TAMBOMACHAY (Perú).
Vuelvo al maravilloso Perú. En esta ocasión visitaremos Tambomachay, un importante yacimiento arqueológico. El término procede del quechua (tampu mach'ay) y podría traducirse como "lugar de descanso".
Se encuentra situado a algo menos de diez kilómetros de la ciudad de Cusco en una altitud de más de 3.700 metros sobre el nivel del mar. Además de su función religiosa (de la que hablaré luego), también fue una zona de control de las personas que venían del NE del imperio, del Antisuyo, pues existía un torreón de control que fue destruido durante la conquista española.
Una vez comprado nuestro boleto, un pequeño recorrido (de menos de quince minutos) nos lleva hasta el yacimiento. De camino encontraremos los habituales puestos de artesanía y una gran cantidad de árboles queñuas. Estos árboles son considerados "sembradores de agua", porque retienen y filtran el agua de las lluvias permitiendo la formación de fuentes. Una vez lleguemos hallaremos restos arqueológicos a ambos lados del camino.
Se piensa que fue un centro ceremonial dedicado al agua. En la cosmovisión andina el agua es fuente de vida, simboliza lo masculino. La tierra (Pachamama) representa lo femenino. La unión de ambos produce la fertilidad. Vida y purificación.
A la izquierda tenemos una gradería compuesta por cuatro niveles. Una serie de canales y varias fuentes de agua discurren por las rocas talladas. De la fuente principal se crean, más abajo, dos secundarias. No se conoce el origen exacto del agua y funciona perfectamente después de varios siglos. Los canales distribuyen el agua con precisión, es decir, el primer caudal se bifurca en dos caudales que caen de forma continua y simétrica.
En la parte superior del graderío hay cuatro hornacinas trapezoidales donde seguramente se colocarían algunas momias u ofrendas dedicadas al líquido elemento para fomentar la adecuada purificación.
Del mismo modo a la derecha hay dos grandes hornacinas, Se piensa que es desde este lugar el sacerdote conducía la ceremonia.
Enfrente del anterior espacio sagrado se encuentran los escasos restos del torreón del que hablé al comienzo. Otras opiniones indican que este era uno los lugares donde se realizaba la ceremonia Huarachicuy. En este rito, mediante una serie de pruebas, marcaba el paso de la adolescencia a la etapa adulta de los hombres. Esta ceremonia se representa anualmente (en septiembre) en otro enclave arqueológico de gran interés del que escribiré próximamente: Sacsayhuamán.
Volvemos sobre nuestros pasos. Contemplo el paisaje y pienso en el inca Yupanqui que, según la leyenda, utilizó este lugar como refugio durante sus expediciones de caza y en el que, dicen, existía un jardín real regado con un complicado sistema de canales.


.jpg)







Comentarios