CASTILLO DE LOARRE (Huesca)

CASTILLO DE LOARRE. (Loarre. Huesca)

    En esta ocasión viajaremos al castillo de Loarre, una de las mejores fortalezas románicas, con un prodigioso estado de conservación original, de Europa.

        En origen fue castillo de frontera del reino de Pamplona. Más tarde, pasó a  la incipiente Corona de Aragón. Como muchas fortalezas se vendió en varias ocasiones. Fue protagonista de hitos como la introducción del rito Romano frente al mozárabe en la iglesia hispana junto a San Juan de la Peña. Después sería escenario de leyendas y, recientemente, hasta de película pseudohistórica. Os invito a acompañarme en una virtual visita.

      Consta ya de la existencia del castillo en un documento fechado el 14 de abril de 1035 (reinado del rey Sancho el Mayor de Pamplona). El documento se encuentra guardado en el archivo de la catedral de Huesca. A partir de 1042 pasó a Ramiro I de Aragón (1035-1063). En esta época se construyó la torre del homenaje, las formas son lombardas y los muros de sillarejo.  También se cree que entonces se formó un núcleo de población en su entorno.


      

   En la década de los 70 del mismo siglo XI el rey Sancho Ramírez revitalizó el castillo uniendo a su función militar una misión religiosa mediante la fundación de un monasterio de canónigos de san Agustín. Ante esta grandeza y magnificencia lobarresa que supera incluso a san Juan de la Peña o Montearagón introduzco una reflexión, ¿qué intención tenía el rey al fundar el monasterio? ¿estaba en su mente la creación de una diócesis? No lo sabemos, lo histórico es que la fundación del obispado de Jaca es posterior a la fundación de Loarre y que la construcción de la catedral jacetana no fue antes de 1075 siendo el único edificio que supera en grandiosidad a San Pedro de Loarre. Y otro apunte, San Pedro fue capilla real hasta la terminación y consagración de la iglesia de Montearagón en 1099. De este monasterio conservamos, entre otros elementos, la citada iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria de los que más adelante hablaremos.

    Llegará el siglo XII, se produce la secularización del castillo ante la predilección de Sancho Ramírez por Montearagón. Al conquistarse Bolea y Huesca la expansión territorial de Aragón se desplaza al Sur perdiendo Loarre su importancia militar. Se sigue una política de repoblación del territorio conquistado. La jurisdicción territorial del castillo comprenderá además de la asentada en su falda, varias poblaciones con un total aproximado de 130 vecinos y unos 500 habitantes.
     
     Del reinado de Jaime I destaco dos hechos. el primero entre 1224 y 1226, es el alzamiento de los nobles aragoneses contra el rey en el que Loarre participó. El segundo hecho se produce en 1263,con un reino ya pacificado. En Conquistador escribe, el 23 de mayo, a los hombres de Loarre que en adelante paguen a la Orden del Hospital, "tenentes del castillo" el pago anual correspondiente que serían 100 caíces de trigo (un cahíz correspondería a unos 33 litros). Esta tenencia duraría hasta 1285. Por lo tanto, los hospitalarios asumen el poder de la fortaleza durante 22 años. Este documento me resulta interesante y más siendo rubricado por Jaime I, un monarca plenamente templario

     La lealtad de Loarre a la corona quedó clara durante los reinados de Pedro III, Jaime II y Alfonso IV y ello trajo consigo algunos privilegios como la exención del impuesto destinado al ejército del rey o "el privilegio de franqueza, libertad e impunidad a todos los hombres de Loarre y sus lugares y aldeas".

      En el siglo XIV, durante el reinado de Pedro IV, se produce la primera venta del lugar. Pedro necesitaba procurarse dinero por los grandes gastos ocasionados en la guerra que mantenía con el rey castellano Pedro I. El documento está fechado el 24 de septiembre de 1357 siendo el beneficiario Pedro Jordán de Urriés y l coste 12000 sueldos jaqueses. Quedaba estipulado que "la venta incluía además del castillo, la villa de realengo y las aldeas de Loarre con sus hombres y mujeres, cristianos, moros y judíos, con toda su jurisdicción alta y baja, y mero y mixto imperio y con todos sus derechos. Asimismo, se establece que si el rey quiere recuperar la venta deberá hacer el pago de esa cantidad más las cantidades invertidas en la mejora del castillo, villa y aldeas". El rey recuperará mas adelante el castillo por 15000 sueldos. Asimismo se estipuló el derecho de que los lobarreses, en caso de una nueva venta, los vecinos no tendrían obligación de reconocer el señorío de otra persona. La operación queda realizada el 26 noviembre de 1381. Se produjo una segunda venta el 29 de octubre de 1408.

