CERCO DE ARTAJOMA. (Artajona. Navarra). 


Conduciendo por el  centro de la bella provincia de Navarra, en lo alto de una colina, vislumbre un conjunto de torres protegiendo lo que parecía una iglesia fortificada. Se trataba del Cerco de Artajona. Vamos allá, hay que verlo.




El lugar fue utilizado ya en tiempos del imperio romano durante los cuales hubo un castrum. Ha sido durante siglos un enclave de vigilancia y defensa.

El recinto fortificado tiene un trazado irregular impuesto por la orografía del terreno. Su perímetro mide setecientos metros, con unos ejes máximos de doscientos cincuenta metros en dirección este-oeste y cien metros en dirección norte-sur. Constaba de un lienzo de muralla con catorce (hay quienes afirman diecisiete) bestorres intercaladas, de las que en la actualidad son visibles solo nueve debido a que, como siempre ocurre, estos lugares eran utilizados como improvisadas canteras para cercanas localidades. Presidiendo el complejo defensivo, en el punto más elevado, se encontraba el castillo con su torre del homenaje o donjón.

A continuación os muestro una recreación del recinto en todo su esplendor:



 
El acceso se realizaba a través de tres puertas principales, el portal de Remagua (imagen  derecha) y el de Aizaldea (hoy desaparecido) en el flanco sur, y el portal de S. Miguel (imagen izquierda) en el franco norte. El portal de San Miguel fue reformado y ampliado en épocas posteriores y frente al mismo existía una barbacana (actualmente es el parking) por que era el acceso menos protegido.





La primera referencia expresa a murallas y torres data de 1109. La planta y disposición actuales corresponden a un esfuerzo constructivo posterior, fechado hacia el siglo XIII. Actualmente viven poco más de una veintena de vecinos de Artajona dentro del recinto que han debido seguir el tipo de construcción y estilismo del lugar.




El modelo de torre empleado en el Cerco de Artajona es el llamado "bestorre", desempeñaban una doble función de refuerzo en los paramentos de la muralla y como lugar de de vigilancia y defensa. Las bestorres estaban abiertas al interior del recinto y al menos tenían tres pisos. El piso inferior, a la altura del patio de la fortaleza, era utilizado como almacén de víveres y municiones. El segundo nivel se situaba al nivel del paso de ronda y se empleaba como sala para el cuerpo de guardia. El piso superior, de madera, se usaba para labores de vigilancia.



La fortaleza estaba dividida en dos zonas. Si unimos las dos puertas que subsisten, San Miguel y Remagua, a la izquierda quedaría la parte civil y religiosa, canónica, entorno a la iglesia de San Saturnino que visitaremos luego y a la derecha, la militar. 

A nivel militar el corazón del recinto fortificado y último refugio y reducto de resistencia en caso de ataque seria el donjón o torre del homenaje del castillo que se encontraba al este y que también era llamado "castillo del rey", denominación utilizada en las referencias escritas al lugar. La torre del homenaje, destruida, ha sido reconstruida hasta una altura de unos dos metros. La altura total de la misma, atendiendo al diámetro de la base que es de doce metros, podría alcanzar los veinte metros.  



En cuanto al aspecto religioso una fecha decisiva es la del año 1085. Este año el obispo de Pamplona, con la autorización del rey Sancho Ramírez, dona Artajona con todos sus bienes, rentas y diezmos a los canónigos de Saint-Sernin de Toulouse.  Cuando llegaron los primeros canónigos ampliaron y mejoraron una pequeña iglesia románica que había advocada a san Juan Bautista, elevaron una torre para protegerse e hicieron un aljibe de dos litros de capacidad. Más tarde se construyó un primer cerco que fue acabado en 1109. 

Más tarde, en 1260, ya asentados con mayor población y medios se amplió la iglesia creando toda una iglesia-fortaleza, advocándola a San Saturnino. Antes de pasar al interior, veamos su exterior.



Al oeste tenemos su portada dedicada a la vida de San Saturnino. En la parte superior tenemos un gran rosetón gótico y, franqueando la puerta, dos arquerías ciegas, con seis huecos cada una, que bien podrían haber alojados las imágenes de los Apóstoles o santos.



La portada presenta una gran decoración. Catorce arquivoltas, decoradas con motivos vegetales, geométricos o caras humanas, enmarcan un tímpano cuyo principal protagonista es el santo. El motivo del citado tímpano es la representación de un exorcismo. Vemos al obispo y patrón de Pamplona con báculo, pisoteando a un toro, animal que fue protagonista de su martirio, exorcizando a una joven arrodillada que expulsa un demonio con forma de un dragón. A su lado vemos representados los Reyes de Navarra, Felipe el Hermoso y la reina Juana. A la izquierda vemos un escudo con la cruz occitana nos marca la procedencia del santo.




