IGLESIA DE SAN PEDRO. CARACENA (Soria).


En esta ocasión nos dirigimos a Caracena, pequeño pueblo al sur de la provincia de Soria de apenas una docena de habitantes perdido en un paisaje áspero y poco acogedor. La población se encuentra entre barrancos y existe una leyenda relacionada con los mismos:

"Nos encontramos en 939, durante el califato de Córdoba. Abderramán III, tras haber sido derrotado en la Batalla de Simancas, huye con sus tropas a través de este desfiladero en dirección a Tarancueña. El ejército está diezmado y exhausto, pero confía en poder huir por el cañón, pensando que sería una protección para él y sus hombres. Nada más lejos de la realidad. El rey Ramiro II de León y el conde Fernán González tienen en cuenta este hecho y envían a sus tropas a realizar una emboscada desde los altos de los barrancos. Al paso del califa, los soldados cristianos los atacan desde lo alto con flechas, lanzas, hondas... masacrando los restos del ejercito e hiriendo al propio Abderraman, quien desde entonces no volvería a dirigir una batalla desde el terreno". 

El historiador hispanomusulmán Ibn Hayyan en su obra Al-Muqtabis llama a ese aciago día como "Alhandega" o "la jornada del Barranco"

Sin embargo, al ver su tamaño actual, no debemos crearnos una equivocada impresión. De Caracena, en la Edad Media, dependían veinte y tantas aldeas. Frente al ábside de la iglesia que vamos a visitar podemos ver las ruinas de un edificio, en el se reunían los representantes de estas aldeas y se celebraban las juntas vecinales. El Concejo tenía las competencias gubernativas, judiciales, económicas y militares de la Comunidad, respondiendo sólo ante el rey. La Comunidad de Villa y Tierra de Caracena fue suprimida mediante Real Orden en 1837.

Todavía hoy podemos encontrar en la población un interesante patrimonio en forma de puente, picota y cárcel medieval, castillo y dos iglesias románicas, santa María y la que hoy nos ocupa, san Pedro.



La iglesia de san Pedro comenzó a construirse en el primer tercio del siglo XII siendo desde el primer momento un templo de una nave única. Más tarde, en ese mismo siglo, se le añadió la galería porticada que le dio carácter y personalidad al templo. 




La planta que muestro a continuación corresponde al estado actual de la iglesia. El primitivo templo, también de una sola nave y ábside semicircular, era de mayor longitud y la galería porticada tenía por aquel entonces nueve arcos. 

Aquella iglesia ha tenido a lo largo otras actuaciones que se ven reflejadas en la portada, los contrafuertes, la sacristía. el husillo y la torre.


El ábside semicircular, junto con la galería, es lo único que nos queda del original románico. No tiene demasiado interés salvo los canecillos que son de una variada iconografía. Podemos ver hojas, volutas, una arpía... y también una escena de una cacería representada en cinco canecillos: un hombre tocando un cuerno de caza, otro con lanza en ristre, dos perros y un jabalí acosado en medio de ambos (fotografía de la izquierda).



San Pedro de Caracena ha sido relacionado por algunos autores con la Orden Templaria, por dos pistas o detalles. El primero de ellos es un canecillo que se encuentra en el exterior del ábside, muy cerca de la galería porticada. Se trata de la figura de un trifonte a la que algunos autores identifican con un baphomet templario. Personalmente no lo creo pues ese símbolo aparece también en otros cultos paganos de los que existen muestras de ritos por la zona.

Por otra parte, en el interior de la iglesia se encuentra una lápida con una curiosa inscripción "Pertenebat ad malam sectam" ("perteneciente a la mala secta"). He leído que bajo ella se encontraron uno o dos esqueletos desnudos de gran estatura enterrados boca abajo. Todo un misterio. (Os muestro una fotografía realizada por D. Manuel Cervera).