    Existen muchos más hechos relacionados con la fortaleza. A la muerte del Martín I, en 1409, es elegido Fernando I de Antequera en el Compromiso de Caspe.  D. Jaime de Aragón, conde de Urgell se rebela contra el nuevo rey con el apoyo de D. Antón de Luna, señor de Loarre. Allí también se refugió su Violante de Luna, prima y amante de D. Antón Violante, en ausencia del señor, participó activamente en la defensa del bastión. Cuando, tras meses de asedio, el castillo cae ante las tropas reales, Violante es hecha prisionera en las mazmorras del castillo. Nunca se encontró su tumba. Y aquí comienza a leyenda, doña Violante de Luna pasó a ser la dama de Loarre que la noche de San Juan asoma su silueta por el balcón de la reina esperando a su amado. y cualquier otra noche, vestida de blanco, inexpresivo rostro, puede aparecer como un alma errante...

      El castillo pasará por diferentes vicisitudes, pero volverá definitivamente al dominio real en 1486, en tiempos ya de Juan II. A partir de esta fecha pierde toda participación destacada en la historia aragonesa.


  La fortaleza se encuentra rodeada por una muralla que recorre por los lados norte, este y sur mientras que por el oeste la protege la propia montaña. Se refuerza con un torreón cuadrado y nueve semicirculares. La entrada al recinto se hace por el lado este por debajo de un arco de medio punto. Hay una estrada más antigua en el torreón cuadrangular, en realidad un torreón-puerta, con una línea de defensa angulada más fácil de defender desde el interior. En el espacio intramuros encontramos una torre y restos de edificaciones que corresponderían a la primigenia Loarre. Esta torre tradicionalmente se ha considerado de vigía o defensiva albarrana (unida por una estructura de madera a la fortaleza), yo creo más bien que se trataría de una torre-campanario de una iglesia previa reutilizada tiempo después. Es más, muy cercana a ella vemos restos de una necrópolis con tumbas de lajas.



 Bien, vamos a interior. El acceso es, únicamente, a través de una portada en el muro meridional. La portada es sencilla, gruesa arquivolta con dos sencillas columnas cuyos capiteles son una ilusión al sacrificio de Isaac (obediencia ciega al mandato divino) y, en el otro, unos monos (simbolizando el pecado). Tenemos también un guardapolvo con ajedrezado jaqués y por encima de una moldura, también con ajedrezado jaqués, una joya casi, casi desaparecida. Se trata de un magnifico friso escultórico (imagen 4) Lamentablemente fue mutilado en el siglo XVIII al adosar una edificación a la fachada (adjunto dibujo del siglo XVII). En la restauración de 1915 se retiró tal edificación. Hoy en día solo tenemos la parte inferior. Y, basándonos en el gran parecido con un bajorrelieve de San Sernin de Toulouse, podemos adivinar un pantocrátor custodiado por dos ángeles (imagen 5). Al lado del pantocrátor, dos tetramorfos, el toro de San Lucas y el león de San Marcos. Ambos portan los Evangelios a los pies

     En la parte de la derecha, junto a las jambas del arco se observa una epigrafía destacable porque nos proporciona una fecha: "+ IN DEI NNE HIC REQVIESCIT FAMVLVS DEI TVLGAS QVI OBIIT PRIDIE KLS DECEBRIS IN ERA MCXXXIIII QUI LEGERIT ISTAS LITERAS ORET PATER AVE MARIA REQUIEVIT ILLE REQUIESCAT IN PACE". La traducción sería: “En el nombre de Dios: aquí descansa el Siervo de Dios Tulgas, que falleció el 30 de noviembre de la era MCXXXIIII ( igual al año 1096 actual). Quien leyera estas letras rece un Padre (Nuestro) y un Ave María para que descansen aquél y descansen en paz (todos que lo lean)”.


