SANTA MARÍA LA REAL DE PIASCA (Cantabria).


La primera referencia documental de esta iglesia es del año 930, tiempo en el que unos personajes llamados Teoda y Aragonti donan la villa de Piasca a un monasterio. También se sabe que en el 941 una abadesa de nombre Aylo estaba a cargo de un monasterio dúplice formado por 36 monjas y un número indeterminado de monjes bajo la regla de S. Fructuoso. Las monjas fueron poco apoco trasladadas al monasterio de san Pedro de las Dueñas (León) hasta acabar siendo un exclusivo monasterio masculino.

En el siglo XII se sustituyó el viejo templo por la iglesia románica que vemos en la actualidad con algunas modificaciones. La nueva iglesia se advocó a santa María. 



Junto a la portada principal encontramos una inscripción que nos ofrece extraordinaria información del templo cuya traducción según Miguel Ángel García Guinea sería

"En el día décimo de las calendas de marzo (21 de febrero) y en honor de Santa María se hizo la dedicación de esta iglesia por el obispo Juan de León, y la asistencia del abad de Sahagún Don Gutierre, del prior de Piasca, Pedro, y del maestro de la obra Covaterio. Dos veces quinientos sumados con tres veces setenta forma su verdadera época, de la cual restarás dos veces diez y dos veces nueve y encontrarás el año del que nació de la Virgen. Esta obra fue completamente acabada el año del Señor de 1439, siendo prior Don Pedro. Toribio Fernández de Aniezo me hizo. Toribio de Cambarco me hizo".



La iglesia ha tenido en el pasado dificultades de cimentación por deslizamiento producido por las aguas subterráneas. Problema que se intentó solucionar construyendo sólidos contrafuertes en el lado derecho.

La portada principal, al occidente, está formada por cinco arquivoltas estando historiada la segunda desde interior. Sobre la fachada una galería de tres arcos ciegos que alojan, en los extremos, dos tallas románicas de S. Pedro y S. Pablo flanqueando una talla de la Virgen con Niño. La fachada acaba con una espadaña.




Todos los fustes de las columnas de esta portada son lisos son lisos salvo uno en el que vemos al S. Miguel arcángel en plena lucha contra el mal.



En los capiteles vemos ornamentación vegetal, figuras humanas y abundantes animales fantásticos, alguno de ellos poco representados. En el lado izquierdo podemos ver una anfisbena (serpiente de dos cabezas que según la mitología griega está relacionada con la fecundidad). A continuación, dos centauros enfrentados. El tercer capitel muestra dos serpientes (¿erinias?) luchando entre tallos que conforman el signo de infinito (en el cimacio, una paloma). El siguiente capitel muestra un caballero despidiéndose. El quinto capitel está destrozado, adivino que tendría una compleja cestería. 




En el lado derecho, el primer y tercer capitel están decorados con motivos vegetales, hojas de acanto. El segundo posiblemente es una Anunciación. El cuarto capitel nos muestra dos grifos enfrentados con sus patas levantadas. En el último capitel, desde el interior, aparecen representadas, entre tallos, dos aves y un posible león.

Seguimos. La portada está protegida por un guardapolvo que tiene un zarcillo sinuoso y una moldura. La segunda arquivolta está decorada con hojas de acanto. tiene la cuarta arquivolta es la que tiene decoración más notaria. 





La arquivolta comienza y acaba con sendos leones, en uno nos muestra la cabeza y el otro no.




En este templo hay abundancia de representaciones de escenas y figuras relacionadas con la música y la danza. Los encontramos en las portadas, canecillos, ventanas del ábside...



El templo está formado por tres naves de cuatro tramos que rematarían en tres ábsides circulares al exterior y poligonales al interior, aunque en ábside del lado del evangelio ha desaparecido siendo ocupado por la actual sacristía.





La iglesia cuenta con una espléndida decoración. Capiteles, arquivoltas, cimacios, etc. nos muestran figuras y ornatos que nos indican el buen hacer del maestro Covaterio.

En el ábside central destacan las dos arquerías que aparecen a los lados del presbiterio quedan acceso de un lado a la sacristía actual y al ábside de la nave de la Epístola.




Merece la pena detenerlos a observar y maravillarnos de la belleza del capitel central del lado izquierdo que nos muestra una Adoración de los Reyes Magos. Todavía podemos ver parte de la policromía.


Volvemos al exterior. Al Sur existe otra puerta. Es la llamada Puerta de Cuerno daría al claustro del monasterio. 



Esta puerta tiene forma de arco de medio punto y cuanta con dos arquivoltas también de medio punto. La exterior estaría decorada con motivos vegetales como hojas de acanto. La otra nos muestra escenas y oficios de la vida medieval. Vemos, por ejemplo, una escena de una fragua, monjes portando un objeto alargado, músicos...




Luego está la escena en la quedos personajes, uno barbudo y otro imberbe, juntan sus labios. Se le ha dado las más diversas interpretaciones:


  • La entrega de un novicio a la comunidad que quedaría sellado con el beso del abad.
  • Dª Ruth Bartal reconoció en estas dos figuras a un hombre y una mujer, y puntualizó más al observar en ellos a Alfonso VIII y su esposa Leonor. Pero, aunque coinciden las fechas, no hay símbolos regios.
  • D. Miguel A. García Guinea vio una muestra del amor lujurioso al reconocer a dos jóvenes amantes acompañados por una alcahueta situada a la izquierda.
  • D. Agustín Gómez piensa que estamos ante la representación de una boda, la de Tobías.
  • Y, por último, otros ven en el relieve la traición a Jesús por parte de Judas.  
  • Amor cortés. Una representación del mismo según propone D. Enrique Campuzano.       



En el cimacio izquierdo podemos ver, entre follaje la escena de la caza de un jabalí. La fiera es atacada por un perro en sus cuartos traseros mientras, delante, un personaje le inserta una lanza. Encontraremos esta misma escena en otro punto del templo.



Desde el exterior el ábside central presenta un vano magníficamente decorado. Y No debemos marchar sin detenernos a observar los canecillos. Entre los muy variados motivos, aquí se pueden contemplar grifos, sirenas, luchas de centauros, una bailarina o contorsionista, un capitel con una posible representación de la Anunciación, una grulla con el cuerpo rodeado por una serpiente, arpía, ciervo, la representación del sacrificio de Isaac, un águila, músicos 




Santa María la Real, excepcional templo, con una amplísima y variada decoración. Decoración donde se encuentran simbología religiosa, profana y moral.

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