ERMITA DE SANTA BARBARA (Valjunquera. Teruel).


Nos encontramos en un lugar muy desconocido de la comarca aragonesa de la Matarraña (Teruel). Sin embargo, en enclave reúne grabados, petroglifos, símbolos, mapas prehistóricos, energías... Un lugar con muchos, muchos interrogantes y muy pocas respuestas.



Antes de continuar quisiera agradecer a D. Miguel Giribets el descubrimiento de este lugar de su mano y el haber compartido sus amplios conocimientos sobre el mismo. 

Comenzaré hablando de su ubicación. Está sobre un pequeño cerro, cerca de la localidad de Valjunquera. Pero, al noroeste, en Valdealgorfa, existe otra ermita advocada también a santa Bárbara. Y en La Fresneda, al sureste, existe una tercera. Podemos unir las tres con una línea recta. Es más, si prolongamos esa línea, al NO llegamos a Alcañiz (la más importante encomienda de la Orden de Calatrava en la Corona de Aragón) y al SE, Valderrobres (importante núcleo de la Orden del Temple en el Bajo Aragón). Y sabemos de la importancia de elegir el emplazamiento de los lugares en estas Órdenes...

Se trata de un edificio de una sola nave construido construido con sillería. La fachada cuenta con una espadaña y con un vano que, con seguridad, otrora produciría un efecto de asolación en algún momento determinado. Este efecto queda eliminado con una construcción posterior de un pórtico con dos arcos de medio punto en dos de sus lados. En el otro lado lateral hay una puerta adintelada que daría paso a una supuesta casa del ermitaño o santero. La cubierta exterior se realiza con losas de piedra, poco habitual en la zona.

Parémonos un momento en la fachada. Encontramos, sobre la puerta, un escudo con una fecha, 1616, y una palabra, Aviego. En medio de ellos, un ave, parece un pelicano. Quizá deberíamos recordar su más conocido simbolismo, la resurrección. En cuanto a la fecha y el nombre lo más sencillo sería pensar la fecha de construcción y el promotor. Estaríamos de nuevo pensando en algo muy habitual, construcción de sagrado sobre sagrado.

¡Ah! y en la puerta el conocido símbolo fálico de protección.





Al traspasar el umbral nos encontramos con un sencillo templo de planta rectangular. La bóveda en el primer tramo es de cañón y nervada en el presbiterio. Los nervios descansan sobre ménsulas decoradas. En el presbiterio quedan restos de pinturas en las que podemos ver una fecha, 1766. La clave donde se unen las nervaduras está formada por una roseta de dieciséis pétalos. Al Este también tenemos un pequeño vano.

En este punto comentaré la teoría de Giribets atendiendo a sus mediciones energéticas. En el presbiterio y zona aledaña al este se observan unas mediciones de 28.000 ubv. D.  Miguel sostiene la existencia de un primitivo templo medieval sobre el que se construiría la actual ermita del siglo XVI.




Sin embargo, lo más interesante del interior de está ermita lo encontramos en su enlosado, en lo que encontramos en él. Sobre las baldosas encontramos inscripciones de muy variados tipos. Vemos números, signos, manos... Su porqué y significado lo desconozco, es uno de esos conocimientos perdido con el paso de los muchos años.




Volvemos al exterior. En mi última visita, en el suelo, sobre una roca, descubrimos una inscripción (fotografía izquierda) que hasta entonces había pasado desapercibida, siendo vista en esta ocasión a la luz del atardecer, en el momento de ocaso del Sol. Como veis vuelve a aparecer la palabra Aviego.

Otro interesante lugar se encuentra en el lado oeste de la ermita, en donde debería estar la casa del santero o lo que hubiera allí. Se trata de un agujero con unos escalones (protegido hoy en día por una reja), excavado en la roca y de poco menos de un metro de anchura y unos dos metros de profundidad, aunque al meterme dentro de él me da la impresión que su profundidad original es mayor (fotografía derecha).




Seguimos explorando, pero en esta ocasión debemos trasladarnos unos cuantos milenios atrás en el tiempo. Lo que nos encontramos es impresionante. Grabado en la roca tenemos una sección del curso del río Matarraña visto desde el aire. Es más, la profundidad de la hendidura es mayor en los puntos que así lo es en el río. Nos encontramos todo un mapa prehistórico.





En las rocas hay también numerosas cazoletas y una figura sumamente interesante. Aparentemente es un monigote de poco menos de un metro con sus brazos, piernas y pene. La explicación, según Giribets, de este "personaje astral" es que es una representación patriarcal del Cosmos:
  • La cabeza sería la bóveda celeste con dos estrellas o constelaciones, posiblemente La Osa Mayor y Menor.
  • El surco vertical sería el eje del mundo que une Tierra y Cosmos. Su dirección es Norte-Sur ligeramente desviado.
  • Las manos representan los astros conocidos, visibles a simple vista. En la derecha, Sol. Mercurio y Venus. A la izquierda, Luna, Marte, Júpiter y Saturno. 
  • El círculo del vientre es la Tierra. Según las últimas creencias, el ombligo (el punto que vemos en el círculo del dibujo) sería el territorio o lugar destacado del mismo de la sociedad correspondiente.
Semejante a este personaje existe otro en la cercana localidad de La Fresneda, además con un nivel artístico mayor.




En el límite del cerro, dirección a Valjunquera, existe una pequeña pila rectangular cristianizada por una cruz. El investigador Carlos Olles da una explicación a la misma. Sería un receptáculo donde se pondría agua. Con ello se conseguiría seguir y ver los cuerpos celestes cómodamente usándolo a modo de espejo.




Un lugar muy especial que, como decía al comienzo de la entrada, nos plantea muchas más preguntas que respuestas. Ojalá en algún momento se puedan responder.


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