 Traspasamos el umbral (1) Estamos en la planta baja de la fortaleza y ante nosotros tenemos los tres elementos ( la escalera, el cuerpo de guardia y la cripta (en la plano2,3 y 4) que se construyeron para conseguir un plano horizontal sobre el que poder elevar la iglesia de San Pedro. La escalera es ascendente con dos hileras laterales de escalones más elevados que la parte central. Se cubre con bóveda de medio cañón con el ya conseguido plano horizontal. La recorre una imposta de ajedrezado jaqués. Hacia la mitad del recorrido existen dos puertas de medio punto dovelado. A la izquierda, el cuarto de guardia, pequeña estancia abovedada con medio cañón paralelo a la escalera. Tiene una pequeña ventana aspillera en el muro sur. Justo enfrente se encuentra la cripta de Santa Quiteria.

   Sobre la puerta de la cripta, descentrado y en un sillar reutilizado vemos un crismón decorado con símbolos y reminiscencias bizantinas o visigóticas, lo podríamos interpretar así: Sancta Ecclesia Domini Nostri Ihesu XPisti Alfa et Omega Redemptoris Hominum (Santa Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, principio y fin, Redentor de los Hombres). En el zaguán, a derecha e izquierda se abren en el espesor del muro sendas escaleras que nos permiten acceder a la iglesia de San Pedro. 


    El circulo absidal tiene cinco arcadas de medio punto sostenidos por columnas. Se cubre con una bóveda de cuarto de esfera prolongada por un tramo de bóveda de cañón, que arrancan de una imposta ajedrezada. La decoración escultórica es vegetal salvo en un capitel que vemos una pareja de obeliscos agarrando con sus garras una esfera. Es en este espacio donde se guardaban los restos de San Demetrio en una preciosa arqueta del último tercio del siglo XI. Existe una leyenda referente a cómo llegaron los restos a este lugar:

 Se hace alusión a dos eclesiásticos que vinieron de Francia portando los restos de San Demetrio en una acémila. Al pasar por Jaca, la comunidad cristiana quiso hacerse con tales reliquias y para resolver tal dilema, los clérigos optaron por colocar la urna con los restos del santo en el lomo de una mula a la que vendaron los ojos. Dejaron marchar al animal a su voluntad y el sitio en el que parase el animal, sería el poseedor de tan preciado tesoro, pensando que el trayecto iba a ser corto, por lo que la opción quedaría en alguno de los dos términos. Puesto ello en ejecución, el animal seguido por algunas gentes comenzó su andadura incansable y tenaz, cruzando espesuras y serranías y al cabo de diez leguas, llegó a un peñasco en las inmediaciones de Loarre, más concretamente en la que fue la antigua ciudad romana llamada Calagurris Julia Nasica donde, no lejos de su castillo, la mula tropezó en una mata de romero, y ambos cayeron con tan mala suerte que murieron. Pero antes de morir, San Demetrio, enfadado, dijo que ya nunca más nacería romero en el monte de Loarre. Es en ese preciso lugar donde se erigió la ermita de Santa Marina. Y así sucedió. Se puede encontrar romero en la muga de otros pueblos, pero no en el monte de Loarre”. (Del libro “Historia de la Diócesis de Huesca” de D. Damián Peñart y Peñart).

      Existe también la creencia de que en este lugar se realizaron, por su especial acústica, elevaciones de órdenes militares una vez realizada la vela de armas en la cercana ermita de Cillas. Saliendo de la cripta, a la izquierda, observamos un curioso relieve con la figura de un perro a la izquierda.

 Nos encontramos en la planta primera. La escalera en la parte superior se bifurca. Si giramos al oeste encontraremos la portada de la iglesia de San Pedro. Es sencilla, varios arcos (uno ajedrezado) y dos columnas coronadas por sendos capiteles con motivos vegetales. Frente a la portada existe un pequeño atrio que guarda un sepulcro profanado en el siglo XVIII (en el lugar señalado mediante una flecha en la imagen de la derecha). Aquí enlazamos con una tradición-leyenda local que indica que es el sepulcro del conde Julián, aquel que facilitará la entrada de Tarik en 711. La leyenda incluso afirma que su fantasma pasea sin rumbo en las noches de plenilunio.

      La iglesia de San Pedro consta de una sola nave trapezoidal de dos tramos que termina en un ábside semicircular. El tramo de los pies de la iglesia tiene como cierre la propia muralla oriental del castillo prerrománico. La roca sobre la que se alza el castillo aflora en la base de este muro al que se adosó el templo. Este tramo se aboveda con piedra sillar formando medio cañón.

