SANTA MARÍA DE MELQUE (San Martín de Montalbán. Toledo).


Se encuentra situada en pleno corazón de la provincia de Toledo, a muy pocos kilómetros del templario Castillo de Montalbán. El conjunto arquitectónico ocupa una parcela rectangular de unas 20 hectáreas. De origen visigodo se ha datado a finales del siglo VII o comienzos del VIII. Podemos adscribirla, por muchos de los elementos encontrados, al mundo mozárabe.  Sin embargo, podemos distinguir cuatro periodos en su uso. 



Comenzaríamos por la fundación del monasterio por un personaje importante de la corte toledana. Al poco, el enclave crecería con la edificación de nuevos espacios al noreste de la iglesia que albergarían las celdas y otras dependencias monásticas.



La segunda etapa correspondería a la caída del reino visigodo de Toledo en el 711. la comunidad monástica de Melque intentó adaptarse construyendo una muralla defensiva pero poco más tarde se trasladó al cristiano norte debido a la inestable situación.
 
Tras un corto período de abandono el lugar fue reocupado y reutilizado como alquería musulmana surgiendo un pequeño poblado. A continuación, la iglesia fue reconvertida en fortaleza con la intención de controlar la comunicación entre Toledo y Córdoba.




Alfonso VI conquistó Toledo en 1085, Melque pasó a manos cristianas comenzado una lenta repoblación. La zona  era muy inestable por los continuos ataques y amenazas de los almohades y almorávides. Ante ello fue encomendada la defensa a distintas ordenes militares hasta que en 1130 Alfonso VII la cedió definitivamente a la Orden del Temple.

Su valor estratégico hizo que se construyera una muralla y un foso alrededor del templo. También se demolieron las construcciones islámicas y se realizó un nuevo cementerio con fosas antropomórficas. Con la caída del Temple bajo el reinado de Fernando IV las propiedades de éstos pasaron a manos de la nobleza. Con el tiempo perdió importancia debido a la construcción del Castillo de Montalbán (que también merece una visita).




Los últimos siglos el lugar fue pasando de mano en mano a través de nobles y particulares pero se mantuvo el culto convirtiéndose en ermita. En el siglo XIX fue desamortizada y dejó de tener culto. Más tarde, fue usado como como almacén-pajar de casas labriegas y como cantera hasta que en 1968 fue comprado por la Diputación de Toledo.

En la actualidad el complejo está formado por el templo, algunas excavaciones, un centro de interpretación, una sala de exposiciones... 

El templo tiene planta cruciforme de brazos desiguales siendo mayor el este-oeste.  En este eje y en el lado norte es donde se le fueron añadiendo estancias. Contaba con un pórtico hoy desaparecido. 




Está construida con bloques de granito que en algunas hiladas están colocados a soga y tizón, es decir, unas veces usando el lado mas largo del sillar y otras el más corto. Fueron colocados de forma irregular. Los hastiales de los brazos presentan esquinas redondeadas. 




Entrar en el templo me sorprendió, me fascinó la grandeza, sus cúpulas, el grosor de sus muros ( en lugares miden 1.4 metros)…




Avanzamos. Llegamos al crucero. Éste está marcado por cuatro arcos de herradura sostenidos por pseudocolumnas semicirculares sin basa ni capitel. Se cubre con cúpula semiesférica. El paso del cuadrado al círculo se salva por una diminuta pechina que acaban el las citadas pilastras. Muy recomendable situarse bajo la cúpula, ver el templo en todas las direcciones y terminar alzando la vista hacia los arcos de herradura y la cúpula.

 


La cabecera del templo está resaltada por dos estancias auxiliares que la flanquean y por el hecho de presentar una planta de herradura hacia el interior. He leído que "las iglesias se caracterizaban por una marcada jerarquización espacial que tendía a aislar al santuario del resto del templo. De este modo, el edificio quedaba articulado en tres partes diferentes: santuario, coro y nave de los fieles, cada una de ellas destinada en a los distintos actores de la liturgia: sacerdote oficiante, clérigos y laicos.

Es sorprendente la superposición de arcos, la iluminación corre a cargo de una centrada ventana en herradura y la cubierta de un cuarto de esfera.




Melque fue el lugar de enterramiento de un importante personaje de la corte toledana, posiblemente de su promotor. Esta sepultura se encontraría en un arcosolio alojado en el muro que cierra el brazo sur del templo.

Decoración queda muy poca, podemos algo en el interior del arco toral del crucero, que  corresponde a este brazo, que se conserva restos de los estucos , con los que estarían recubiertos sus muros y también las líneas paralelas que recurren por toda la parte superior de la iglesia.




En el lado opuesto, en el brazo septentrional, encontramos la apertura de un pozo. La iluminación de nuevo se produce a través de una ventana de herradura.




Desde este lugar tendríamos acceso a dos interesantes espacios construidos seguramente en una segunda fase. A la derecha, bajo un potente arco de herradura, habría, en principio, una salida al exterior. Después se construiría una sala auxiliar. En el centro del arco vemos una columna, posiblemente de un altar.




El otro espacio, a la izquierda, sería construido en una segunda fase a la construcción de la iglesia.  En él vemos una serie de nichos de aspecto semejante al arcosolio interior cuya finalidad ha sido objeto de debate. Se ha barajado la posibilidad de que fuera un pequeño claustro o un receptáculo para reliquias. Sin embargo, es muy posible que fuera el osario del monasterio dada su cercanía a la necrópolis del cenobio. Aunque hay quienes opinan que la citada necrópolis fuese en realidad un pudridero desde el cual se trasladarían los restos, una vez descarnados, a este conjunto de nichos.




Una visita alrededor del edificio nos permitirá seguir comprobando la solidez del mismo, los vanos en forma de herradura y los restos de la torre construida sobre el crucero en los tiempos que además de templo fue fortaleza.





Como no podría ser de otra forma Santa María de Melque guarda en su historia gran cantidad de misterios y leyendas. Sabemos que el lugar estuvo un tiempo bajo el control de los templarios, y de este periodo seguramente proviene la leyenda de un túnel que uniría la iglesia/fortaleza con el cercano castillo de Montalbán. Otra leyenda relaciona Melque con la Mesa del Rey Salomón, objeto maravilloso desaparecido junto con el resto del tesoro visigodo tras la caída de Toledo ante los musulmanes.

Antes de marchar no está de más visitar las transformadas casas labriegas en centro de interpretación y de exposiciones, interesantes.




Santa María de Melque, un lugar de misterio e interrogantes, pero palpando las piedras de sus naves, quizás estés tocando un testigo de importantes historias antiguas no reveladas.






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