RAQCHI (Perú).
RAQCHI (Perú).
En esta ocasión nos trasladaremos nuevamente a Perú para visitar otro importante yacimiento arqueológico, vamos a recorrer Raqchi. Son los restos de un gran complejo urbano (más de ochenta hectáreas) protegido por una pequeña muralla y dedicado al dios creador Viracocha. Fue construido a lo largo del siglo XV, a 3460 m.s.n.m. y a los pies del volcán Quisma Chata. Os muestro un pequeño plano con sus principales elementos:
Dejaremos nuestro vehículo a una poca distancia del poblado actual. Una pequeña pista nos llevará hasta su plaza central donde aparece una pequeña iglesia. En el camino podemos observar los escalones de un antiguo andén inca.
Comenzamos nuestra visita recorriendo unos pocos metros del Qhapac Ñan (red vial inca de más de 30.000 kilómetros de senderos que recorría todo el imperio). Raqchi fue una chaskiwasi (casa de mensajeros). Nos topamos inmediatamente con una laguna que pienso que sería artificial y en la que seguramente se realizaron rituales.
Tras la laguna encontramos una de las fuentes de agua labradas que suministrarían de agua a la ciudad.
A la derecha se encuentran los restos el edificio principal, el templo de Viracocha. Este templo sigue el modelo de construcción típica inca (kallanka) con planta rectangular y tejado a dos aguas, pero en este caso sus dimensiones son enormes: veinte y cinco metros de ancho por noventa y dos metros de largo. Os muestro una posible recreación. Muy cerca se encuentra la base de la muralla del conjunto arqueológico.
Existía, existe, un muro central de unos quince metros de altura que dividía el templo en dos naves. Este muro central tiene un espesor de algo más de un metro y medio de espesor y se encuentra atravesado por numerosos vanos trapezoidales. De los muros exteriores solo quedan las bases.
Y así sería su interior y forma de construcción:
Podemos ver que en medio de cada nave hay una hilera de once columnas que ayudarían a soportar el peso de la techo. La cubierta estaría formada por un emparrillado de madera por encima de la cual había una techumbre tejida con hierba silvestre andina (ichu) que tiene la propiedad de ser impermeable.
En cuanto al material empleado, en los muros (de los exteriores solo quedan los cimientos excavados) y columnas fue la andesita hasta una altura de unos tres metros que se complementan hasta alcanzar la altura debida en adobe. La cubierta, de unos 2.500 m² y con una inclinación de unos 50º, debía de ser impresionante.
Casi perpendicular al templo, en el lado Sur, existe una zona residencial formado por seis canchas (pequeñas plazas). Cada una de estas canchas tienen kallankas bordeando tres de sus lados. Las dos kallankas que separan cada cancha forman un largo pasillo (de unos dos metros de anchura) que atraviesa todo el conjunto. Las kallankas están construidas de la forma que el templo anterior: base de andesita y resto de adobe.
Nos dirigimos ahora al sector de las Qolqas, pequeñas construcciones circulares destinadas al almacenaje de productos como maíz, papas, quinua o chuño (papas deshidratadas). Están protegidas por una muralla. En Raqchi hubo hasta 156 qolqas. Tal elevado número era para mantener a los habitantes, a los visitantes y a los mensajeros del imperio (chaskis).
Las qolqas están construidas de piedra y tienen un diámetro de alrededor de siete-ocho metros. Se cree que la cubierta era cónica de ichu tal y como se ve en una reconstruida:
Existe un mirador desde la cual podemos tener una excelente visión del yacimiento arqueológico. Por cierto, nos despide un majestuoso Viracocha.




















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