  El tramo central de la iglesia está concebido a modo de “falso crucero”. Es un espacio cuadrado complejo e innovador desde el punto de vista constructivo. Se desarrolla alrededor de cuatro grandes pilastras que lo delimitan y separan de la cabecera y de la nave. Si la pieza escultórica maestra de Loarre es el relieve de la portada principal, en lo arquitectónico lo es la cúpula de la iglesia de San Pedro. Los muros en este tramo están rehundidos generando dos espacios delimitados por arcos que, siendo también torales, se soportan sobre columnas simulando, el conjunto, el perfil del comienzo dedos hipotéticas naves laterales. Aparecen también molduras e impostas con ajedrezado jaques y otra cuidada ornamentación. Lo habitual para alzar una cúpula de media esfera era pasar del cuadrado al octógono mediante pechinas. En cambio, el arquitecto de Loarre crea un sistema doble de trompas superpuestas consiguiendo un doble objetivo. En primer lugar, crear un espacio a modo de linterna en el que abrir cuatro óculos y, en segundo lugar, conseguir el efecto de que la cúpula parezca flotar sobre un falso crucero. En el pavimento, dos aperturas comunican, por sendas escaleras, con la cripta inferior. La caja exterior de esta cúpula es un volumen con un primer cuerpo cuadrado y un segundo octogonal.

    El ábside está cubierto por un cuarto de esfera y se divide, horizontalmente, en dos zonas que están separadas por una imposta ajedrezada. La baja es una arquería ciega de trece arcos de medio punto que se apoyan en capiteles labrados y columnas. La superior tiene cinco ventanales de las mismas características, dos de ellos cegados. En la zona central, la figura de una virgen con niño. En este punto quisiera comentan un espectacular efecto lumínico, el 13 de mayo y el 30 de julio a las 18:00 horas la luz entrante por un óculo corona la virgen (en el punto medio de ambas fechas se encuentra el solsticio de verano).

      Este fue el templo emblemático de Sancho Ramírez. Por su valía debió de haber tenido planta basilical de tres naves con bóveda en el crucero. Las condiciones orográficas no lo permitieron y quedo sin presbiterio y la nave es ciertamente pequeña. Pese a todo el constructor supo aprovechar las condiciones, espacio y edificaciones existentes y creando otros necesarios para la defensa y edificar la magnífica bóveda de rasgos desconocidos hasta esa  época y lugar. 

   Otro aspecto por considerar es que el lugar estaba destinado a albergar una comunidad de canónigos agustinos. El crucero sería un gran coro para la comunidad que accedería al mismo por la "puerta de los canónigos" (imagen adjunta) desde sus pabellones sin interrumpir la actividad y circulación militar del castillo.

 Especial atención merecen los capiteles esculpidos por su número, más de 80, y calidad. Los motivos son muy variados: motivos vegetales, leones, aves, monos, personajes sujetando monos (pasiones), grifos, escenas bíblicas…

    Son frecuentes las representaciones de hombres interactuando o luchando con animales de una gran carga simbólica, aunque hay que advertir que el significado simbólico de estas bestias es polisémico. D. Jaime Cobreros, excelente especialista en simbolismo románico, nos habla así de los capiteles figurados de San Pedro de Loarre: 


En estos no se trata de describir ciclos neotestamentarios ni sucesos concretos, sino de enfrentar al hombre con su destino y al mismo tiempo con su libertad. Por ello se le representa a éste rodeado de leones o de serpientes, a merced de sus fuerzas, unas veces sucumbiendo a ellas, otras aprovechándolas para elevarse. Es por ello por lo que siempre aparece sobre él la "Y" dibujada por las volutas de los capiteles, indicándole la doble elección de caminos que constantemente se le presentan en la vida. Es el gran momento del simbolismo románico”.


