10 mayo 2026

PISAC (Perú).

 

PISAC (Perú).


Nos encontramos en el Mirador Taray, una de las entradas al Valle Sagrado de Perú. Nos recibe la figura de un inca con un colibrí en un fascinante paisaje. Recuerdo que el colibrí (qente en quechua) para esta cultura era un ser sagrado, era el mensajero de los dioses, normalmente portador de buenas noticias.


Pisac se construyó de manera estratégica en la cresta de una montaña utilizando una gran maestría en la arquitectura, la ingeniería hidráulica y el desarrollo de la agricultura. El nombre deriva de la palabra quechua p'isaqa, un ave muy parecida a la perdiz que es muy común en la zona. Y, como hemos visto en otras veces, la ciudad tiene forma de un determinado animal.



Creo que el enclave se puede dividir, al menos, en dos zonas. Una sería la agrícola, la inferior, con sus espectaculares andenes y con sus colca o depósitos. La otra es la urbana, en la parte superior, con recintos y espacios conectados por escalinatas, pasajes, túneles... Todo ello circundado con elementos líticos que forman murallas o  torres de vigilancia y perfectamente adaptado a la orografía. Tenía varias puertas, algunas con un fino paramento semejante a los edificios sacros y principales.





Antes de subir a lo más alto del lugar nos encontramos con dos áreas del lugar. A la izquierda (Noroeste) una montaña nos observa. No es una montaña cualquiera, es la necrópolis, el cementerio inca (el primero que vemos en este viaje). Se trata del mayor complejo funerario dejado por los incas. Su nombre en quechua es Tankanamarka. Son tumbas excavadas en la roca, en alto, como queriendo vigilar el valle. Son cientos, miles de tumbas. Es lo más característico de Pisac.




Hablaba de dos elementos. El segundo, al Sureste, son los baños litúrgicos que están formados por varias fuentes y un acueducto superficial que proporcionaría agua a los andenes agrícolas.




El sistema de andenes, una gran obra de ingeniería agrícola es impresionante. Estas terrazas no son solo escalones en la montaña que siguen las curvas naturales de la ladera. Están construidos con muros de piedra de contención que prevenían de la erosión y contaban con un muy buen sistema de canales de irrigación que todavía podemos ver. En cada nivel se podían cultivar distintas variedades de papa, quinua y maíz (con decenas de variedades).




Iniciamos la ascensión. Llegamos a un caserío denominado K’alla Q’asa. Sería un sector militar con torreones de vigilancia, recintos residenciales y vistas panorámicas. 





Hacia la mitad del complejo arqueológico topamos con una de las cinco puertas que unían las terrazas agricolas con la parte más alta de las zonas urbanas. Es Amaru Punku, llamada Puerta de la Serpiente. El acceso es por un vano trapezoidal y destaca por su fino acabado semejante a las principales edificaciones. Un camino nos lleva a la zona principal del conjunto.





Continuamos la ascensión. Recuerdo que estamos en una zona denominada Q’alla Q’asa (q’alla:corte, q’asa: paso). Quizá el nombre sea debido a un túnel excavado en la roca que nos conecta con la parte más alta, y más importante, del complejo.





En lo más alto de la montaña se encuentra el Intihuatana (donde se amarra Inti, el Sol) de Pisac (semejante el funciones y aspecto al de Machu Picchu). La construcción se realizó en torno a una gran roca tallada con una protuberancia cónica. Era un lugar sagrado y astronómico que comunicaba cielo, tierra y tiempo marcando el calendario agrícola y espiritual a través del estudio del movimiento solar y marcación de equinoccios y solsticios. 



Termino. Me gustan las leyendas. Pisac tampoco escapa a ellas:

En tiempos antiguos existía una ñusta (princesa) en el lugar, Inquill Chumpi. Existía la norma de que se casaría con el hombre que construyese, en una noche, un puente sobre el río Vilcanota. El noble Asto Rímac aceptó el reto. Había una prohibición de los Apus (los espíritus de las montañas) a tener en cuenta: la princesa no debía mirar atrás durante la construcción. Casi al amanecer Inquill no pudo aguantar más, se volvió y quedó convertida en piedra.


02 mayo 2026

CASTILLO BARBERÀ DE CONCA (Tarragona).

 

CASTILLO BARBERÀ DE CONCA (Tarragona).