En la parte inferior, hay un dintel en el que se aprecian cuatro escenas sobre el martirio y muerte de San Saturnino, de izquierda a derecha: apresamiento, apaleamiento, muerte arrastrado por un toro y enterramiento. 




Sujetando el dintel dos bellas ménsulas con dos dinámicos personajes, uno masculino y el otro femenino. Me recuerdan dos atlantes.




A ambos lados de la puerta tenemos dos columnas laterales con múltiples recuadros decorados con escenas de animales reales, fantástico y figuras humanas, por parejas. Desconozco su significado, incluso en el dossier de restauración del edificio realizada por la Institución Príncipe de Viana no hay nada sobre ello.



Otra pieza destacada de la iglesia de San Saturnino de Artajona es su torre campanario,  situada junto a la cabecera en el flanco sur. Construida en el siglo XIV, fue diseñada como cárcel, puesto de guardia y campanario. Constó de cuatro cuerpos  bien definidos: el inferior, sin otra comunicación que un vano en la techumbre, servía de mazmorra. Al segundo cuerpo se entraba por el ventanal derecho de la cabecera, convertido en puerta. El departamento servía de refugio y estancia al alcaide. El tercero era la sala de guardia, en comunicación con la zona defensiva de la iglesia. El tercero era la sala de guardia, en comunicación con la zona defensiva de la iglesia. El cuerpo superior no  tenía otro acceso que un puente levadizo exterior, tendido sobre el vacío entre la torre circular y un voladizo triangular de piedra, al pie de la portezuela de ingreso. Los cuatro frentes se abren a todos los vientos por ocho grandes vanos de arco apuntado, hoy ocupados por las campanas.




Relacionado con las campanas existen dos curiosas observaciones. La primera es que el bandeo se hace de forma manual y, la segunda, es que debido a la altura el la que se encuentran las campanas ese bandeo se realiza en el sentido contrario al habitual. Pero mejor que yo lo explica D. Benito en este video:




La techumbre de la nave es muy especial, yo no he visto otra igual. Es una suerte que nos haya llegado en su traza primitiva: losas de piedra descansan directamente sobre la plementería de la bóveda permitiendo el acceso rápido a cualquier punto del paso de ronda que existe en lo alto de esta fortificada iglesia. Para acceder a la misma tan sólo deberemos subir los setenta y cuatro escalones de la torreta circular cercana a la torre.  

Desde nuestro privilegiado mirador podremos ver la gotica iglesia de San Pedro (izquierda) o la Basílica Nuestra Señora de Jerusalén al lado del seminario corazonista. Esta basílica recoge la talla de la virgen de Jerusalén realizada en cobre esmaltado. La tradicion local cuenta que fue un regalo en 1099 de  Godofredo de Bouillon, líder de la Primera Cruzada y protector del Santo Sepulcro, a Saturnino de Lasterra capitán artajonés como premio por su valerosa participación en las cruzadas.


  


      El templo posee también una infraestructura ideada para la recogida de aguas. El agua de lluvia era lanzada al exterior por medio de gárgolas o era recogida por aquel especial tejado (muy similar a una serie de embudos). Esta agua recogida va por un canal exterior de piedra (imagen de la derecha) al aljibe existente bajo el pavimento del último cuerpo del templo con una capacidad de unos ochenta y tres mil litros.




Siguiendo con nuestro recorrido alrededor del templo, en el lado norte, encontramos una portada gótica. En el momento del amplio periodo de restauración del templo se optó por conservar esta fachada en contraposición a una capilla barroca que había en su interior. Frente a este lugar (marcado en color rojo en la fotografía de la izquierda) se ubicaba la cripta de santa Catalina.




 Al traspasar el umbral encontramos un templo de una sola pero amplia nave. La cabecera es poligonal con un retablo de comienzos del siglo XVI. Protege este cabecera una reja renacentista de finales del siglo XVI que tiene como curiosidad dos pulpitos que están integrados en la misma reja. A la izquierda del lugar existe una habitación donde se encuentra el acceso a la base de la torre, sobre roca madre, donde estaban las antiguas mazmorras de las que hablé anteriormente.




La mayoría de los capiteles han sido alisados atendiendo estilos y modas posteriores. No obstante, podemos ver algunos en la parte del coro que se salvaron de tal acción pues en  momento se hallaban tapados por la sillería del mismo. 

En el capitel de la izquierda que se encuentra en la esquina suroeste nos muestra dos dragones enfrentados que unen sus hocicos con expresión amenazadora dejando ver todos sus dientes. En el capitel de la derecha, esquina noreste, tenemos un recurrente tema: una mujer cuyos pechos son mordidos por dos dragoncillos.




También podremos encontrar restos de pinturas murales y decoración heráldica en el muro norte.

Una última curiosidad, el lugar fue escenario de la película de 1976 "Robín y Marian" con Sean Connery y Audrey Hepburn.


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