 Saliendo del templo, volvemos a la escalera principal. Recordemos que estamos en la planta primera. Esta vez tomamos el camino de la derecha. una serie de tramos ascendentes a base de sucesivos rellanos y escalones discurren en paralelo a la nave y cabecera de la iglesia. A nuestra derecha vemos varios arcos ciegos (tres) que proporcionan apeo a la bóveda de medio cañón de este tramo paralelo a la iglesia (Imágenes 23). Al acabar ese tramo giramos a la izquierda subiendo otros cuatro escalones y llegamos a un rellano desde el cual hemos de tomar otra decisión: seguir rectos o girar a la izquierda (Imagen 24). Si seguimos ascendiendo por el tramo abovedado vamos hacia los pabellones norte a través del inferior de los pasos superpuestos. Estos pabellones norte seguramente serían los dormitorios comunes de los canónigos agustinos. Es una estancia subdividida por arcos que salen del suelo en siete tramos. En épocas posteriores contaría con hasta tres pisos (imagen 25). En nuestro camino hallaremos depósitos y otras estancias. Si giramos a la izquierda encontramos un vano a través del cual nos encaminamos directos hacia la puerta del castillo lombardo y al recinto castrense original (Imágenes 8 y 9). La imagen 23 muestra un detalle en planta de esta zona, sobre plano de Pons Sorolla de 1979 en la que aparece en marrón las estructuras lombardas y en azul las aportadas por Sancho Ramírez. Merece la pena recordarlo con frecuencia para no perder la visión de conjunto.
  



    Al castillo prerrománico accederemos por una puerta con un arco de medio punto y raigambre mozárabe que se repite en todas las aberturas del primitivo recinto (5). Veremos un patio de armas irregular de cinco lados. A su alrededor, varias dependencias que veremos por separado. Nos encontramos en la segunda planta de la fortaleza.


 Torre del Homenaje. Se construyó en época de Ramiro I, y originalmente era una albarrana, exenta, pero cuando en época de Sancho Ramírez se edificó la iglesia, la construcción quedó dentro del recinto monástico, perdiendo en gran parte su función defensiva. La torre tiene planta rectangular y 31 metros de altura estando rematada por almenas. Su interior se dividió en cinco alturas por medio de pisos de madera.  Los vanos de las tres primeras plantas son defensivos, aspillerados y adintelados, y de cadalso en las dos plantas superiores. Se accede por la tercera planta que se ha unido a una cuarta creando un único espacio de dos altura. Llama la atención una gran chimenea al entrar y si bajamos al segundo piso encontramos en el espesor del muro, dos elementos de confort. 

    Torre de la reina. De planta rectangular, tiene aspilleras y ventanas sencillas en los pisos inferiores y el superior, en el lado sur, una galería con tres ventanas de dobles arcos con ajimeces. Estuvo unida desde su puerta alta a la torre del homenaje por una estructura de madera desaparecida.

    Iglesia de Santa María de Valverde. Se trata del primitivo templo castrense. Es un pequeña estancia rectangular de 5 por 12 metros que remata al Este con un poco prominente ábside. En los muros laterales existen dos ventanas abocinadas con forma de aspillera y una más, oblicua, en el ábside.

      Mirador de la reina. Es un gran ventanal orientado hacia el sur con una arquivolta y una imposta semicircular con el característico ajedrezado (indicado con una flecha, a la izquierda el exterior de la iglesia Santa María de Valverde) , que se apoyaba sobre dos columnas de las cuáles tan sólo han sobrevivido sus capiteles, con decoración vegetal. No es más que los restos de una gran sala construida por Sancho Ramírez, con dos pisos de altura, cuya función es desconocida. En la actualidad tan sólo ha sobrevivido el piso inferior.

     También encontramos otras estructuras como la torre norte. Está situada en el ángulo nordeste de la fortificación. Solo se han conservado los lienzos meridional y oriental. La puerta de acceso se encontraba al mismo nivel que el de la torre del homenaje y la de la reina para permitir la circulación en altura ente ellas mediante estructuras de madera. En el lado occidental vemos unos pabellones que se considera destinados a habitaciones nobles o una sala triangular que bien podría ser una cocina junto a una escalera de emergencia. Otros elementos son un calabozo o varios aljibes abovedados, sin luz, recubiertos con material hidráulico.Terminando sólo me queda mostraros una toma aérea del castillo que nos permite ver todas las estructuras de las que ido escribiendo.



  Solamente me queda una sugerencia, acercarse a la población de Loarre. Allí encontraremos, en la iglesia parroquial de San Esteban la arqueta y relicarios de San Demetrio de finales del siglo XI y unas tallas románicas del siglo XII de San Pedro y de la Virgen con Niño también procedentes del castillo.

      



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