El enclave que visitaremos hoy tiene su origen en el lejano siglo XI. Se encuentra situado en lo alto de una colina que domina la población.




A lo largo de los siglos ha sido ampliado y modificado en varias ocasiones. En 1054 el conde de Barcelona dona el lugar, en calidad de feudo, a Arnau Pere de Ponts que construirá una primera fortaleza. La estructura de este primer castillo será una torre circular (hoy reconstruida), una muralla productora y unos edificios residenciales.


    


En 1096 un contingente musulmán asaltará la población, destruirá el baluarte y matará a todos sus defensores. El castillo es reconstruido. En 1132-1133 los condes de Barcelona y Urgell lo donan a la Orden del Temple. 

Se inicia un conflicto por la propiedad, pues el Pere de Puigverd (señor de Barberà) se opone a esta donación y comenzará a reforzar y ampliar el lugar. Se ampliará la longitud de la muralla, se construirá una torre rectangular y una barbacana. Esta barbacana desapareció y tras ella se encontraba la puerta del castillo.

Los templarios toman el control de la fortaleza en 1170 y añaden en el muro Norte de la torre un pórtico de tres arcos de medio punto y aledaño al Oeste un edificio torre que llamaran la torre de la prisión. 





Con la caída de la Orden Templaria estas posesiones pasarán a la Orden Hospitalaria. Está documentado que en 1366 era comendador de Barberà Guillem de Guimerà que llegará a ser gran prior. Guillem morirá en 1396 en Barberà. 
 
Donde este período la fortaleza evolucionará para convertirse en un palacio más confortable y lujoso. Se realizarán construcciones en torno a un patio central: al Oeste un edificio para las habitaciones privadas de Guillem de Barberà y al Norte un gran salón que será conocido como Palacio Nuevo.




Ya hemos recorrido la evolución de la fortaleza, veamos lo que nos queda de todo ello, pero primeramente un plano del conjunto con algunas indicaciones:




Los restos correspondientes a la Orden del Temple se encuentran en el lado Sureste del conjunto, adosadas al muro Sur. Corresponderían a los niveles inferiores, sótanos o semisótanos. Es una construcción alargada, con muros (más de dos metros) muy gruesos realizados con sillares. Se accede por una puerta con un arco de medio punto situada al Este.





En el primer piso se encuentran, parcialmente conservadas y contiguas, dos estancias: la capilla y el palacio viejo. 

El palacio viejo era una torre de planta cuadrada de unos 10 metro de lado, posiblemente de dos pisos y terraza. La capilla, situada al Este, de cabecera plana y abovedada se abre al Norte mediante una galería porticada que da al patio de armas. El patio contaba con un pozo en el centro.




En el interior, en la capilla, un arcosolio guardaba el sepulcro de Guillem de Guimerà que actualmente se custodia en el Museo Diocesano de Tarragona.




Contigua se encontraba la torre de dos pisos y terraza almenada. Se conserva una sala sótano abovedada a la que solo se podía acceder por dos trampillas situadas en la parte superior. Era la cárcel o prisión.





Al oeste se encuentran los restos de la primigenia fortaleza. Vemos las bases de la muralla y la torre circular que también fue utilizada por los templarios. Esta torre ha sido recientemente reconstruida alcanzando los ocho metros, aunque llegó alcanzar los veinte.




La Guerra dels Segadors (siglo XVII) y la de Sucesión (siglo XVIII) causan importantes desperfectos en el enclave que serán reparados rápidamente por los Hospitalarios para hacerlo habitable. El castillo seguirá perteneciendo a la Orden Hospitalaria hasta 1851 que pasará a ser propiedad del Estado. El ayuntamiento de Barberà demandará el lugar la construir las escuelas publicas en cuya utilización se prolongará hasta 1982.
 
 Actualmente el castillo de Barberà de Conca, tras las últimas obras de consolidación y restauración funciona como un espacio de uso turístico y la realización de eventos culturales.

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26 abril 2026

MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE VALLBONA (Lleida).


 MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE VALLBONA (Lleida).


En la provincia de Tarragona existe la Ruta del Cister que nos lleva a tres espectaculares cenobios del siglo XII. El Monasterio de Poblet y el de Santes Creus ya los hemos recorrido en este blog. Hoy recorreremos el de Santa María de Vallbona, un monasterio femenino y con comunidad actualmente.

