CASTILLO BARBERÀ DE CONCA (Tarragona).
CASTILLO BARBERÀ DE CONCA (Tarragona).
El enclave que visitaremos hoy tiene su origen en el lejano siglo XI. Se encuentra situado en lo alto de una colina que domina la población.
A lo largo de los siglos ha sido ampliado y modificado en varias ocasiones. En 1054 el conde de Barcelona dona el lugar, en calidad de feudo, a Arnau Pere de Ponts que construirá una primera fortaleza. La estructura de este primer castillo será una torre circular (hoy reconstruida), una muralla productora y unos edificios residenciales.
En 1096 un contingente musulmán asaltará la población, destruirá el baluarte y matará a todos sus defensores. El castillo es reconstruido. En 1132-1133 los condes de Barcelona y Urgell lo donan a la Orden del Temple.
Se inicia un conflicto por la propiedad, pues el Pere de Puigverd (señor de Barberà) se opone a esta donación y comenzará a reforzar y ampliar el lugar. Se ampliará la longitud de la muralla, se construirá una torre rectangular y una barbacana. Esta barbacana desapareció y tras ella se encontraba la puerta del castillo.
Los templarios toman el control de la fortaleza en 1170 y añaden en el muro Norte de la torre un pórtico de tres arcos de medio punto y aledaño al Oeste un edificio torre que llamaran la torre de la prisión.
Con la caída de la Orden Templaria estas posesiones pasarán a la Orden Hospitalaria. Está documentado que en 1366 era comendador de Barberà Guillem de Guimerà que llegará a ser gran prior. Guillem morirá en 1396 en Barberà.
Donde este período la fortaleza evolucionará para convertirse en un palacio más confortable y lujoso. Se realizarán construcciones en torno a un patio central: al Oeste un edificio para las habitaciones privadas de Guillem de Barberà y al Norte un gran salón que será conocido como Palacio Nuevo.
Ya hemos recorrido la evolución de la fortaleza, veamos lo que nos queda de todo ello, pero primeramente un plano del conjunto con algunas indicaciones:
Los restos correspondientes a la Orden del Temple se encuentran en el lado Sureste del conjunto, adosadas al muro Sur. Corresponderían a los niveles inferiores, sótanos o semisótanos. Es una construcción alargada, con muros (más de dos metros) muy gruesos realizados con sillares. Se accede por una puerta con un arco de medio punto situada al Este.
En el primer piso se encuentran, parcialmente conservadas y contiguas, dos estancias: la capilla y el palacio viejo.
El palacio viejo era una torre de planta cuadrada de unos 10 metro de lado, posiblemente de dos pisos y terraza. La capilla, situada al Este, de cabecera plana y abovedada se abre al Norte mediante una galería porticada que da al patio de armas. El patio contaba con un pozo en el centro.
En el interior, en la capilla, un arcosolio guardaba el sepulcro de Guillem de Guimerà que actualmente se custodia en el Museo Diocesano de Tarragona.
Contigua se encontraba la torre de dos pisos y terraza almenada. Se conserva una sala sótano abovedada a la que solo se podía acceder por dos trampillas situadas en la parte superior. Era la cárcel o prisión.
Al oeste se encuentran los restos de la primigenia fortaleza. Vemos las bases de la muralla y la torre circular que también fue utilizada por los templarios. Esta torre ha sido recientemente reconstruida alcanzando los ocho metros, aunque llegó alcanzar los veinte.
La Guerra dels Segadors (siglo XVII) y la de Sucesión (siglo XVIII) causan importantes desperfectos en el enclave que serán reparados rápidamente por los Hospitalarios para hacerlo habitable. El castillo seguirá perteneciendo a la Orden Hospitalaria hasta 1851 que pasará a ser propiedad del Estado. El ayuntamiento de Barberà demandará el lugar la construir las escuelas publicas en cuya utilización se prolongará hasta 1982.
Actualmente el castillo de Barberà de Conca, tras las últimas obras de consolidación y restauración funciona como un espacio de uso turístico y la realización de eventos culturales.
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