MONASTERIO DE VORONET (Rumania).


En esta ocasión visitaremos el monasterio de Voronet. Situado al sur de la región rumana de Bucovina, está rodeado de un gran bosque de abetos y castaños. Me llamó especialmente la atención la perfecta integración de monasterio y paisaje que transmite armonía y tranquilidad.

La iglesia del monasterio, advocada a San Jorge, destaca por la ligereza de su torre, sus fuertes contrafuertes en las esquinas, su voladiza techumbre que protege los frescos de la lluvia y la nieve y por su irrepetible color azul al que se le ha dado el nombre de azul Voronet y cuyo origen y componentes se desconocen en su totalidad.


La creación del monasterio está unida a una leyenda que relaciona dos importantes personajes rumanos. Se cuenta que Esteban el Grande, el príncipe de Moldavia, en plena guerra con los otomanos, pidió consejo al ermitaño Daniel. Éste le aconsejó que no cejase en el empeño, que al final ganaría en la batalla. También le dijo que cuando lo hiciese debería erigir un monasterio a San Jorge. Tras vencer Esteban en la batalla de Vaslui construyó el monasterio y lo hizo, según figura en una inscripción, en breve tiempo: tres meses, tres semanas y tres días. Nos encontramos en 1488. Daniel fue el primer abad del monasterio y desde entonces la iglesia se convirtió en un lugar de realización de los votos.

La iglesia es de una sola planta. En su interior podemos encontrar una inscripción con la duración de la construcción del templo, un cuadro votivo de la familia del príncipe fundador, un ciclo de la Pasión y la tumba de Daniel, el eremita. También encontramos la representación del calendario del Año Santo Ortodoxo con 365 escenas, una por cada santo y día del año. Sin embargo, lo más impresionante y original está en su exterior. 

Los frescos del exterior fueron realizados en  1547. En la pared norte las pinturas están bastante dañadas por el viento, la lluvia y la nieve. No obstante, adivinamos escenas de la Génesis, la Creación, la expulsión del Paraíso o el Pacto de Adán. 


En el muro sur destaca el Árbol de Jesé en siete registros. Es una composición armoniosa, en la que blancas volutas y detalles contrastan con el fondo azulado y las figuras (más de cien) con tonos rojizos y dorados. La puerta está rodeada por escenas de las vidas de San Nicolás y de San Juan.


Al este se encuentra el ábside adornado externamente por representaciones de filósofos greco-romanos.        

La torre está decorada con dieciséis hornacinas altas, en cuatro de las cuales hay ventanas. Por encima de ellas, otra hilera de hornacinas pequeñas rodea la torre.



Y solo nos queda el lado por comentar el lado oeste, el más espectacular. Vemos representado un bellísimo Juicio Final en cinco registros o bandas.

En la parte superior hay una representación de Dios Padre junto a dos ángeles que enrollan el cielo. También se representan los doce signos del zodíaco con sus símbolos. 



Por debajo, se encuentra el Hijo de Dios rodeado de varios ángeles y los apóstoles en dos grupos de seis.

En la tercera banda vemos un trono vacío en el que está una paloma que representa al Espíritu Santo flanqueado por, arrodillados, la Virgen María y San Juan Bautista. A la derecha, más alejados, vemos un grupo de personajes (que se distinguen por sus vestimentas) que representan a los judíos, a los turcos o los  armenios y a los sarracenos. Al otro lado, a la izquierda, los grupos corresponden a distintas clases sociales de la época.


En la cuarta banda un conjunto de personajes, todos ellos con un aureola, son los santos y mártires de la Iglesia. Del trono de la banda anterior asoma una balanza inclinada por los ángeles en el lado izquierdo. En el lado derecho aparece el Mal, representado por demonios, contra los que lucha un arcángel. Del trono donde estaba Jesucristo fluye un río de fuego que llega a la parte inferior donde están los condenados al infierno. Aquí aparecen el demonios y unas bestias. A la derecha, tenemos los ángeles que tocan las trompetas del Apocalipsis mientras los muertos se levantan de las tumbas. Al otro lado vemos el Paraíso (en blanco) amurallado (por lo tanto, seguro) donde están los bienaventurados. Y a la derecha de este, San Pedro guarda la puerta de entrada.



El detalle de las pinturas es magnífico, como podéis ver a continuación:




Alrededor del templo se encuentran las dependencias monacales que son modernas pues las antiguas se perdieron, al igual que la mayoría de las fortificaciones que protegían el monasterio. Voronet fue abandonado poco después de 1785, cuando la monarquía de los Habsburgo anexionó parte de la actual Rumanía al imperio Austrohúngaro. 206 años después, en 1991, se renovó la actividad monacal de manos de monjas ortodoxas, construyéndose nuevas estancias. Sin embargo, se conserva en pie el antiguo campanario con dos campanas del tiempo de su fundación, con leyenda incluida:

" Se dice que, si se tira con la suficiente fuerza y habilidad de sus cuerdas, se puede oír el nombre de Stefan cel Mare (Esteban el Grande)".


La iglesia de San Jorge de Voronet pertenece al conjunto de iglesias que son Patrimonio de la Humanidad desde 1993 y por muchos es considerada como la Capilla Sixtina de Oriente.


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