Y otro hecho de interés, en la década de los años 80 del pasado siglo se efectuó una excavación arqueológica en el lugar. Se encontró un esqueleto enterrado en el exterior con las manos cruzadas sobre la cadera. El esqueleto guardaba en su mano derecha una moneda de Enrique IV de Castilla (segunda mitad del siglo XV). No os recuerda el rito del óbolo de pago a Caronte … (aunque en la mitología griega la moneda se colocaba bajo la lengua).

 


 
A la galería podemos acceder desde dos vanos, uno de ellos situado al este que está formado por un arco de medio punto, decorado con un ajedrezado por estar el lugar ubicado en un ramal del Camino de Santiago, que descansa en dobles columnas.



En el capitel norte de esta entrada vemos una completa escena de caza: dos canes acosan a un jabalí mientras dos personajes intentan lancearlo. El capitel sur es más interesante. Vemos aquella bestia de siete cabezas y diez cuernos que aparece en el Apocalipsis de san Juan luchando con otra bestia alzada sobre sus patas traseras. 




En la siguiente fotografía tenemos la galería porticada situada al sur. En ella podemos ver siete arcadas con arcos de medio punto. Faltan dos al oeste que desaparecieron cuando se decidió acortar el templo. En origen habría nueve, una central mayor (con cuádruple fuste) y cuatro más a cada lado de doble columna. 




La cornisa de la galería está decorada en toda su longitud por una trenza doble que está sostenida por un total de 25 canecillos de gran variedad temática. Podemos ver figuras humanas, un centauro, cabezas, aves, un jabalí …




Ahora intentaré repasar la temática de los capiteles, lo haré de oeste a este. En el primero encontramos un arquero centauro disparando su arco franqueado por dos aves.
 
En el siguiente capitel nos muestra soldados y caballeros, unos a pie, otros enfrentados a caballo y, otros, en una lucha desigual (que os muestro) de un soldado a pie que se defiende de un jinete armado con una lanza.




Los dos capiteles siguientes son los que pertenece al arco de entrada. Ambos están apoyados sobre fustes cuádruples y ambos tienen la misma escena en cada uno de sus lados. En el primero vemos unos leones por detrás que vuelven sus cabezas mirando a las arpías que llevan en sus lomos.

En el otro, situado sobre los fustes torsados, la composición es muy similar a la del anterior, siendo en este caso grifos los protagonistas





El siguiente capitel es una alegoría al pasaje bíblico de la Resurrección. Podemos observar varios soldados romanos cabizbajos y un sepulcro vacío cuya tapa sostienen dos ángeles y en la cara norte, las tres Marías de pie.



Seguimos. El sexto capitel nos muestra doce personajes, repartidos entre las cuatro caras, con hábito y bonete. Sujetan con la mano izquierda un pergamino mientras que con la derecha parecen estar bendiciendo. La primera idea que aparece al obsérvalos es que se trata de los doce apóstoles. 





Los últimos capiteles no muestran escenas historiadas. El séptimo muestra una dedicada labor de cestería con trenzado doble y el octavo es un motivo vegetal a base de palmetas. Es muy semejante al conocido capitel corintio.

 


 En el templo se han producido diversas remodelaciones y actuaciones, quizá la mas importante en el siglo XVIII, adaptando el templo a los nuevos tiempos y necesidades. Una de las actuaciones fue, como hemos visto en el acortamiento de la nave y pórtico. Otra fue la creación de la portada que hoy vemos. En la parte superior, en lugar del habitual crismón, observamos las simbólicas llaves de san Pedro.




 El interior del templo no me fue posible visitarlo por encontrarse cerrado. Una lástima pues, además, de la lápida, me hubiera gustado ver las dos vírgenes románicas y una gótica (Virgen del Monte) que se guardan en san Pedro por cuestiones de seguridad.




A poco más de un kilómetro se encuentran el castillo de Caracena y muy cerca del mismo restos de la muralla musulmana. El castillo es muy interesante, pero creo que merece una entrada propia. Lo visitaremos la próxima semana junto a otras construcciones de la misma época que podemos hallar en la localidad.


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