Este monasterio fue uno de los más importantes de Cataluña en la Edad Media. Su origen (entorno a comienzos de la segunda mitad del siglo XII) no está en la fundación por otro monasterio de la misma orden, por bula papal o diploma real (como es costumbre) sino como consecuencia de la existencia de una comunidad mixta de anacoretas (cuyo "líder" era un tal Ramón de Vallbona) en el lugar y entorno a una pequeña ermita referenciada en un documento fechado en 1153.




De la comunidad mixta vista se pasa en 1175 a una comunidad exclusivamente femenina, bajo la Orden del Cister y siendo primera abadesa Oria Ramírez.

Alfonso I, Jaime el Conquistador o Alfonso el Sabio se alojan repetidamente en el lugar mostrando su interés por él. El monasterio se irradia en otros cenobios. En el siglo XIII tiene ya una escuela monacal donde asisten las doncellas de la nobleza que contaba con una scriptorium y donde también se impartía la gramática, la caligrafía, la música y el bordado.

Podremos visitar unos pocos espacios: el claustro, la sala capitular, la iglesia y un pequeño espacio museístico dedicado a la botica en el monasterio. Sin embargo, la riqueza del lugar y la amabilidad de la guía y personal hicieron que mi visita superara todas mis expectativas. A continuación, os muestro del enclave con la ubicación de los espacios visitables.




Comenzaremos nuestro recorrido por la plaza (que sería la ubicación del antiguo cementerio del monasterio) en la que se encuentra la portada de la iglesia que, por cierto, está ubicada en un lugar poco habitual: el brazo norte del transepto y orientada a oeste.




Está compuesta por cinco arquivoltas lisas en degradación. Por encima vemos un gran arco de medio punto de grandes dovelas  y, más allá, un friso formado por once arquillos ciegos.

Por debajo una serie de capiteles de motivos vegetales. También  podemos observar algunas interesantes ménsulas como cabezas humanas o una que nos muestra un personaje que toca un instrumento musical, quizá un dolio.





Destaca el tímpano que nos muestra a la Virgen sedente flanqueada por dos ángeles que se adaptan al espacio existente. 




En esta plaza hay, adosadas al muro de la iglesia varios sepulcros. Uno de ellos ocupa una antigua entrada al templo que fue tapiada. Si nos fijamos podemos ver incluso un antiguo crismón románico.




Rodeamos el edificio buscando la entrada. De camino encontramos algunos elementos como unas arcadas apuntadas accedemos al monasterio, a la derecha la portería. Seguimos.




Comenzamos por el claustro (de forma trapezoidal) que está adosado, como es normativo, al muro sur de la iglesia. Las pandas están cubiertas con bóvedas de crucería. Las galerías son entre si muy distintas, con estilos arquitectónicos diferentes.





Por ejemplo, la galería sur (la más antigua) es la más austera: los arcos son de medio punto y la decoración de los capiteles es muy sencilla, lisos o con motivos vegetales básicos.

La galería Este es posterior. En este caso cada tramo está compuesto por un gran arco de medio punto apuntado que cobija tres arcos de medio punto con columnas pareadas y capiteles vegetales. En los tímpanos de cada gran arco, un rosetón de ocho radios.




Seguimos avanzando en el claustro y en el tiempo. Este lado fue construido en el siglo XIV, gótico. Solamente dos tramos y la ornamentación es espléndida en arcos geminados con tracerías trilobuladas.

Acabamos con la galería Norte. Es la más reciente en el tiempo, siglo XV. Es renacentista pero imitado un románico con arcos de medio punto que descansan en haces de cuatro columnillas. Podemos encontrar numerosos escudos heráldicos pertenecientes, muchos de ellos, a abadesas.




En la esquina Noreste se encuentra la puerta de entrada a la sala capitular. Construida en pleno gótico, mantiene, sin embargo, la austeridad del Císter. Se accede por una bella y gran portada ojival con excelente tracería.




Su planta es rectangular y está cubierta con dos tramos de bóveda de crucería cuyas claves presentan Agnus Dei y un motivo geométrico. En el enlosado podemos ver también algunos símbolos correspondientes a distintas abadesas.




