CASTILLO DE GIBRALFARO (Málaga).
La semana pasada publiqué una entrada de la Alcazaba de Málaga. En esta ocasión la complementaremos con la referente al Castillo de Gibralfaro. Se construyó (en el siglo XIV) en la parte más alta del monte para albergar las tropas que defendían la Alcazaba a la que estaba unida por dos lienzos de muralla.
Hoy no podemos llegar hasta él por su camino original, la coracha. Lo podemos realizar o bien en transporte público o salir de la Alcazaba y salvar el importante desnivel por un camino habilitado con rampas y escaleras. Con esta segunda opción mantendremos el monumento a la izquierda y a la derecha nos encontraremos una serie de miradores que nos permiten contemplar la ciudad y a la costa malagueña.
Pero antes de ver el castillo actual creo puede ser interesante ver un dibujo de E. Alcántara que recrea como pudiera ser el castillo al entrar las tropas cristianas el 19 de agosto de 1487.
Y ahora la distribución actual de la fortaleza de Gibralfaro:
Las defensas son importantes: Dos líneas de muralla (la exterior de más de 1300 metros de perímetro y la interior de poco más de la mitad), una barbacana y ocho torres (casi todas macizas). Todo ello la hacían una fortaleza casi inexpugnable, pero cayó bajo los efectos de los bolardos de Fernando el Católico. Una curiosidad, Fernando II de Aragón, tras el asedio y conquista lo tomó como residencia (Isabel eligió residir en la ciudad).
La fortaleza tuvo un uso militar hasta 1925, aunque gran parte del recinto interior fue volado por los franceses lo que implica que haya muy pocos restos nazaríes.
Gran parte de la visita la podemos realizar por el adarve. Su excelente posición estratégica permite un control total de la ciudad y de la bahía. Pensemos que en aquel momento el monte se encontraba libre de vegetación para facilitar la defensa.
Existía una única entrada accesible desde la coracha con una puerta en ángulo que da a una fuerte torre protegida por una doble puerta que da a un patio sobre el que estaba el cuerpo de guardia. Actualmente el acceso se realiza por un paso abierto en el muro sur, aunque existen otros dos pasos abiertos al este. Todas estas aperturas son de época cristiana.
Bajando del camino de ronda entré en el centro de interpretación del recinto situado en el antiguo polvorín que a través de los restos hallados y sus diferentes moradores nos muestran la historia del enclave. algunas maquetas nos dan una visión de conjunto.
Voy recorriendo la fortaleza que, más bien, parece un jardín.
Me dirijo hacia el oeste, a la parte inferior del recinto, a la Plaza de Armas. Vamos hallando algunos elementos de la arcaica fortaleza como unos reconstruidos hornos de pan o un aljibe octogonal. El castillo constaba de varios aljibes que eran capaces de mantener una guarnición de cinco mil hombres.
Sin embargo, el más conocido es el llamado Pozo Airón. Se encuentra en la parte superior del castillo, adosado a un muro. Alcanza casi los cuarenta metros de profundidad hasta llegar a un acuífero que proporcionaría de agua a las tropas.
Me voy dirigiendo hacia la salida. Por el camino una serie de paneles nos van informando de las plantas que han nos han ido acompañando en la visita. Es más, se ha recreado un gran jardín con especies de la época musulmana junto con otras introducidas por los cristianos tras la toma de la ciudad.
Pienso que es una buena iniciativa, recuerdo que los cronistas cristianos Tras la conquista alaban a la ciudad:
" Las frondosas arboledas de frutales de los numerosos huertos inmediatos a las murallas (Alonso de Palencia)."
"allende de la fermosura que le dan la mar y los hedificios, representa a la vista una ymagen de mayor fermosura las muchas palmas,y cidros. y naranjos, y otros árboles y huertas que tienen en gran abundancia, dentro de la cibdab y en los arrabales, y entodo el circuyto (H. del Pulgar)"
















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