenaje. Está rematada con  una cornisa triple de modillones. Alrededor de ella se construirá a lo largo de los siglos XVI y XVII el Palacio de los Condes que está formado por dos fachadas nobles.

La fachada que mira al patio de armas, al este, tiene dos plantas. La inferior esta forma diez arcos con columnas ochavadas. Sobre las columnas los escudos de los linajes que ocuparon el edificio (en la foto grande, el primero corresponde a los Fonseca).


La otra fachada interesante es la que da al sur. Tiene tres pisos para salvar el desnivel del terreno. En un lateral del tercer piso nos llama la atención un balcón voladizo que comunica con una galería que, a su vez, comunica con la galería del patio de armas. A este balcón lo llaman el Balcón de Don Pedro en referencia al rey castellano Pedro I que según la leyenda se asomaba al mismo fascinado por el horizonte (algo muy improbable por fechas).


Volviendo al patio de armas encoframos otro edificio limitándolo. Se trata de la casa rectoral que era la casa que ocupaba el clero que ejercía dentro de la fortaleza. Contaba con dos patios exteriores, cocina y varias habitaciones bien ventiladas. En ella también vivió en otro momento, el gobernador militar.

Como curiosidad, la clerecía secular estaría compuesto por dos presbíteros, uno de ellos el abad de Sta. María de Gracia (la iglesia). Por otra parte, el convento franciscano tendría alrededor de treinta y dos religiosos (llegó a tener veintisiete sacerdotes) y el de los jesuitas quince religiosos y nueve sacerdotes.


El último edificio que veremos la iglesia de Sta. María de Gracia. Lamentablemente, y como nos pasa muchas veces no pudimos ver el interior, pero el exterior me pareció interesante. 

Encontramos en el muro norte una portada secundaria (construida en 1274) con arco apuntado rodeado de tres arquivoltas decoradas. Junto la portada hay dos arcosolios, lugar de enterramiento privilegiado.



En el centro de su tímpano tenemos un Cristo con las manos levantadas que nos muestra las heridas de la pasión. A la izquierda del mismo un buey y un Agnus Dei, símbolo de cristo. A la derecha, un ave sostiene un animal con su pico (no sé, parece una mala representación del típico Tetramorfos).


Es interesante la ventana del ábside donde se pueden observar estrellas de David y de Salomón junto con algún motivo castrense. No es de extrañar pues desde 1315 está documentada la presencia de judíos en Monterrey dedicados al préstamo de dinero, cirugía y cantería. Tuvieron cementerio propio, a las afueras de la villa, en un paraje conocido como Outeiro dos Xudeus.

Conserva un conjunto de canecillos con las habituales temáticas románicas. Hoy me gustaría fijarme en una figura en concreto que encontramos aquí, "el espinario". Se trata de la imagen de un hombre sentado que, parece, se quita una espina de un pie. El escultor lo que realmente busca es mostrar los genitales masculinos que asoman bajo la túnica. (su intención, condenar la lujuria. Quizá, aunque yo no lo tengo claro).



El interior del templo no pude verlo al estar cerrado, una buena excusa para volver. Si tenéis la oportunidad de visitarla creo que no os defraudará. Sé que en la llamada Capilla de los Condes  encontramos un original retablo pétreo que nos muestra en doce escenas la Pasión. En el centro del mismo, un Cristo entronizado nos muestra las llagas en manos y costado.

Actualmente el lugar se ha revitalizado con la construcción de un Parador Nacional en los terrenos del Colegio de los jesuitas y la continuación de excavaciones restauración en distintos puntos del enclave.






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