En lugar destacado se encuentra la Virgen de la Misericordia que cobija bajo su manto a cuatro sores. La talla se apoya sobre una ménsula decorada con tres calderos. Es el escudo del linaje de los Caldés, símbolo que vemos de forma recurrente en el monasterio pues varias de sus abadesas pertenecieron a esta casa.

El suelo es un panteón abacial pues veremos doce lápidas sepulcrales de abadesas (algunas con el hábito cisterciense y el báculo, símbolo de autoridad)  que van desde el siglo XII al XX. 




Accedemos a la iglesia por el brazo Sur del transepto. Recuerdo que la portada se encuentra en el brazo Norte. Tiene planta de cruz latina  de una sola nave (algo estipulado en los cenobios femeninos) con cabecera tripartita. Solamente podremos ver esta cabecera y el transepto pues el resto es de uso para la comunidad y está protegido por una reja.

La cubierta es mediante bóvedas de crucería a excepción de los ábsides laterales que están cubiertos con bóvedas de cañón apuntado. En la intersección de transepto y nave hay un cimborrio octogonal que aloja la campana que marca las horas canónicas.




Como he dicho la cabecera cuenta con tres ábsides con ventanas aspilleras. Interesante es el ábside del lado de la epístola (derecho). Podemos ver, en un arcosolio abierto en el muro, un sepulcro con un noble con cota de malla y espada en la parte superior y su esposa, con hábito cisterciense, en el frontal. Por encima unos ángeles transportan las almas al cielo: "elevatio ánima" .

Me llama la atención la presencia de este sepulcro la presencia de este sepulcro dentro de la iglesia, pues creo haber leído que los enterramientos en el interior de los templos cistercienses estaban destinado a las casas reales. Acaso es debido a su construcción y destino se produce bien entrado el siglo XIV cuando las normas eran más laxas.




Preside el altar mayor la Virgen del Coro, figura realizada en piedra policromada.





A cada lado del presbiterio hay sendos sarcófagos. Son muy sencillos, sin apenas decoración. En el lado de la epístola se encuentran los restos de Violant de Hungría (segunda esposa de Jaime I) por propio deseo testamentario de la reina. Como únicos elementos decorativos encontramos unas cruces paté insertadas en aros y un escudo con las barras de Aragón. Enfrente está el de su hija, Sancha de Aragón.




A la nave de la iglesia no podemos verla al detalle ya que se encuentra dentro de la clausura. Cuenta con cuatro tramos, en el penúltimo se eleva otro cimborrio octogonal con funciones de torre-campanario. En el pavimento volvemos a ver una serie de losas sepulcrales.




Como todos los monasterios cistercienses, nuestro monasterio de Vallbona, se ocupaban de los peregrinos y tenían un pequeño hospital. Para atenderlo tenían una botica donde realizaban los remedios usando muchas veces las plantas cultivadas en jardín y huerto. En la panda Este se encuentra la entrada a una sala gótica, pero austera, donde existe un espacio museístico  dedicado a esta actividad. En un audiovisual, mientras nos informan, podemos ver a dos monjas realizando la práctica farmacéutica.




Podemos ver utensilios muy singulares: morteros, balanzas, pesos, hierbas medicinales puestas para secar o botellas de vidrio verde con formas curiosas para destilar los ungüentos. Muy interesante son los moldes usados para la realización de pastillas de malvavisco para la tos. Estos moldes no se han encontrado en ninguna otra farmacia medieval, son exclusivos de este lugar.





En un armario cerrado hay numerosos pequeños frascos de vidrio que contienen algún producto medicinal.


Quizá lo más interesante (junto a los moldes) es una amplia colección de botes de cerámica destinados a guardar productos como la goma arábiga, el cilantro o el cordialer. Los botes azules esmaltados son los más antiguos, del siglo XV.




A continuación, se encuentra otro espacio dedicado a la biblioteca y al scriptorium. El monasterio de Vallbona atesora grandes cantorales medievales y hasta catorce códices del siglo XIII.




Un último comentario. El Concilio de Trento (siglo XVI) supuso un hito para el Monasterio de Vallbona pues imponía una clausura estricta y prohibía los monasterios femeninos aislados. Para cumplirlo la comunidad cedió parte de sus tierras y fomentó el establecimiento de pobladores creando la actual localidad de Vallbona de les Monges. Este concilio establecía también la supresión de boticas en cenobios femeninos, aunque aquí se mantuvo en uso hasta el siglo XIX.




PISAC (Perú).

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